Bioshock fue uno de los temas de conversación más recurrentes durante el pasado año y consiguió combinar un enorme éxito de crítica junto a unas buenas ventas. Ahora, Take 2 se propone coronar la actuación con una versión final para PS3, cuyos usuarios finalmente podrán disfrutar de este magnífico shooter.
Esta claro que esta generación de consolas va a correr, salvo sorpresa, muy en paralelo para PS3 y 360. Dos consolas con arquitecturas y filosofías diferentes, pero que por las circunstancias del mercado y por la gran competitividad entre gigantes como Sony y Microsoft, van a compartir en buena parte el catálogo, con muy pocas exclusivas de terceras compañías. Buena prueba de ello la tenemos en Bioshock, uno de los mejores juegos en un año tan prolífico como el 2007 y también uno de los títulos más comentados, analizados y diseccionados de los últimos tiempos. Durante meses se ha venido especulando sobre su posible lanzamiento para PS3, sobre si Microsoft había pagado a Take 2 para evitar que apareciera en la consola de Sony y otros rumores por el estilo que han alimentado discusiones varias en foros de todo el mundo.

Y si bien los movimientos entre bambalinas puede que nunca se conozcan, la realidad pura y dura es que Bioshock ya cuenta con un anuncio oficial de lanzamiento en la consola de Sony, por lo que sus usuarios podrán disfrutar de uno de los juegos más brillantes de los últimos tiempos. A estas alturas toda la información del juego está más que consumida y digerida, ya que son muchos los que se han unido en una especie de esfuerzo colectivo para alabar o criticar la obra de Ken Levine y los suyos. Como gran juego que es, no le valen ni las alabanzas vacuas ni las críticas someras, requiere de un análisis bien ajustado de sus virtudes dentro de su contexto temporal mientras que su crítica debe ser quirúrgica, analizando aspectos concretos de su trama y sus mecánicas de juego, en los que también hay que tener en cuenta la trayectoria de Levine y los antecedentes "espirituales" del juego -leáse System Shock-.

Para todos los que busquen tener desde ya toda la información posible sobre el juego y lo que ofrece, pueden hacerlo simplemente leyendo el abundante material publicado para las versiones de PC y 360. Pero para los que empizan a tomar interés por éste título a raíz de su llegada a PS3, una introducción al mismo no está de más. Biohock es un juego de acción en primera persona, pero con la salvedad de que no se limita a ponerte una escopeta en las manos para lanzarte a la cacería de monstruos indiscriminada; una historia intrigante, una ambientación soberbia y unos recursos de combate que van más allá de lo de siempre, con poderes especiales y posibilidad de colocar trampas o de manipular a tus enemigos para que se ataquen entre ellos, entre otras alternativas.

Ken Levine no participa en esta conversión, ocupado como está en un proyecto misterioso que no será la segunda parte de Bioshock, pero puesto que su labor como creativo y guionista ya está bien establecida con el original, tampoco es que su aportación aquí pueda ser relevante a menos que quisiera revisar partes de la trama de las que él mismo no estaba muy convencido, algo que costaría un gran esfuerzo que seguramente no pueda permitirse. Por lo tanto, la versión para PS3 seguramente estará enfocada primero a que la propia conversión sea impecable -no son pocos los desarrolladores que han estado poco afortunados con el Unreal Engine en la consola de Sony- y quizás, con un plazo más que razonable de tiempo, se intente también añadir algún toque extra para mejorar los gráficos; no se espera nada que altere considerablemente el contenido del juego original.

La historia tiene lugar en Rapture, una ciudad construida en el fondo del mar, el "único sitio posible" para construir una sociedad perfecta, donde los más brillantes pudieran destacar, independientes de gobiernos e ideologías. Una utopía real,construida por y para aquellos individuos con las más altas cualidades. Todo parecía funcionar como debía hasta que el descubrimiento de un alga desconocida lo cambió todo, de ella se extrajo una sustancia que se bautizó como ADAM y que permitía alterar el código genético del ser humano. Fue una auténtica revolución que permitía modificar la misma naturaleza de los hombres y desafiar las limitaciones de la carne: el control del destino, la victoria sobre la muerte y la vejez; eran metas que estaban al alcance de la mano. Pero algo sucedió, una auténtica guerra civil en lo que parecía una sociedad idílica, fruto de la ambición y la falta de escrúpulos que empezaba a imperar y que provocó que el lugar se convirtiera poco menos que una trampa mortal para los que se encontraban en el fuego cruzado.
