Dark Void
Durante los primeros compases del juego empezamos a ver la mecánica que usará Dark Void para acabar con sus enemigos. Al poco ya tendremos en nuestras manos una metralleta, útil para defendernos de los primeros vigilantes. Se nos vienen a la cabeza los primeros nombres. Aunque con matices. Gears of War o Uncharted hacen acto de presencia de manera conceptual. En Dark Void usaremos el sistema de cobertura que tan de moda se ha instaurado en la presente generación. Podremos sacar la cabeza para apuntar, movernos escondidos y todos los movimientos ya conocidos.
Will puede disparar, lanzar granadas, luchar cuerpo a cuerpo usando sólo un botón y tener equipadas dos armas. La palabra que acompaña a las posibilidades, y ejecución, de las habilidades del protagonista es genérico'. Nos esconderemos y dispararemos, lanzaremos granadas y apuntaremos a la cabeza. Pero la manera de hacerlo no tiene el nivel de calidad de los grandes del género, por la respuesta del control, por el diseño de niveles. O por todo un poco. Parece haberse usado un patrón básico de cómo hacer un juego de acción en tercera persona sin trabajar detalles que pueden ir desde el citado control a las animaciones o reacciones de los enemigos.
El abanico de posibilidades no es muy grande. En total hay seis armas para usar, dos de las cuales estarán presentes durante la primera mitad del juego. La metralleta de los humanos y su homónima en la facción de los vigilantes. Un cañón más poderoso pero de poca cadencia, un francotirador, una arma humana que nos permite, a partir de un campo magnético, elevar a los enemigos y un rayo de energía completan la oferta. Variada pero poco útil, ya que de las seis, dos de ellas están limitadas a usos concretos de la aventura, con menos eficiencia en los combates habituales. El armamento se puede mejorar gastando puntos que vamos recogiendo al eliminar enemigos. Un pequeño toque sin mayor importancia.
Donde se pueden ver los cambios jugables es en el uso del Jet Pack. Siguiendo en los momentos de acción a ras de suelo, que ocupan buena parte de la aventura, esta mochila voladora nos dará la oportunidad de elevarnos por encima de la zona de guerra y disparar desde otros puntos. Esto nos da más libertad para movernos, aunque lo cierto es que una vez usado para alcanzar una cobertura elevada o en otro lugar del mapeado, ya no tiene mucho sentido usar el Jet Pack, ya que nos cosen a balazos si nos mantenemos a la intemperie sin nada con lo que protegernos.
A pesar del uso de este artefacto, que pasados los primeros compases ya no nos quitará la sensación de nada nuevo bajo el sol, lo cierto es que los enemigos tampoco nos acompañan a la hora de mejorar la experiencia jugable. Las variantes no son demasiadas, y dejando a un lado los francotiradores con jet pack y a los kamikaze que se nos acercan para auto inmolarse delante de nosotros, el resto es bastante genérico. Algunos con más resistencia que otros, pero nada que nos ayude a diferenciarlos en exceso cuando nos enfrentamos a ellos. En este sentido, el diseño robótico de los Vigilantes tampoco ayuda.











