Nos hemos hecho con el simulador de cocina de Taito para Nintendo DS, Cooking Mama. Os adelantamos nuestras primeras impresiones y cocidos con este interesante título de minijuegos que no dejará indiferente a nadie. Usa tu stylus para preparar variedad de recetas y saca el gran chef que tienes dentro.
Frescura e innovación son dos de los aspectos que los usuarios solemos demandar de cara a nuevos títulos, al margen de apartados como jugabilidad o calidad técnica. Por ello los chicos de Taito nos ofrecen una nueva idea para la portátil de Nintendo: un simulador de cocina. Lejos de lo que pueda parecer, no nos va a enseñar a preparar ningún plato, pero si a ver de una forma muy por encima lo pasos necesarios para completar las recetas.

Sencillo, pero adictivo
No hace falta ver mucho para tener una idea del aspecto sencillo y con toque oriental que caracteriza a Cooking Mama, con un cierto parecido a Wario Ware. Básicamente la simpleza de este apartado permite centralizar el peso del juego en la jugabilidad y dando a entender que la calidad de un juego no es totalmente proporcional al número de polígonos en pantalla.
A pesar de la sencillez del apartado visual, totalmente en 2D, cumple perfectamente su función con objetos y alimentos bien realizados y coloreados. Por su parte el sonido es exclusivamente un acompañante de la acción y queda totalmente en segundo plano, no obstante más importantes son los efectos de sonido producidos en la realización de las recetas: romper un huevo, el sonido de una sartén friendo, un cuchillo cortando carne.. Básicamente, este aspecto sencillo nos viene a demostrar que el contenido jugable es más que suficiente para un buen desarrollo de un título. Centrémonos en ello...

El arte de cocinar
Básicamente hay tres modos de juego: cocinar un plato individual, hacer un plato combinado o superar retos. A fin de cuentas son prácticamente iguales pero variando en algunos matices. El primero de los modos nos propone preparar un plato a nuestra elección. Para completar una receta, deberemos abordarla paso a paso, lo que viene a ser un minijuego por cada uno de los pasos. Así, un plato nos puede llevar desde uno o dos minijuegos hasta más de seis. Podemos elegir si bien queremos hacer un plato de principio a fin o bien practicar un minijuego en particular.