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Metal Gear Rising: Revengeance

Metal Gear Rising: Revengeance

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Platinum Games mete mano a la franquicia Metal Gear con este Metal Gear Rising: Revengeance, hack and slash frenético que llega esta semana a Playstation 3 y Xbox360.

Un camino tortuoso y seguramente más largo de lo que estaba previsto. Así se puede definir el periplo que ha tenido que sufrir Raiden para poder protagonizar en solitario un videojuego hecho a su medida. Metal Gear Rising: Revengeance representa todo aquello que muchos soñamos cuando vimos al nuevo Raiden aparecer en Metal Gear Solid 4, alejado del controvertido personaje que quitó protagonismo a Snake en Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty. De odiado a adorado en dos entregas. Y ahí Konami y Kojima Productions vieron un posible camino que quisieron aprovechar rompiendo las reglas de la franquicia Metal Gear: un hack and slash en lugar de un juego de espionaje táctico.

La jugada era arriesgada, pero tenía sentido. Raiden en Metal Gear Solid 4 se ganó el corazón de los jugadores mostrando unas habilidades y unas características que lo alejaban de lo que la franquicia ofrecía en materia jugable. Muchas fueron las críticas de los puristas de la saga, pero tantos otros tenían –teníamos- esperanzas de vernos controlando un espadachín como pocos en un juego de acción que se codeara con grandes nombres como Ninja Gaiden o Devil May Cry. Este, además, solo sería el principio de un título que pasaría por un auténtico via crucis antes no llegara a buen puerto. Como finalmente así ha sido. Y es que el desarrollo inicial estuvo detenido sine die, pasando las semanas y agotando el momento álgido que tuvo el título en su presentación en el E3 de 2009.

Raiden luce de esta guisa al poco de empezar el juego. Y tiene ganas de repartir venganza.
Raiden luce de esta guisa al poco de empezar el juego. Y tiene ganas de repartir venganza.

La mezcla de géneros, el intento de unir el universo Metal Gear, algunas de sus mecánicas y la creación de un título que por ritmo y naturaleza debía ser totalmente distinto a lo previsto fue un desastre. El título no despegaba y el proyecto peligró. Hasta que se decidió que sería Platinum Games la nueva desarrolladora del juego. Seguramente los escépticos con el cambio de registro lo seguirían siendo, pero los fans de los juegos de acción en general y los hack and slash en particular se quedaron tranquilos. No se sabía si el título sería fiel a la marca Metal Gear, pero que sería un juego de acción competente e interesante quedaba fuera de toda duda.

Platinum Games es una compañía que se ha alzado con un lugar privilegiado en la presente generación de consolas gracias al crecimiento que han mostrado desarrollo tras desarrollo. Herederos espirituales de la extinta Clover Studios y con figuras de primer nivel dentro de la industria japonesa (Mikami, Inaba, Kamiya), han demostrado ofrecer productos con señas de identidad muy marcadas. Desde Madworld al inigualable Bayonetta, pasando por Vanquish y también por el más reciente Anarchy Reigns. Títulos frenéticos, de ritmo elevadísimo donde la adrenalina es una constante. Metal Gear Rising: Revengeance es fiel a los principios y a la manera de entender los videojuegos de Platinum Games. Y es uno de los mejores hack and slash que han aparecido en los últimos tiempos, convirtiéndose también en un proyecto Top de Platinum Games. dentro del catálogo de la compañía, seguramente solamente superado por Bayonetta. Y es que eso ya son palabras mayores.

Enemigos sacados del universo Metal Gear serán constantes. Y los jefes finales son los mejores ejemplos.
Enemigos sacados del universo Metal Gear serán constantes. Y los jefes finales son los mejores ejemplos.

Raiden y su espada
La trama principal de Metal Gear Rising: Revengeance nos sitúa en un contexto más o menos actual, con países en vía de desarrollo  como foco de controversia a nivel internacional y Raiden trabajando para una compañía que protege al primer ministro de uno de ellos. La situación se tuerce pronto, cuando una serie de cyborgs empiezan un asalto para matar al primer ministro, símbolo de la paz y el equilibrio mundial alejado de las guerras entre países. El objetivo se cumple ante un Raiden que se ve totalmente superado por sus enemigos. Los Patriots ya no están –por lo que el título se ubica cronológicamente después de Metal Gear Solid 4- y la economía de guerra, eso que siempre defendieron, se encuentra en stand by. Algo que no gusta a ciertas organizaciones que quieren recuperar tiempos pasados.

Esta es la premisa con la que Raiden deberá luchar en un primer momento, aunque todo cambiará a medida que vayamos avanzando por los distintos capítulos (ocho, siete y el prólogo) de los que se compone el juego de Platinum Games. El desarrollo argumental tiene un giro importante en un momento concreto de la aventura, y a esto se le suma la lucha interior que protagoniza Raiden, sus ideales y sus actos. Conoceremos mejor el pasado del protagonista, sus dudas y el camino que decide emprender en un momento determinado. Para ser un hack and slash la historia tiene un peso importante, con grandes cinemáticas que no escatiman en discursos, diálogos y profundización de personajes que van apareciendo a lo largo del juego. Eso sí, que nadie espere nada a la altura de la saga Metal Gear Solid porque está lejos de eso.

El sigilo está presente, y si nos acercamos por detrás podemos asesinar los enemigos sin hacer saltar la alarma.
El sigilo está presente, y si nos acercamos por detrás podemos asesinar los enemigos sin hacer saltar la alarma.

Uno de los complementos interesantes a nivel de personajes y argumento es la presencia del clásico códec, uno de tantos guiños que hay de la saga Metal Gear. Mediante este nos iremos comunicando con una gran variedad de personajes, y podremos profundizar con ellos muchísimo más con charlas variadas desde el menú principal. Hay un trabajo de líneas de diálogo digno de mención y que merece la pena visitar, aunque solo sea en diversos momentos para saber más de los personajes con los que trabajamos. Lo importante, eso sí, sigue siendo lo que pasa en el campo de batalla. Y lo que pasa es que nos encontramos con un hack and slash puro, con combates constantes, jefes finales cada dos por tres y nuevos enemigos a cada esquina. En total, unas ocho horas para la primera pasada (dependiendo de la habilidad de cada uno pueden ser más tranquilamente) y sin escuchar demasiados códecs, sino podríamos subir el contador de horas tranquilamente. Suficientes teniendo en cuenta los motivos que el juego da para ser rejugado.

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8,9
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Desarrolla: 
Platinum Games
Género: 
Acción
Subgéneros: 
Beat'em up
Lanzamiento: 
21/02/2013
Voces: 
Inglés
Texto: 
Español
Plataforma: 
360
También en:
PC PS3
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