Dark Void
Los Vigilantes usan la más alta tecnología, y eso se nota en sus construcciones, en su naturaleza y también en el arsenal. Las armas de los enemigos, de corte futurista con rayos láser y similar como munición, tienen un poder superior a la metralleta básica de los humanos. Pero estos alienígenas son capaces de diseñar potentes pistolas y nada más. Y es que la inteligencia artificial de los enemigos se encuentra bajo mínimos, con algunos momentos frustrantes para el jugador que está enfrentándose a ellos. Porque algunas respuestas de los Vigilantes hacen que no sea ni divertido matarlos.
Por ejemplo, en un momento nos encontramos con dos metralletas fijas que nos están machacando a distancia. Están controladas por dos enemigos. Usando el Jet Pack, nos trasladamos hasta sus espaldas para acabar con ellos. Qué sorpresa la nuestra cuando vemos que son incapaces de bajarse de la metralleta para golpearnos. Su único intento de defensa será girar la metralleta (que desde tan cercana posición es como girar una grúa) mientras nosotros nos vamos situando detrás de ellos para machacarlos. Más. En batallas abiertas con más humanos y vigilantes a fuego cruzado, puede ser que golpeemos cuerpo a cuerpo a un enemigo, que sí está enzarzado en un diálogo de balazos con otro humano, seguirá disparándole a él aunque estemos delante de sus narices golpeándolo.
Son sólo algunos momentos puntuales, pero que unidos a otros enemigos que no usan coberturas para disparar aunque vaciemos un cargador en todo su cuerpo empañan el resultado final. Mención aparte merece algún que otro bug: en un momento puntual, hay un tipo de sanguijuelas merodeando el suelo que saltan encima de nosotros; pues bien, si en lugar de pisar la zona, nos quedamos en la rampa que nos lleva hasta ella, estos enemigos no traspasarán la línea imaginaria que separa ambos tramos y podremos acabar con ellos desde una posición segura.
Lo dicho hasta el momento no es demasiado alentador. Lo cierto es que dejando a un lado estos problemas, hay momentos en los que la acción se vuelve frenética, con muchos enemigos y con la tensión propia de este tipo de juegos. Aunque lo mejor de Dark Void en este apartado está en el punto de vista novedoso para cruzar disparos. Por la naturaleza de las posibilidades de Will, poder moverse libremente arriba y abajo, nos encontraremos escalando muchas veces plataformas y grandes montañas. Y desde esta vista vertical deberemos también dispararnos con los Vigilantes. La mecánica es la misma, con coberturas y demás, pero la perspectiva cambia al ser enfrentamientos de arriba y abajo y viceversa.
Y llegamos al tramo aéreo, donde realmente se ve la mano de los que crearon Crimson Skies y lo que diferencia al juego del resto de aventuras de acción de la presente generación. Con un control exigente pero satisfactorio, podremos movernos libremente por el cielo de este mundo paralelo para acabar con las naves enemigas. La libertad de estas fases, el poder hacer evasivas, cambiar de dirección de manera brusca, asaltar naves de los Vigilantes mediante entretenidos Quick Time Events y el frenetismo de estos momentos son, de largo, lo mejor de la obra de Capcom.











