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Assassin's Creed III

Assassin's Creed III

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La Guerra de la Independencia Americana cuenta con una sombra que daga en mano influirá en la victoria y ha perseguido marcar la historia de los videojuegos de aventura para siempre. Ubisoft conecta el Animus al Assassin's Creed más ambicioso de todos, en un nuevo viaje en el tiempo que no está exento de asincronías.

Afilados records de venta, ágil desarrollo anual y un fuerte impulso en seguidores nacido a partir de los anteriores Prince of Persia para 128 bits. Una de las propiedades intelectuales más exitosas de la generación, amada y odiada pero jugando siempre con quizá la mejor ambientación histórica que se recuerde en videojuegos de mundo abierto, vuelve a sus viajes temporales. Assassin's Creed III, estrenado finalmente antes de la fecha prevista y ya en manos de miles de jugadores, es esa clase de proyectos donde Ubisoft gasta todo lo recaudado con títulos menores y realmente rentables, con la línea baja de compendios de minijuegos y conejos chillones, es uno de los trabajos más ambiciosos de la compañía de Rayman, una vez más cocido en su sede más prestigiosa, la de Montreal. Xbox 360 y PlayStation 3 conocen a Connor, el último nombre propio de esta trilogía con desglose, el nativo americano que se ve envuelto en la Guerra de la Independencia Colonial del siglo XVIII y cambiará el curso de la historia en su relación con los Templarios, siguiendo la estela de sus asesinos antepasados.

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Si la época de las cruzadas y sus escenarios sirvieron para que se mostrase hace cinco años el funcionamiento de una revolucionaria tecnología llamada Animus de la mano del recordado Altair, los tres siguientes títulos se movieron en épocas como la fastuosa Italia del Renacimiento, Constantinopla o la Capadocia bajo la piel de Ezio Auditore, sirviendo la entrega más reciente, Revelations, como nexo de unión –a la par que de control- entre los tres personajes principales de la saga, Altair, Ezio y Desmond Miles, interconectando sus historias de pasado sanguinario, recuerdos de muerte y tragedias familiares en un final que, (Spoiler) a pesar de proporcionar esa revelación que su título prometía, dejaba con nuevas incógnitas tras una conclusión que de nuevo no cerraba la serie, sí la saga de Ezio, pero no la de Desmond, el hilo principal desde la primera entrega, dejando hilos narrativos abiertos. La historia del descendiente se quedaba además en un climax críptico para muchos, un cliffhanger verdaderamente radical que Ubisoft ha prometido que concluirá, pero no en la vieja Europa, ni en las exóticas tierras de Oriente. No en vastos y ricos palacios de oro y poder, ni en lujosas calles engalanadas con opulencia y codicia, sino en ese mítico nuevo mundo que fue, y ahora en la saga es, América. (Fin Spoiler)

La naturaleza virgen deja a Connor todo un nuevo elenco de movimientos, convirtiéndolo en el asesino más ágil y el que situaciones más diversas vivirá.
La naturaleza virgen deja a Connor todo un nuevo elenco de movimientos, convirtiéndolo en el asesino más ágil y el que situaciones más diversas vivirá.

La editora señalaba que cada número que se mostrarse tras el título de una nueva entrega significaba un cambio en el personaje principal. Tras Altair y Ezio, bajo el epígrafe de ese III romano se oculta no solamente uno, sino dos asesinos, un hombre y una mujer cuyas vidas se interconectan, cuyos caminos confluyen e intereses coinciden en la América colonialista. Pero la historia que acontecerá a la bella Aveline de Grandpé es territorio de PS Vita y Assassin’s Creed III Liberation. Esta entrega, la de sistemas de sobremesa y posteriormente PC, pertenece a otro nombre, a otra personalidad. A otro asesino aparte de su descendiente Desmond, que libra su particular destino en el presente y al que esta vez el jugador controla más que nunca en la serie. A Connor Kenway, nacido originariamente con el nombre Mohawk de Ratonhnhaké:ton, medio inglés medio nativo americano. La suya es una historia de venganza, de invasión, de dolor, de conquista y de pérdida, como la de Aveline.

