Iron Man 2
Lo primero que llama la atención en Iron Man 2 es la nueva jugabilidad que se le ha otorgado al manejo del héroe; en diez minutos tomaremos el control y veremos como el vuelo se ha mejorado considerablemente. Así, podremos emprender el vuelo cuando queramos con total libertad, mover la cámara libremente con el stick derecho y apuntar a nuestros objetivos para dispararles con nuestro armamento. A medida que avancemos en el juego, obtendremos mejoras para nuestras armas y podremos configurarlas a nuestro gusto. Asimismo, cuando nos desplacemos a pie, las sensaciones son mucho más positivas, ya que nos moveremos rápidamente, con agilidad, aunque con unas animaciones algo robóticas; no cumplen con la función de representar el movimiento de una armadura de este tipo.
A pesar de estas mejoras, el vuelo resulta simple, sin muchas posibilidades; aceleraremos moviendo el stick izquierdo hacia delante y frenaremos moviendo el mismo stick hacia atrás. Para acelerar, doble presión al gatillo derecho y para ascender y descender haremos uso de dos botones diferentes. Asimismo, podremos realizar varias maniobras como volar pegados a una nave de mayores dimensiones, agarrar las aspas de un helicóptero y derribarlo o provocar ondas sísmicas al caer con furia al suelo. El combate cuerpo a cuerpo también se ha visto mejorado en comparación con el primer título, haciéndolo todo más intuitivo y de manera más automatizada, pero tampoco resulta tan contundente ni tan espectacular como lo visto en otros títulos recientes; es entretenido, pero queda lejos de las sensacionales escenas de Batman: Arkham Asylum, del que se inspira claramente. Pero no todo es inspiración; más importante es la ejecución y en este caso no es todo lo positiva que cabría esperar.
El apartado gráfico, a pesar de estar mejor resuelto que en el título precedente, no resulta todo lo brillante que se espera de un videojuego de la actual generación. Si bien es cierto que comparado con la primera parte, Iron Man 2 está más trabajado, no deja de presentar ciertos problemas técnicos demasiado notorios. Texturas en baja resolución, iluminación pobre, animaciones y explosiones poco creíbles, entornos muy vacíos... Al menos se ha cuidado la posibilidad de destruir en parte los decorados, como resultado de las intensas batallas en las que tomaremos parte. Los personajes no se integran correctamente en los escenarios, ofreciendo un acabado final más cercano a la anterior generación que a la actual. Quizás con más tiempo de desarrollo, los resultados podrían haber sido mejores.
Un detalle de agradecer es la posibilidad de manejar tanto a Iron Man como a War Machine; en algunas fases podremos escoger a nuestro superhéroe favorito y en otras nos vendrá impuesto por el contexto de la historia. Realmente no hay muchas diferencias entre la jugabilidad de ambos personajes; War Machine tendrá a su disposición más armas de fuego, como ametralladoras o misiles, mientras que Iron Man hará un mayor uso de sus impulsores y ondas de energía. A medida que avancemos en la aventura, iremos adquiriendo mejoras para nuestras armas que podremos personalizar a nuestro gusto. En este caso, y al contrario de la primera parte, se ha ajustado mucho más la curva de dificultad de la aventura.
En pantalla tendremos información de todo tipo, desde un mapa con la posición de nuestros enemigos, hasta mensajes que irán apareciendo de nuestro siguiente objetivo. Gracias al visor de nuestros héroes, disfrutaremos de muchos datos que nos ayudarán en nuestro avance. Los objetivos a alcanzar se representarán con un cuadro amarillo, mientras que podremos localizar y bloquear a los enemigos mediante un apuntado automático; dependiendo de la ayuda que queramos podremos activar o desactivar dicha característica. Los jefes finales a los que nos enfrentaremos serán de todo tipo: desde enormes robots y pequeñas naves hasta cyborgs de nuestro tamaño. La variedad de enemigos está más que asegurada.










