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Regreso al Pasado TV 2x01: Game & Watch - Vídeo Noticias

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Hoy os traemos unas máquinas que solo pueden ser calificadas como legendarias. Con una potencia que no distaba mucho de la de una calculadora, lograron cosechar un enorme éxito y abrir definitivamente un mercado alternativo al de las consolas de sobremesa. Nos referimos a las míticas Game & Watch de Nintendo, maquinitas de medios muy modestos que atesoraban en su interior una diversión sin límites. El gran Yunpei Yokoi, padre también de la Game Boy, comenzó a desarrollarlas en 1979, cuando en un trayecto de tren observó a un aburrido hombre de negocios juguetear con su calculadora. En principio pensó en crear un reloj que contara con algunos dibujos sobreimpresos en su pantalla de LCD para poder jugar también a un pequeño juego. Con el paso de los meses, la idea evolucionó hasta que en 1980 llegó Ball, la primera de una serie de Game & Watch que llegó hasta los 60 modelos, siendo el último de ellos Mario the Juggler, lanzado en 1991.

La tecnología que mueve a las G&W no dista mucho de la que podemos encontrar en un reloj o calculadora digital, por lo que los gráficos se encuentran impresos de antemano en la pantalla, dando lugar a que cada máquina cuente con un único juego. Estas consolas dieron origen a grandes ideas que aún hoy día permanecen plenamente vigentes, como la de la cruceta digital. En los primeros años de la industria, los juegos tanto en recreativa como en consolas domésticas solían jugarse con controles de palanca, muchos de los cuales eran engorrosos y bastante incómodos. Montar un control de palanca en una G&W no era viable, dado que rompería la ergonomía de la máquina, por lo que inicialmente se optó por montar cuatro botones separados para las direcciones izquierda, derecha, superior e inferior. No era la mejor solución, por lo que finalmente Yokoi volvió a entrar en escena, y para la G&W basada en la recreativa Donkey Kong, ideó el control mediante cruceta digital. Una solución tan genial que Nintendo no dudó en implementarla un año después en su Famicom, y a partir de ahí fue copiada hasta la saciedad por el resto de compañías de la industria, hasta llegar a nuestros días. 

Otro de los diseños que crearon escuela fue el del modelo de G&W denominado Double Screen, que poseía una segunda pantalla para así doblar la zona de juego y expandir las posibilidades jugables de cada máquina. Este diseño se mantiene en todas las DS y 3DS que Nintendo ha lanzado hasta la fecha. Las 60 G&W se dividen a su vez en 9 modelos, o series, diferentes, con leves o grandes diferencias existentes entre uno u otro modelo. El modelo Double Screen, de apertura tanto horizontal como vertical, es de los más populares, aunque también existen curiosidades como el modelo Table Top, que pretendía ser algo así como una minirecreativa de sobremesa, o la Micro Vs., que incluía dos pequeños pads redondos en su interior con cable extensible, para poder disportar partidas a dos jugadores. Precisamente, uno de los modelos que aquí atesoramos es Donkey Kong Hockey, perteneciente a dicha serie.

Algunas de estas máquinas son sorprendentemente adictivas a día de hoy: Mickey & Donald, que puede ser jugada a dobles a pesar de ser una double screen; Donkey Kong, la que tiene el honor de poseer la primera cruceta de la historia, y diseñada además por el mismísimo Shigeru Miyamoto; Pinball, que resolvía de manera inteligente y acertada la difícil papeleta de simular una máquina de petacos en una pantalla LCD; Bomb Sweeper, en el que debíamos sortear una serie de laberintos para desactivar una bomba… Desde luego, cada cual tiene su favorita. Decir también que los más afamados personajes nintenderos de los 80 tuvieron su momento de gloria en G&W, como Mario, Donkey Kong y Link. También existieron máquinas basadas en personajes de Disney, Peanuts, y Popeye, personaje al que Mario le debe bastante. Oh, y por supuesto está Mr. Game & Watch, un monigote con muy malas pulgas que hizo acto de aparición en muchas de las G&W, y que recientemente reverdeció laureles gracias a su participación como luchador en los Super Smash Bros. de GameCube y Wii.

Las máquinas que hoy os enseñamos y podemos destacar son Octopus, que a pesar de tener una única pantalla, cuenta con una mecánica de juego sorprendentemente profunda y repleta de posibilidades. También está aquí Ball, que fue la primera que se lanzó. Aunque me temo que ésta no es una primera edición, sino una reedición que Nintendo puso a disposición de los miembros de su club en tiempos más recientes. Zelda, todo un objeto de coleccionista para los aficionados a la galardonada franquicia nintendera. En la de Popeye podemos destacar su música. Aunque estas máquinas solo pueden emitir una serie de pitidos más o menos agudos, Hirozaku Tanaka, compositor de las músicas de muchas de estas máquinas, se las arreglaba para que con aquellos modestos beeps pudieran crearse melodías que incluso, como en el caso de Popeye, llegaban a ser hasta pegadizas.

En definitiva, las abuelas de Game Boy no parecen haber perdido ni un ápice de su encanto con el paso del tiempo. Si queréis haceros con una colección de estas maquinitas, y no sois familiar de un político o muy amigos del clan Puyol, lo tendréis bastante difícil. Con el tiempo, estas máquinas no han hecho sino revalorizarse. Las que se encuentran en mejores condiciones no suelen bajar de los 50 euros. Las que además vienen con su caja e instrucciones ya se van al centenar de monedas. Y los modelos más raros, ya fuera por tiradas exclusivas o que en su momento llegaran a ponerse en circulación pocas unidades… Bueno, ahí ya sí que la cosa se sale de madre.

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