Dragon Ball Raging Blast
No podría faltar, tampoco, el modo Online. En esta ocasión va también más allá de las partidas igualadas y de jugador, incorporado (por lógica) el modo torneo, soporte para xbox live party (en Xbox 360, por supuesto), marcadores online y records de batalla, así como posibilidad de ponernos un título, en la línea de Street Fighter IV. Las partidas que hemos podido jugar demuestran un sistema estable, con algo de lag en momentos puntuales, pero nada demasiado exagerado. Por lo demás, la oferta de modos de juego termina con el Dojo, estructurado entre la práctica libre y un larguísimo tutorial (básico y avanzado) en el que aprenderemos todos los misterios del sistema de juego de Raging Blast.
La oferta de modos de juego de Raging Blast es, como se ha dicho, extensa y muy variada, siendo el juego de Dragon Ball más extenso hasta la fecha en lo que respecta a este apartado. El modo principal (Colección batalla dragón) garantiza bastantes horas de juego y además permite seleccionar automáticamente los combates que prefiramos en lugar de tener que ir uno por uno, lo que agiliza las cosas. Así mismo, los que quieran informarse sobre los personajes, jugar Online o disfrutar de variedad de modalidades monojugador, encontrarán aquí todo lo necesario para garantizar bastante tiempo de vicio.
Apartados técnicos
Raging Blast está lejos de ser el juego que lleve las máquinas de presente generación al límite, como puede observarse en las capturas que acompañan a este texto y que pertenecen a la versión final del título. En las imágenes se pierde algo de nitidez y contraste, siendo más 'colorido' en un televisor, pero prácticamente lo que véis es lo que hay, ni más, ni menos. Dicho esto, nos encontramos con un juego que hace un correcto uso de Cel Shading y que sabe aprovecharse de esta técnica para conseguir cierta espectacularidad en las técnicas masivas como los Kames y demás especiales, cubriendo la pantalla y llenándola de efectos de luz.
Los modelados son sólidos, las animaciones no están mal, la ropa se va desgarrando mientras golpeamos a los luchadores, los fondos son interactivos, la recreación de los movimientos y tics de los personajes originales del manga/anime son sobresalientes. Partíamos de esta base desde (casi) el primer Dragon Ball Z Budokai de PlayStation 2 y desde entonces se ha ido puliendo un motor gráfico hasta llegar al que nos ofrece Raging Blast. Lo cual no implica, necesariamente, que de todo lo que podría dar. La cámara como ya se ha comentado da más problemas que alegrías y, eso sí, funciona a las mil maravillas cuando va guiada sobre ciertos ejes y se coloca cinematográficamente para mostrarnos rostros, poses y determinadas secuencias que recalcan la espectacularidad del juego. La presentación de menús y demás aspectos visuales también está cuidada y, por suerte, los tiempos de carga -no muy largos- son amenizados con un pequeño minijuego en el que podemos recoger créditos con la nube kinton.
Lo que respecta al sonido es también lo de siempre, sólido, con buenos efectos para golpes, etcétera, y una banda sonora nueva compuesta por temas originals. A estas alturas lamentarnos por la no inclusión de la BSO de la serie es innecesario: los derechos de la misma no pertenecen a la editora europea y no hay nada que hacer. Eso sí, tenemos -como acostumbra desde hace unos años- un selector de voces inglés/japonés.












