Furia de Titanes
Perseo es, por lo tanto, el héroe de la aventura. La recreación que se ha hecho de su personaje es fidedigna, con lo que conocemos a un Sam Worthington que se asemeja bastante al diseño que vemos durante la película (el rostro es lo menos conseguido, ya que por momentos parece idéntico al personaje de carne y hueso, aunque la calidad respecto a su similitud oscila según la escena que estemos presenciando), exactamente lo mismo que sucede con Gemma Arterton, la bellísima protagonista de esta película que acaba por convertirse en la musca personal de Perseo, la única que realmente parece capacitada para ayudarle a lo largo de su camino. Sin ánimo de desvelar más contenido sobre el argumento, no podemos dejar de comentar el motivo que empuja a Perseo a probar su valía para ir en busca del Kraken, el antagonista que comparte premio con Hades. El resto de personajes cumplen un papel poco relevante (tal es el caso de Draco) que nos sirve para emplearles como compañeros de armas para sobrevivir a los combates más exigentes, que no serán pocos de aquí al final de la aventura.
El hermano de Zeus aparece en el palacio real de Argos clamando venganza por los actos vandálicos de los humanos, que no sólo proclaman la guerra a los dioses, sino que también cometen el error de comparar la belleza humana (la de Arterton) con la divina, que en esta ocasión no encuentra rival a la altura. Durante su exposición, Hades comenta parte de su plan: pretende invocar al Kraken para que éste se lleve consigo la vida de los humanos. La situación promete convertirse en el apocalipsis de la humanidad salvo por un aspecto; Kraken requiere un sacrificio para frenar su desdicha. El susodicho no podía ser otro que el de Andrómeda, que minutos antes había sido comparada con Afrodita gracias a su radiante belleza. Perseo pierde a toda su familia en la introducción del título (y de la película), aunque los acontecimientos no se suceden de la misma forma que en el film.
De hecho, esta es una de las grandes virtudes del título, que no se limita exclusivamente a copiar paso a paso el desarrollo de la cinta, sino que ofrece un enfoque distinto a los acontecimientos (con el mismo objetivo final). La muerte de los padres de Perseo tiene lugar en un barco en el film, mientras que aquí se produce en el propio pueblo. Las escenas que tienen como protagonistas a los dioses se omiten para dar paso a las reflexiones de los humanos. El pueblo se divide en dos corrientes: hay quien opta por aniquilar a los dioses y quien prefiere, como el famoso vidente, rendirles pleitesía afirmando que sólo con Andrómeda el pueblo se liberará de una muerte terrible. Perseo prueba su valía a los soldados del reino, que ahora entienden por qué es un descendiente divino, y le siguen a través de un camino que parece estar llamado a aniquilar a todo el que se atreva a cruzarlo. Él nos llevará a luchar contra las criaturas más conocidas de la mitología griega, con Medusa como máximo exponente o el propio Kraken como monstruo de armas tomar.
Perseo contra el mundo
La historia se desarrolla siguiendo las pautas de la película, lo mismo que sucede con la mecánica, que a su vez se apoya en las escenas cinemáticas para narrar el argumento. El sistema de juego es bastante sencillo, tanto como fácil de comprender. Un buen ejemplo que ilustre la redacción es el pueblo en el que comienza la partida, donde conocemos a Espiro, Tekla o Marmara, la familia de Perseo. Una pequeña aldea se abre ante nuestros ojos ofreciendo un espacio de exploración muy limitado. No hay tiendas que mirar no personajes secundarios que realmente ofrezcan algo interesante a la trama. Podemos hablar con ellos pero no elegir opciones ni contestar: esto no es un RPG ni tampoco lo pretende. El hack n slash es puro, aunque se divida en sectores.
La primera misión que realizamos nos lleva a luchar contra una sirena que impide que los barcos de la zona zarpen para procurar la comida del día. Así pues, abandonamos el pueblo (sin otro remedio más que éste) para llegar directamente a la zona de combate. Sucede lo mismo cuando llegamos a Argos, momento en el que debemos probar nuestro valor como soldados: una vez abandonamos la arena, pasamos de inmediato a la entrada de la ciudad, donde se desarrollan absolutamente todas las misiones de este sector. No podemos recorrer a nuestro antojo la ciudad, si bien es cierto que más de la mitad de las misiones se desarrollan bajo la necesidad de caminar de punto A hacia punto B a medida que eliminamos a todo ser viviente que se cruce en nuestro camino.










