Patinum Games ha empezado con muy bien pie con el más que notable MadWorld para Wii, pero ahora llega el momento de reafirmarse como el equipo lleno de grandes talentos que es. Su segundo trabajo, Bayonetta, es un proyecto ideado por Hideki Kamiya, creador de Devil May Cry, y las similitudes han sido más que evidentes desde el principio. La bruja es una especie de hermana bastarda de Dante que no demuestra ni por un instante ser más débil que el protagonista de la exitosa franquicia de Capcom. En cierto modo, pese a las inevitables similitudes, Bayonetta es un juego único, un proyecto que al principio dejaba a muchos escépticos pero que demostración a demostración se va ganando, merecidamente, un puesto entre los grandes de la próxima temporada.

Fruto de un acuerdo entre Platinum Games y Sega, Bayonetta es espectáculo puro, tanto a nivel visual como jugable. Pero además, tal y como corresponde a la tradición de los grandes nombres de ambas compañías, es una historia compleja, profunda, cargada de situaciones tensas y entrañables. La demostración que hemos visto en la Gamescom de Colonia comienza con una secuencia de vídeo en la que vemos a un hombre huyendo apresuradamente de sus perseguidores (quien, posteriormente, sabremos que se llama Luka). Sin embargo, pese a que se nos muestra su agilidad y su habilidad, el hombre no es lo que parece, y pronto se destapará como un mujeriego, al detenerse a ligar con una joven que pasaba por la calle.

Sus perseguidores se ponen a la altura de Luka, y este huye utilizando un garfio, hasta llegar en una plaza en la que reconoce un perfume, el de Bayonetta, pese a que esta es invisible en ese momento y, además, con su gran velocidad no hace más que moverse a su alrededor. Bayonetta acabará haciéndose visible y entablando una conversación con el nuevo personaje, y se iniciará así un tráiler en el que se nos narra la historia conjunta de ambos personajes: en el pasado, un Luka jovencísimo ve cómo su padre es torturado por la bruja. Mientras siguen hablando de este pasado en común, aparecen numerosos ángeles en la plaza, invisibles para Luka pero muy reales para Bayonetta.

Sin que el hombre entienda lo que está pasando, la bruja comienza a atacar a las recién aparecidas criaturas, en un salto invisible e inexistente de la secuencia de vídeo al ingame; uno de los cambios de situación más fluidos que se hayan visto en un juego. La jugabilidad es exquisita, y la variedad de opciones de combate es tal que, por mucho que experimentemos, da la sensación de que nunca llegaremos a ver todas las posibles combinaciones de ataques. El abanico de ataques de Bayonetta es tremendamente extenso: tenemos los ataques más básicos, utilizando las armas que lleva la bruja en piernas y brazos, disparos de todo tipo que podremos mandar al aire o dirigirlos directamente a un objetivo; luego tendremos ataques intermedios, como petrificar a los enemigos y luego recogerlos para lanzarlos contra otros; y por supuesto, los grandes ataques finales.

Estos últimos requieren mención aparte, porque están perfectamente adaptados a la acción y no sólo no interrumpen el ritmo, sino que son una delicia visual y técnica a todos los niveles. Con sólo pulsar algunas combinaciones de botones (en la demo contamos con la inestimable ayuda de la máquina, que nos indica combinaciones recomendadas en todo momento), Bayonetta puede mandar a una criatura enemiga a una cámara de tortura, o bien darle unos azotes y meterle la cabeza dentro de una guillotina. Todo esto con una suavidad increíble, y con la incógnita de cuántos tipos de combinaciones similares podremos llegar a encontrarnos.
