Far Cry 2
Por un momento pensemos, siempre en términos videojueguiles, en la expresión 'de mundo abierto' o en 'libre albedrío'. Es fácil que se nos vengan algunos títulos a la mente pero a buen seguro corresponden al género de la videoaventura en tercera persona o al RPG. Far Cry 2 desafía esa tendencia creando un shooter puro y duro, sin matices, pero emplazándola en una estructura de mapeado y misiones que generalmente no le son propias a los juegos de disparos en primera persona.
Pero que nadie se lleve a engaño al leer el título del juego que hoy tratamos, porque nada tiene que ver con sus predecesores, ni con el de compatibles ni con aquellos que aparecieron en consola. Ubisoft Montreal ha confeccionado un producto completamente nuevo, sin conexión argumental con los anteriores, y ha decidido mantenerle el nombre por una cuestión de mercadotecnia, más que por ser el sucesor espiritual del Far Cry original, de Instincts, Predator, Evolution y - afortunadamente - tampoco de Vengeance.
Al salirse de las convencionalidades a las que el jugador está acostumbrado, existe un período de adaptación tanto por parte del jugador hacia el juego (lo que es normal), pero también - y como veremos en detalle más adelante - del juego hacia el jugador. Porque indudablemente Far Cry 2 es un gran título de acción en primera persona pero, por encima de todo, es un gran concepto de título de acción en primera persona. Desde luego que hace un considerable número de cosas razonablemente bien pero, en su conjunto global, no consigue alcanzar la excelencia.
Empezando por el argumento, dispondremos de la posibilidad de escoger entre algunos personajes distintos con una única cosa en común: un pasado cuestionable relacionado con las armas o la violencia y poco más. El resto de opciones las utilizará el juego en forma de PNJs con los que durante la trama podremos interactuar. La elección del avatar es mayormente estética - nada de habilidades o atributos especiales - y seleccionar uno u otro afecta en poco a la aventura.
Llegamos a un país no mencionado de África y, al momento en que pisamos el suelo, ya estamos metidos en líos. Resulta se está produciendo una escalada de conflictos entre dos facciones enfrentadas, el APN y el UFLL, que parece que desencadenará en una guerra civil. Nuestra misión principal consiste en eliminar al Chacal, un traficante que está vendiendo armamento a unos y a otros sin, pongamos, el consentimiento de la comunidad internacional. Y eso no está nada bien.
A partir de la introducción, el único momento del juego en el que se nos lleva mínimamente sobre raíles pero que promete bastante, descubrimos muchas cosas: que hemos contraído malaria, que nos encontramos en un mapa considerablemente grande y que desde el inicio nos queda a nuestra disposición y que, sobretodo, las cosas en África van a ser muy difíciles. Amigos, pocos; enemigos, muchos. Quehaceres, por doquier. Hay que evitar una guerra, y la mejor forma de hacerlo es pegando unos cuantos tiros.
![]() | davidgsf400n Jue, 31/05/2012 - 13:22 Para mi un juegazo.
Sus fallos (todos los juegos tienen fallos) son pocos y conocidos.
El que se renueven los enemigos al alejarnos muy pocos centenares de metros y regresar y que en algún momento se quede pillado en juego y tengas que reiniciar.
A partir de aquí son todo cosas a favor.
Saludos. |

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