Pandemic lleva largo tiempo trabajando en su última obra, más de 3 años en los que se ha invertido una suma ingente de dinero, trabajo y dedicación por parte de los miembros del estudio. Hemos tenido ocasión de ver el aspecto que luce The Saboteur en vivo y en directo mientras Tom French, Director Creativo del producto, hacía una descripción profusa de lo que el jugador va a encontrar cuando el juego llegue a las estanterías de las tiendas de todo el mundo. La revolución está al llegar.
Qué mejor lugar que Inglaterra, concretamente Londres, para mostrar una aventura de acción en la que el usuario debe ponerse en la piel de un irlandés y tomar cartas en la ocupación francesa de los nazis. Estas palabras flotaban por el ambiente de la presentación del catálogo de EA que tenía lugar a finales de la semana pasada, hace apenas unos días, cuando la compañía estadounidense se decidía por fin a apostar en fuerte por uno de los videojuegos que más expectación han levantado en los últimos tiempos. Largo tiempo se lleva hablando de The Saboteur, una aventura de acción/infiltración/sabotaje que ha saltado a la popularidad gracias a su particular puesta en escena.

Acostumbrados al poder del hype, a la influencia que tienen los desarrolladores en la opinión que media entre la versión beta del producto y la que retail (es decir, la que finalmente llega a las estanterías del mercado) hubo que contener el aliento cuando Tom French, uno de los máximos responsables del producto, salió a escena para realizar delante de la práctica totalidad de medios europeos una breve presentación del título. Por suerte Pandemic no pierde su particular sentido del humor ni en las situaciones más comprometidas (si es que esta se puede considerar como tal), y a base de diapositivas realizó una introducción del juego a sabiendas de la expectación que le precede.
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Las imágenes se sucedían en la enorme pantalla NEC que coronaba la sala; información sobre el protagonista, algunas pinceladas del argumento, y lo que es más importante, una completa descripción sobre lo que nos aguarda en este título. Varios puntos destacados aparecían en escena resaltando la importancia de cuidar hasta la obsesión todos y cada uno de los aspectos de un título que tiene la difícil tarea de superar el trabajo realizado con Mercenaries, tanto la primera como la segunda entrega que pese a recibir duras críticas por parte de cierto sector de la prensa especializada ha logrado hacerse un hueco entre los títulos a tener en cuenta en la presente generación. Para ello se mostró un vídeo de introducción con el que hacer boca, para poco más tarde alentar a los presentes a asistir a un recorrido en profundidad de la versión alpha.
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Reinventado el género
Poco hubo que esperar hasta que finalmente tuvimos oportunidad de contemplar el juego en todo su esplendor, acompañado siempre por el Director Creativo del producto, el ya mencionado anteriormente Tom French, quien a poco de comenzar la exposición hizo hincapié en que la edición mostrada aún se encuentra en una pronta fase de desarrollo, pese al buen aspecto que mostraba durante los 45 minutos en los que pudimos dar buena cuenta de ella. En primer lugar, tal y como ocurría horas antes en la presentación general, el primer punto en ser destacado fue la apariencia y personalidad del protagonista; “queríamos dotar al personaje principal de una personalidad, de un carácter que encajase con el perfil aventurero, de tipo duro al tiempo que encantador con las mujeres”.
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El proceso de selección abarca personajes populares del calibre de Bruce Willis en Die Hard, mezclado con el particular estilo de Steve McQueen en Bullit, entre tantos otros héroes de similar casta que han configurado la apariencia y personalidad de Sean Devlin. Entre todas las posibles referencias la más importante es la de William Grover-Williams, piloto de carreras que durante la segunda guerra mundial se reconvirtió a sí mismo convirtiéndose en el alter ego del protagonista de esta aventura. Precisamente este es el trasfondo de Devlin, un piloto de carreras irlandés, avalado por sus habilidades al volante de un potente bólido de la casta de un Bugatti, que por motivos personales comienza a colaborar con la resistencia británica/francesa en los albores de la gran guerra. La venganza es el punto de inflexión en esta historia, ya que tras la pérdida de sus seres queridos, Devlin toma la decisión de cambiar de tercio y participar en un término que fue bautizado también en esta época: El sabotaje.
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