El realismo es la meta definitiva de los simuladores deportivos. Es el objetivo que 2K se marcó alcanzar hace unos años a manos de su franquicia por antonomasia, probablemente la que más y mejor ha crecido en los últimos años. Con la edición de este año a la vuelta de la esquina la información comienza a aparecer a cuentagotas, momento que aprovechamos para reunir todos los detalles en un avance que sirve como preparatorio para su aparición en el mercado, que tendrá lugar en apenas unas semanas. Esta vez toca conquistarlo todo a base de mantener la presión. Sólo hay que comprobar si estáis preparados.

Hay determinadas situaciones en las que es difícil mejorar el resultado obtenido en trabajos pasados. Siempre es duro analizar tu obra fríamente para saber qué es exactamente lo que no ha gustado, qué ha fallado. El problema es que en el caso de 2k Sports, la labor que se ha venido realizando con la serie de baloncesto es proporcionalmente opuesta a la de hockey, donde apenas se ha evolucionado con el paso de los años. Más bien ha ido sucediendo todo lo contrario; mientras que el hockey ha pasado a ser más arcade, más sencillo y asequible para todos los públicos, el basket es ahora mucho más complejo, completo y exigente que antes independientemente de la calidad que atesore el jugador que se ponga al mando del pad.

¿Cómo mejorar un trabajo que los propios aficionados consideraban loable? No es tan difícil como podría aparentar en primera instancia. Desde el fuero interno de la compañía se confirmaba que absolutamente todos los apartados del juego han sufrido una renovación completa, lo que a efectos prácticos viene a ser rizar aún más el rizo. Técnicamente se vuelve a emplear una vez más el mismo motor gráfico, solo que mejorado, con nuevas animaciones, fintas y demás movimientos que se reflejan con total fidelidad en el campo a juzgar por los vídeos que han ido apareciendo recientemente. Se han incluido las incorporaciones de este año –algunas de ellas ya se reflejan en las imágenes adjuntas al texto-, además de mejorar el aspecto que lucen los pabellones deportivos.

La ambientación, dicen, es el principal baluarte de cualquier título deportivo. No basta con exprimir al máximo la jugabilidad, tiene que saber ofrecer la sensación de estar jugando ante tu público, con tu equipo. A falta de alguna herramienta que permita mayor involucración del jugador en la acción virtual –lo que supuestamente pretende conseguir Project Natal-, parece ser que la única vía asequible para los chicos de 2k Sports ha sido la de incluir una modalidad del corte de la de Be a Pro o su plagio, Conviértete en Leyenda, valiendo el símil futbolístico en esta ocasión. Crear un jugador será esencial para poder adquirir una carrera a base de duro entrenamiento, mucha disciplina y, lo que es más importante, paciencia a la hora de esperar en el banquillo hasta que nos toque el turno.

Cara a cara
La idea de crear a un jugador que sea capaz de convertirse en transferible dentro de las opciones de juego es algo que al parecer se llevaba bastante tiempo barajando, aunque hasta el momento no se había terminado de implementar. Esta mejora no viene sola, aunque sí es cierto que se perfila como la más importante de la edición de esta temporada. La novedad que afecta directamente a la jugabilidad tiene mucho que ver con el concepto ataque/defensa que tanto ha ido cambiando con el paso de los años, tanto el formato digital como en la vida real, donde las tácticas van evolucionando a cada rato. Conscientes de este hecho, el estudio norteamericano ha querido facilitar las fintas a los atacantes, que ahora se realizan pulsando un botón, del mismo modo que el robar un balón por parte de la defensa.

No quiere decir esto que perder la posesión sea tarea fácil, pero sí que se ha nivelado el sistema en este sentido. Los gatillos siguen siendo fundamentales para poder interactuar con las fintas o movimientos defensivos, que se realizan mediante el sistema IsoMotion que tan buenos resultados ha ofrecido en el pasado. Depende plenamente de los jugadores decidir si es preferible optar por una finta muy elaborada, que requiera varios movimientos específicos, o si es preferible un engaño para luego entrar a canasta llevándose por delante a todo rival que se cruce en su camino. Así es como se borra de un plumazo una de las cuestiones que más criticaba la comunidad de aficionados de la edición pasada, esto es, que cada partido sea diferente al anterior, con situaciones imprevisibles. Habrá que ver hasta qué punto se desarrolla esta interesante novedad.
