Por último tenemos Castle, más clásico en apariencia pero más complejo en cuanto vas conociendo todos sus recovecos. Los interiores están fabricados para que existan enfrentamientos directos, sin miramientos; los exteriores, por otro lado, tienen zonas altas desde donde se puede ver al enemigo, y abajo lugares donde ir escondiéndonos progresivamente para ir escalando por el flanco con el objetivo de sorprender al otro. También hay lugares perfectos para ejercer de francotirador; aquellos amantes de la estrategia táctica más tradicional encontrarán aquí la respuesta a sus plegarias. Probablemente este sea, de los tres, el que mejor impresiones ha causado en el equipo. Los otros dos están claramente muy bien encaminados, pero en algún lado la diversión se pierde, ya sea por la molesta oscuridad o por la demasiado dominante presencia de los tanques.

¡Soltad a los perros!
Tal y como en Modern Warfare según conseguíamos matar un cierto número de veces –tres, cinco y siete- sin caer en batalla para obtener una serie de beneficios para el grupo como un radar más preciso y mejor actualizado, un ataque aéreo o incluso un helicóptero que arrasa con todo lo que hay a su paso, en este caso se han querido adaptar esas pequeñas ayudas al marco de la Segunda Guerra Mundial para, de esa manera, hacer algunos cambios que sorprenderán a más de uno. El radar se mantiene tal como está, no se le ha hecho una sola modificación a pesar de las décadas de diferencia, suponemos porque gran parte de la jugabilidad se sustenta allí. Eso sí, en cuanto hagamos cinco muertes seguidas podrás elegir un bombardeo masivo a la zona del mapa a tu indicación. Éste durará cerca de medio minuto, derivando en auténticas masacres si se elige el momento y el lugar. Por otro lado, si consigues una racha realmente buena de siete asesinatos, nos dará la opción de soltar a una serie de canes para que ataquen, tal y como hacían en la campaña de Modern Warfare, a todo aquel que se ponga por delante, provocando una enorme distracción y preocupación en el enemigo, puesto que de dos ataques te pueden llegar a eliminar. También puntúas si consigues acertarles –tres puntos por cada uno- para recompensar el esfuerzo.

La sensación que desprenden ambas potenciaciones de equipo son las de proporcionar una desmesurada ventaja al equipo que las consiga. Los perros son más que un estorbo y requieren más de lo que en principio parece para acabar con ellos. Además, siendo tan pequeños como son, el cuchillo no hace tanto efecto como a uno le podría parecer. Pero el bombardeo aumenta de una manera más de significativa el marcador del afortunado, creando diferencias abismales entre sus competidores. Por suerte nos encontramos ante una beta; estas malas calibraciones son, generalmente, fáciles de solucionar, así que esperamos que realmente se encuentre la mesura en este aspecto y disfrutemos de estos cambios, muy bienintencionados.

Impresiones
En la redacción nos hemos topado con sensaciones bastante contradictorias. Por un lado, tenemos la fórmula del éxito, un FPS cuyo sistema está más que asentado a una base de usuarios deseosa de un soplo de aire fresco, nuevos mapas, nuevos modos y nuevas armas, y en este sentido Treyarch sabe perfectamente qué dar: escenarios con personalidad, un tipo de respuesta y control muy cercano a la entrega anterior para no desestabilizar costumbres, vehículos, y ‘ayudas’ durante el combate originales y atrevidas. Lamentablemente, aún necesitan de una serie de ajustes para podernos permitir un tipo de partidas que iguale a las que vimos en Modern Warfare. Esperamos que durante las semanas previas al lanzamiento se pulan estas pequeñas taras para que tanto PlayStation 3 como Xbox 360 y PC se encuentren con el producto redondo para sus catálogos que esperan para el 14 de noviembre, temporada llena de lanzamientos y, por lo tanto, de competidores.