LOS PANTANOS DE KIRANDIA
Zanthia ha sufrido un robo en sus (bien puestas y prietas) carnes. Su equipo ha sido robado, su laboratorio en su cabaña destrozado, y además no dispone de medios de transporte. Por si fuera poco, el peluquero está de vacaciones.
Zanthia recoge de la cabaña unos arándanos y el frasco vacío. Luego en el muelle puede arrancar una seta, totalmente inútil, pero así os vais entrenando. Por el camino, y ante las algas carnívoras gigantes, examina cuidadosamente el tronco donde halla el Libro de Hechizos.
Tras alcanzar el ferry, el encargado, algo mariposa, no le deja viajar de gorra, a pesar de los encantos de la chica, a menos que pague el transporte en.... oro, nada de especias, nada de trueques, nada de... oro. Sólo oro. Hacia la izquierda de esta pantalla está el cruce, en cuyo nido hay una pluma, que hay que recoger.
Cerca de los pantanos hay un caimán. Tras llamar su atención, Zanthia usa la cebolla en él para provocarle la llorera, y luego capta las lágrimas con una de las botellitas. Allí mismo, en el agujero del árbol, se encuentra el puchero.
Al norte del cruce con el nido, está la cabaña del sapo gigante antropomórfico e inteligente Herb, de donde Zanthia puede llevarse estiércol, otra botella o frasco vacío, un taburete para enanos y unas cuantas pistas hablando con él. En el jardín de Herb hay unas bayas que Zanthia no puede recoger si no recoge agua del puchero mágico con una botellita y no la vierte sobre las bayas, enfriándolas.