Una vez superada la complicada prueba de renovar una saga como Los Sims con su tercera parte, EA retoma el ya conocido sistema de las expansiones para ampliar la experiencia y crear nuevo contenido para sus aficionados. Pero dadas las nuevas características del juego y la introducción de las microtransacciones, el reto de una ampliación es mayor que en el pasado, por lo que el equipo ha decidido ir un poco más allá con Trotamundos e incorporar elementos nuevos que justifiquen su valía.
En Los Sims 3 se resolvió con acierto la complicada tarea de reinventar un juego tan popular y revisitado como éste, en la que la dos entregas anteriores han seguido una tradición de presentar numerosas expansiones que ayudaban a mantener con vida al juego y a cubrir la gran demanda por parte de los aficionados, siempre buscando nuevos escenarios y actividades que realizar con sus sims. Y aunque en la tercera entrega se han incluido microtransacciones, lo que permite añadir cierta clase de contenido de manera individual y a la carta para el jugador, eso no quita para sustituir el atractivo de una expansión y las posibilidades que ofrece.

Precisamente por el hecho de que las microtransacciones ya cubren la incorporación de detalles pequeños -como muebles- o grandes -como ciudades- una expansión de Los Sims 3 tiene cierta necesidad de ser más ambiciosa que un conjunto temático de nuevo contenido -que también- y el equipo dentro de EA parece que lo ha interpretado así, pues Los Sims 3: Trotamundos, que así se llama la aventura, introduce novedades muy importantes en el juego que no sólo afectan al contenido, también a la propia mecánica del juego, introduciendo algunos conceptos que se salen de la norma dentro de la línea normal del juego y que serían imposibles de incorporar a través de pequeñas descargas selectivas.

Trotamundos añade tres nuevos y ricos escenarios basados en una realidad concreta: China, Egipto y Francia. Pero lejos de plantear esta expansión como un tour turístico por diferentes localizaciones, lo que se pretende es introducir los Sims del jugador en otra cultura, hacerle partícipe de ella e invitarle a vivir nuevas experiencias. Aquellos que sólo quieran llevar a su Sim de vacaciones pueden hacerlo -siempre y cuando tengan dinero para el billete de avión-, pero la verdadera experiencia será la de conseguir que el personaje se integre en cualquiera de las tres sociedades y consiga establecerse ahí, empezando en una tienda de campaña y logrando una casa en la zona.

Como siempre, la residencia y el escenario son una parte importante de Los Sims, pero lo fundamental está en la relación con otros Sims y los vínculos que se crean entre ellos. Para esta expansión, EA creará nuevas opciones de personalización de personajes, que permitirá crear rasgos propios de los habitantes de esos tres países, por lo que la experiencia de ir allí será más creíble y el jugador contará con nuevas opciones para personalizar la larga lista de posibilidades que ya tiene. Una vez que se llegue al lugar elegido, el Sim podrá interactuar con los habitantes locales, hacer amistades o incluso encontrar el amor bajo el influjo de la noche parisina. Los Sims que se conozcan allí se incorporarán a la agenda y podrán ser invitados a la ciudad de origen del Sim, establecer una relación y casarse.
