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Regreso al Pasado TV 2x12, Dragon Ninja - Vídeo Noticias

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En la época de los salones recreativos, las compañías más conocidas solían ser Sega, Namco, Capcom, Konami y SNK. Los clásicos arcade que estas empresas crearon fueron innumerables, pero existieron otros sellos que también se hicieron un nombre por méritos propios gracias a su buen hacer a la hora de programar unos juegos que si bien no destacaban técnicamente, derrochaban carisma y encanto por los cuatro costados. Una de esas compañías era sin duda Data East, creadora de inmortales títulos como Joe & Mac, RoboCop, Sly Spy, Tumblepop o el título que hoy os traemos: Bad Dudes Vs. Dragon Ninja. Lanzada en 1988, esta recreativa es auténtica hija de su época: ninjas de todas las formas y colores, shurikens, katanas, nunchakus, luchadores callejeros y un presidente de los Estados Unidos al que hay que rescatar como si de la princesa Peach se tratara. Un presidente que además no era otro que Ronald Reagan, y con el que nos comíamos unas hamburguesas tras liberarlo. Lo dicho, esto solo pasaba en los 80.

Los videojuegos de Data East solían poseer unos gráficos discretos, y un apartado técnico que no destacaba en ninguna de sus facetas. En cambio, derrochaban jugabilidad y buen hacer por los cuatro costados, algo perfectamente aplicable a este Dragon Ninja. El jugador, en el papel de un luchador callejero conocido como Blade, debe hacer frente a una horda de diabólicos ninjas para liberar al presidente que éstos han raptado sin saber muy bien con qué propósito. Un segundo jugador puede unirse también a la refriega, en este caso controlando a un personaje llamado Striker, el cual no es otro que el sprite de Blade con distinto color de pantalones, algo también muy de los 80. Nuestro personaje puede dar diversas patadas y puñetazos para deshacerse de los enemigos, y también concentrar energía para liberarla en forma de un golpe llameante bastante destructivo. Además puede empuñar dos clases de arma durante el recorrido: un cuchillo para ataques rápidos y unos nunchaku que brindan a nuestros golpes un mayor alcance.

Dragon Ninja no es otra cosa que un arcade de acción de desarrollo lateral, algo muy común por entonces. Gracias a su pegadiza jugabilidad y a su estética, claro homenaje a las películas serie B de artes marciales que inundaban los videoclubs ochenteros, llegó a ser un juego muy conocido y extendido tanto por salones recreativos como por bares y restaurantes. Varios enemigos recibieron incluso su propio mote en la jerga de salón arcade, como el “pinchaúvas”, un ninja armado con una larga katana cuyo ataque consistía en dejarse caer desde las alturas con el arma por delante, un movimiento que en años sucesivos se replicó en varios juegos, y que pasó a ser conocido como “hacer el pinchaúvas”. En el juego aparecen además varios personajes de otros famosos títulos de Data East, como Karnov, quien hace las veces de jefe final del primer nivel, o Chelnov, protagonista de un run ’n gun que también gozó de cierta popularidad en su época.

El éxito de Dragon Ninja fue bastante significativo desde el momento de su lanzamiento, lo que llevó a que poco tiempo después fuera portado a una buena cantidad de sistemas. A finales de los 80, los ordenadores eran aún los reyes del formato doméstico, por lo que el juego llegó a Spectrum, Amstrad, Apple II, Commodore 64, Atari ST, Amiga y PC. En lo que a videoconsolas se refiere, Dragon Ninja solo se dejó ver en NES, en una conversión que obviaba el profundo y complejo argumento del arcade original ya que Nintendo censuraba tajantemente toda mención a política o religión que trataba de asomar la cabeza en sus consolas. La versión de Dragon Ninja que hoy os mostramos es la de Amstrad, una conversión bastante curiosa por varios motivos. El principal es su pantalla de introducción, en la cual aparece ni más ni menos que el mismísimo Bruce Lee, a pesar de que el juego no tiene nada que ver con el legendario actor y experto en artes marciales. También dudamos que los desarrolladores de la conversión poseyeran los derechos de imagen para mostrar al mítico protagonista de Operación Dragón. Pero ya se sabe, en los locos 80 todo era posible.

En cuanto al juego en sí, esta conversión es típica en lo referente a portar una recreativa a una plataforma de 8 bits. Se pierden bastantes elementos por el camino, y existen no pocos bugs, los cuales nos hacen intuir que el juego se programó a todo correr. Pero gráficamente es bastante aceptable, la detección de colisiones no da demasiados problemas, e incluso en la versión de 128 kb podremos escuchar un sample (muy modesto, eso sí) del “I’m bad!” que los personajes exclaman cada vez que vencen a un jefe final, en un claro homenaje al malogrado Michael Jackson. La generosa distribución del juego en su día permite que actualmente podamos hacernos con él por menos de 10 euros en lo que a las versiones para ordenador se refiere. En NES es algo más caro, aunque tampoco demasiado ya que suele rondar los 20-30 euros.

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