De ver su tierra invadida, saqueada por un enemigo que quiere imponer su visión a fuego y sangre. Connor apenas conocía la libertad de un mundo en paz, virgen del progreso y la obsesión industrial europea. Un mundo en el que la naturaleza lo era todo para aquellos que vivían en armonía tribal con ella. Pero esta realidad ardió un día junto a su aldea, arrebatando todo lo que quería, dejándolo solo, sin más que su arco, su tomahawk y su instinto de supervivencia. Hasta que alguien le enseñó algo más que a ocultar su identidad bajo una capucha blanca; algo más que trepar por tejados sin ser visto; de matar sin dejar rastro. Le enseñó un credo, el de los Asesinos. Y le abrió las puertas de un grupo secreto que se convertiría en su vida, las de la Hermandad. Ese alguien se presenta a partir de la cuarta o quinta hora de juego, tras un sosegado prólogo que arranca el nuevo argumento en un espectacular primer asesinato en la Ópera de Londres, con un desconocido capitán como protagonista y primer personaje a controlar durante los primeros pasos. Y el fin del mundo corre en contra de los descubrimientos pasados y presentes que hará un más entregado Desmond al unísono, más protagonista que nunca y con una nueva conexión con las Civilizaciones Primitivas.

Los efectos meteorológicos son una de las mejoras gráficas, sin embargo la abundancia de bugs y errores visuales estropean en parte su acabado técnico.
Los efectos meteorológicos son una de las mejoras gráficas, sin embargo la abundancia de bugs y errores visuales estropean en parte su acabado técnico.

Así comienza Assassin’s Creed III, que se hace un poco de rogar hasta llegar a poner en la piel de Connor en su niñez. La suya será una vida que, a diferencia de Ezio que se desarrollaba en varias entregas, se narrará en una sola según promesas de Ubi, presentando un arco narrativo principal que abarca nada menos que 30 años en la vida del protagonista desde sus pacíficos inicios, un enorme espacio de tiempo que da pie a establecer alianzas, confiar en gente cercana, pero también en ser traicionado, en encontrar amigos y aliados en enemigos, y recorrer una tierra muy distinta de todas las que se han visitado en entregas anteriores, con sus propias reglas y nuevas propuestas jugables. Una América que despertaba a su propia historia y se alejaba de la tradición virgen para ir formando sus primeras cicatrices, sometida a un profundo cambio político real como nunca volvería a vivir.

La historia de AC III se desarrolla paralela al nacimiento de Estados Unidos, en una sinergia con el habitual toque didáctico que lleva a conocer las batallas más célebres y los principales nombres propios del momento, como Paul Revere, George Washington, Benjamin Franklin, Thomas Jefferson, para unos traidores, luego patriotas, combatiendo a un enemigo que no siempre viste los mismos colores pero que sí porta las mismas intenciones. La ambientación de época ha sido un distintivo de la serie, y regresa con su mejor exponente en esta entrega, que además ha ganado en riqueza de mecánicas, escenarios, personajes y exigencias, siendo una de las más completas también por su notable y ahora más duradera vertiente multijugador. Nuevos fondos pero la misma dinámica concretan un gameplay al que empiezan a notársele los años y que haya un juego de la marca cada doce meses. La historia de Connor aumenta todo lo establecido, pero también lo arrastra, y pesa.

Las carabelas y el ambiente portuario tienen total presencia en el Nuevo Mundo. Las batallas navales son uno de los aciertos de AC III.
Las carabelas y el ambiente portuario tienen total presencia en el Nuevo Mundo. Las batallas navales son uno de los aciertos de AC III.

Los saltos y las peleas a espada se vuelcan ahora mucho más con el sigilo, las armas de largo alcance, los saqueos, la caza de animales y, por encima de todas sus novedades y como gran sorpresa una vez comprobado lo bien que se desenvuelven, los enfrentamientos navales, en un Assassin's Creed que presta muchísima atención a las carabelas y el clima bucanero. Todas sus urebes son portuarias, otra vez inmensas y llenas de coleccionables que recoger y decenas de misiones secundarias para completarlo al 100%. Pero además, se han introducido frondosas zonas de campiña y acantilados, con toda una gama de movimientos tribales para poder hacer parkour por los árboles y espectaculares saltos de fe desde riscos con cascadas. AC III consigue enfrentar en un mismo juego naturaleza y urbanismo, mostrando los dos mundos que chocaron fuertemente entre 1775 y 1783. Más allá de fronteras y posesiones, la Guerra de la Independencia Americana fue una lucha de valores, de autóctonos de los bosques contra invasores del Viejo Continente.

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Desarrolla: 
Ubisoft
Género: 
Acción, Aventura
Subgéneros: 
Sandbox
On-line: 
8 Jugadores
Lanzamiento: 
31/10/2012
Voces: 
Español
Texto: 
Español
Plataforma: 
360
También en:
PC PS3 WiiU
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