Furia de Titanes
Hay ocasiones en las que uno o más personajes nos acompañarán para facilitarnos las cosas en la misión que vayamos a realizar (justo cuando único tenemos posibilidad de caminar varios pasos sin tener que cargar un nuevo escenario), e incluso se ofrece la posibilidad de jugar en compañía de un amigo por medio del cooperativo, que además de desbloquear algún que otro logro/trofeo amplía la diversión del juego hasta la enésima potencia. No tiene mucho de divertido ir de aquí para allá eliminando a todo bicho viviente que aparece en escena para complicarnos la vida, como tampoco los seres humanos que se interponen en nuestro camino (a los que debemos tumbar al suelo con una maniobra de evasión que requiere el uso del comando obtención de arma secundaria', de ahí que digamos que la traducción no es del todo apropiada). En realidad la mecánica sólo sale de la corriente establecida en ocasiones determinadas, y generalmente gracias a la espectacularidad del motor gráfico.
Quizás por esta razón la atención se centra principalmente en la posibilidad de aumentar la calidad de nuestras armas, la cantidad de almas que requieren para ser empleadas o su eficacia durante los combates. Para poder mejorar las armas hemos de completar la obtención de arma secundaria de forma excelente siempre que la empleemos, lo que nos concede material que podemos emplear en cualquier momento para el fin previamente mentado. No se necesita un curso para comprender que el mecanismo es bastante sencillo, interesante por las opciones que ofrece y por la constante sensación de hacer evolucionar al personaje, así como por la enorme vida útil que esto concede al juego.
La longevidad del título es otro de sus puntos fuertes, que va entorno a las 10/14 horas. Hay que tener cuidado con este dato para que no lleve a equívocos: sí, la aventura se lleva por delante esa cantidad de horas, pero no el argumento propiamente dicho. No podemos optar por realizar las misiones principales e ignorar la secundarias (esto no es un sandbox), sino que nos vemos obligados a completar absolutamente todo lo que se echa a la boca del héroe si queremos avanzar. La cifra que hemos ofrecido es representativa de completar más de un 80% de las posibilidades del juego, que se van rellenando a medida que obtenemos nuevas armas y las optimizamos apropiadamente. Las batallas ante los jefes finales son una buena prueba para saber si hemos evolucionado como es debido, uno de los momentos más espectaculares que ofrece un título bastante decente a nivel gráfico.
Recreación mitológica
Sobre el apartado técnico, hay poco que decir que no se haya comentado ya anteriormente, al igual que el sonoro. Se conservan las melodías originales que se emplearon durante la película, lo que ayuda a que la ambientación, bastante bien recreada, sirva como uno de los pilares de esta adaptación. El diseño de los personajes es aceptable (no todos son idénticos al actor que representan, pero tampoco resulta algo molesto), al igual que el de los escenarios, con variedad de localizaciones, vegetación, etcétera. A la cantidad de armas que controlamos hay que añadir los efectos especiales: luces, fuego
Todo funciona en conjunto para que el motor gráfico Unreal Engine 3 vuelva a dar sus frutos, ofreciendo una calidad gráfica considerable sin llegar a ser nada del otro mundo. No hay nada que no hayamos visto antes, pero mantiene un nivel de calidad a lo largo de la aventura notable.
La nota negativa la ponen las cinemáticas. Si los personajes y los escenarios gozan de un diseño aceptable, no se puede decir lo mismo de la planificación de estas escenas, que nunca va más allá de representar un grupo de cuatro o cinco personas que comenta una determinada situación sin moverse del lugar. Si por algo han evolucionado los videojuegos, especialmente los que aspiran a basarse en una película, es por ofrecer una experiencia cada vez más rica en matices, más variada. Furia de Titanes cumple con su cometido en todos los aspectos menos en lo que respecta a la narración del argumento: no podemos pasar las conversaciones entre personajes, sólo admirar cómo el NPC de turno actúa por su cuenta cuando hemos omitido la línea de voz que le tocaba decir en ese momento determinado. Es una lástima que no se haya mejorado el juego en este aspecto, aunque suponemos que de un modo u otro forma parte del estilo particular por el que apuesta. Todo gira alrededor de la acción, dejando el resto para la imaginación.










