Star Wars The Clone Wars: Héroes de la República
Siguiendo la ideología Lego, de un capítulo para el siguiente cambiaremos de personajes, según el acontecimiento que se nos narre. Esto en Lego Star Wars funcionaba porque todos conocíamos tan bien el argumento en cuestión que no necesitábamos más para saber qué estábamos presenciando y haciendo; aquí no funciona, porque da una ligera sensación de inconexión entre fases, y dado que hay personajes con distinta jugabilidad, durante casi la mitad del juego nos da la sensación de que estamos ante un tutorial constante, que no parece tener fin. Y es que el bueno de Yoda no se cansa de darnos consejos sobre nuevos movimientos, tácticas de combate, ideas a tener en cuenta en el siguiente tramo de juego; para ello, detiene la acción, en ocasiones cuando estamos en medio de un combate.
En total son algo más de 30 fases, ambientadas en entornos conocidos de la serie de televisión, como Ryloth o grandes naves de guerra de la República. A lo largo de estos niveles, podremos seguir las andanzas de Anakin Skywalker, Obi-Wan Kenobi, Ahsoka Tano, Mace Windu, Kit Fisto, Aayla Secura, Luminara Unduli, Plo Koon, el capitán Rex, el comandante Cody, el comandande Gree, el comandande Bly, Ponds, el sargento Boomer, el Sargento Kano y el soldado Switch. No obstante, también habrá otros personajes importantes que se dejarán ver, como Padme Amidala, Asajj Ventress o el General Grievous. No se puede negar la muy adecuada y precisa recreación de todos estos personajes, de la cual hablaremos en el apartado técnico del juego.
Según el personaje que controlemos, la jugabilidad será diferente. Los Jedi tienen doble salto (así como movimientos rápidos de esquiva, o para deslizarse por aberturas), ataques con el sable láser y uso de la fuerza. Podrán subirse a droides y controlarlos, un movimiento que requiere una precisión ridícula y que se vuelve prácticamente obligatorio para poder avanzar; a cada poco tendremos que buscar un robot que pueda romper una pared que nos bloquea el paso. La fuerza, por su parte, se limita a activación de palancas, apertura de puertas metálicas y empujones, dejándonos con la sensación de que podría haberse explotado mucho mejor esa habilidad Jedi. En algunas fases, los Jedi pueden montarse en artefactos droides voladores, debiendo jugar como si de un shoot'em up de la vieja escuela se tratase.
Por su parte, los clones tienen un sistema de juego radicalmente distinto. No saltan, pero pueden rodar para buscar una cobertura, agacharse para disparar, y cuentan con un completo arsenal de armas. Para disparar con el arma básica, podremos utilizar el gatillo o bien el analógico derecho, determinando la dirección concreta en la que queremos disparar. También podremos lanzar granadas, marcando la trayectoria de la misma (bastante imprecisa por lo general, explotando al chocar ante cualquier cosa y siendo sólo efectivas si aciertan de lleno), y con armas adicionales como lanzagranadas; también tendrán niveles a bordo de AT-RT, y tendrán minijuegos a la hora de hackear ordenadores y paneles. Las primeras veces, el cambio radical de ritmo y dinámica de juego resulta demasiado confusa, aunque con el tiempo nos acostumbraremos a todas las variantes.
A fin de cuentas, y pese a la variedad de dinámicas y personajes, los niveles acaban resultando prácticamente siempre iguales, repetitivos y aburridos. Esto se debe a varios factores importantes; en primer lugar, que los enemigos son constantemente los mismos, con una variedad demasiado escasa. Tampoco ayuda el diseño de niveles, demasiado caóticos y confusos, con giros de cámara inesperados y la incógnita en varias ocasiones de si ese camino será el que debemos seguir o no, ya que un giro brusco en el último momento nos indica otra dirección. Por culpa de este diseño, los momentos de plataformas son demasiado imprecisos, con toques de duda ante el qué hacer llegados a un momento determinado.










