Lara Croft And The Guardian of Light
La franquicia Tomb Raider nació en la generación de los 32 bits con gran éxito tanto de crítica como de público, pero la sobreexplotación de la franquicia provocó que demasiado pronto se acabase quemando la fórmula. La calidad de las dos primeras aventuras de Lara Croft se fue perdiendo en su tercera, cuarta, quinta y, sobre todo, sexta entrega. Sin embargo, Crystal Dynamics, el estudio de desarrollo encargado de dar vida a los tres últimos capítulos de las aventuras de Lara Croft (Legend, Anniversary y Underworld), consiguió devolver a la franquicia a la actualidad con un éxito más que notable. Obras de calidad, que recibieron los elogios de crítica y público cuando parecía que la franquicia estaba cayendo en el ostracismo.
Desde que se tuvo noticia de que Square Enix había adquirido Eidos, como parte de sus planes de expansión internacional, surgieron mil y una dudas sobre cuál sería el futuro de las principales franquicias de la compañía inglesa. Una de las más importantes, sin duda, es Tomb Raider, la cual estaba viviendo un nuevo renacer en lo que a calidad y aceptación entre el público se refiere. Más allá de lo que pueda ser el próximo capítulo de la franquicia principal, la primera apuesta ha sido crear un spin-off que no lleva el título principal de la serie, sino el nombre de su protagonista: Lara Croft and the Guardian of Light. Esto se debe a que no es nuestro Tomb Raider tradicional: lejos de ofrecernos una jugabilidad atmosférica, con grandes escenarios por explorar, ahora se trata de un título arcade cargado de acción frenética.
Nuevo planteamiento
Argumentalmente, este capítulo nos muestra la búsqueda del Espejo de Humo; un artefacto tan antiguo como el propio mundo, que cuenta con una serie de grandes y misteriosos poderes y en cuyo interior se encontraba encerrado Xoxolt, un espíritu malvado que ahora vaga libre por el mundo, por culpa de la intromisión de unos ladrones de tumbas que desconocían la maldición. Esta trampa mortal que estaba escondida dentro del espejo puede condenar a toda la vida sobre la faz de la Tierra, ya que el dios demoníaco tiene el poder para controlar a otras criaturas infernales que están ansiosas por destruir todo a su paso. Y una vez más, es a la pobre Lara Croft a quien le toca pagar los platos rotos y devolver la tranquilidad al mundo.
Pero Lara no estará sola, sino que irá acompañada de Totec, un guerrero maya, el guardián de la luz que se menciona en el título, que colaborará con ella para evitar el reinado de terror de Xoxolt. El argumento no es muy profundo, y poco o nada evoluciona más allá de que hay una amenaza malvada que hay que detener lo antes posible, pero dado que se trata de un juego arcade no hace falta pedirle más, ya que su principal punto de interés es la jugabilidad y el desarrollo de la propia aventura, excelente, intensa y cargada de emociones. Destacar en primer lugar que el hecho de contar con dos personajes no es meramente casual, ya que el principal atractivo del juego es su modo cooperativo en el que colaborar con un amigo al mismo tiempo que se compite por obtener las máximas puntuaciones posibles y superar al rival.
No obstante, aún a pesar de que el cooperativo es un elemento del juego de gran interés, es perfectamente posible disfrutarlo en solitario, sin perder ni un ápice de calidad. Sin duda, uno de los mayores aciertos en este aspecto es el haber adaptado el título para ambos modos de juego, de tal manera que los puzles y algunos elementos menores son diferentes, adaptándose a que haya uno o dos jugadores al mismo tiempo. Así pues, aunque no sea a nivel muy profundo, los cambios se hacen notar de manera sustancial, haciendo que el juego no sea idéntico y logrando que merezca la pena disfrutar de él de ambos modos. Una vez explicado el modo de presentación de la aventura, hablemos del juego en sí mismo, que tiene mucho por ofrecer.

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