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Regreso al Pasado TV 2x10, Michael Jackson´s Moonwalker - Video Impresiones

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Hoy nuestro programa tiene como protagonista a Michael Jackson, Rey del Pop y artista mítico que quedará registrado por los siglos de los siglos como uno de los mayores y más influyentes músicos de la era moderna. Pero la moneda del malogrado Michael tenía dos caras, y también es recordado por sus polémicas, excentricidades y, algo ya infinitamente más grave, los escándalos y acusaciones de abuso a menores en los que se vio involucrado. Pero antes de que todo aquello saltara a la luz, en los inocentes y felices años 80, Michael brillaba en el mundo de la música con una intensidad que hasta entonces solo otros artistas de la talla de Elvis Presley o Los Beatles habían podido alcanzar. Sus discos se vendían a millones, y por supuesto su figura acabó trascendiendo el mundo de la música para saltar tanto al terreno cinematográfico como a los videojuegos.

 

 

 

En el mundo del cine, su apogeo tuvo lugar en la película Moonwalker, de 1988, y en el mundo del videojuego también vivió su mayor gloria en el título que adaptaba a formato interactivo dicho film. Pero ojo, que Michael no se limitó solo a dejar que sus agentes de gestión de licencias las cedieran a las compañías pertinentes para cobrar el cheque. Resulta que el Rey del Pop era un gran aficionado a los videojuegos, hasta el punto de que no dudó en montarse todo un señor salón recreativo en su sanctasanctórum, el mítico rancho Neverland. Y resulta que en ese templo dedicado al ocio interactivo, las recreativas de Sega gozaban de una posición destacada. Y es que Michael, además de aficionado a los videojuegos, era un seguero de libro, de esos que a día de hoy tienen una Dreamcast a buen recaudo en un pedestal tras una vitrina, echan pestes cada vez que un nuevo juego de Sonic llega al mercado y sueñan con jugar a Shenmue 3 algún día.

 

 

 

Así que, cuando la película Moonwalker recibió varias adaptaciones en 1989 para los ordenadores de 8 y 16 bits por parte de la infame U.S. Gold, el Rey del Pop ni se inmutó. Pero cuando Sega adquirió la licencia un año después para lanzar una recreativa y un par de juegos destinados a Mega Drive y Master System, aquello ya fueron palabras mayores para Michael, y no dudó en volcarse al 100 % para participar en el desarrollo de estos títulos. La recreativa de Moonwalker es una pequeña joya consistente en un beat ’em up de perspectiva isométrica que derrocha jugabilidad y buen hacer por los cuatro costados. El juego para Mega Drive y Master System no tiene nada que ver con la versión arcade, pero también posee unos niveles de calidad bastante altos. Nosotros os acercamos la versión Mega Drive, uno de los juegos destacados de la 16 bits de Sega en sus primeros años de existencia.

 

 

 

La película Moonwalker está formada por una serie de cortos en los que Michael da rienda suelta a sus éxitos más sonados de la época, mientras el videojuego de Sega se centra en la sección de más peso del film, la llamada Smooth Criminal. Así, el jugador, en el papel de un Michael Jackson en la que seguramente es su imagen más icónica con permiso de su también inmortal aparición en Thriller, debe enfrentarse a Mr. Big, traficante de drogas y pez gordo del crimen que sueña con un mundo en el que toda la población, empezando por los niños, son adictos a sus narcóticos. Por supuesto, Michael no duda en enfrentarse a las numerosas hordas de matones a sueldo de Mr. Big para salvar a los inocentes infantes. El desarrollo del juego guarda no pocos parecidos con el clásico Shinobi, tratándose de un arcade de acción y plataformas de desarrollo lateral en el que el Rey del Pop usa sus más característicos movimientos de baile para deshacerse de los enemigos.

 

 

El apartado gráfico del juego resulta ser bastante modesto, y es que se nota a la legua que el título fue lanzado en los primeros años de vida de Mega Drive. En lo que a jugabilidad se refiere, Moonwalker sí que ha resistido bastante bien el paso del tiempo, gracias a la acción constante, la variedad de ataques que Michael es capaz de desencadenar y esa esencia a recreativa que destila el cartucho a pesar de que siguió caminos distintos a su homónimo arcadiano. En la parcela sonora, la calidad del juego ya sí que se dispara. Aquí es donde más se nota la mano de Jackson, gracias sobre todo a unos samples que, pese a las limitaciones del chip de sonido de Mega Drive, son fieles y cercanos a las canciones en las que están inspirados. También se incluyen algunas digitalizaciones de la voz del cantante, siendo en su mayoría sus más famosos chascarrillos. En definitiva, un juego que todo aficionado al trabajo del Rey del Pop debería atesorar convenientemente. Hacerse con este cartucho en su versión europea es fácil y barato, dado que se distribuyeron unas cantidades generosas en su día al ser uno de los primeros lanzamientos de Mega Drive en el viejo continente.

 


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