Anunciado hace apenas año y medio, Assassin’s Creed convenció a la crítica y el público ya desde sus primeras imágenes y, a posteriori, en su lanzamiento en consolas domésticas, dividió a ambos grupos. Unos alababan su libertad, su soberbio diseño artístico y el versátil sistema de combate, mientras que por el contrario, otro grupo lo consideró repetitivo y falto de ideas.

De una forma u otra, la magnífica labor de marketing de Ubisoft dio sus frutos, consiguiendo que el juego se vendiese en cantidades considerables desde su lanzamiento en Xbox 360 y PlayStation 3 el pasado mes de noviembre. Ahora, llega una adaptación de la franquicia a Nintendo DS, aunque optando por contarlos lo sucedido antes de los acontecimientos del primer juego.
Así, nos encontramos ante una precuela en la que volvemos a asumir el rol de Altair, asesino de la secta Hashashin que se encarga de acabar con los objetivos que le ordena el jefe de la organización, Al Mualim. En esta ocasión tendremos que recuperar un objeto clave que podría acabar con la orden en si misma, por lo que partiremos en su busca.

Jugabilidad
Altair’s Chronicles es un plataformas con elementos de arcade que abandona el estilo de juego del título original, algo obvio teniendo en cuenta que aquel permitía interactuar en cuatro grandes ciudades abiertas y que ahora nos movemos en terreno portátil. En esta ocasión, la gente de Gameloft ha optado por convertir la aventura en algo más sencillo, un producto más similar a Prince of Persia (concretamente el reciente remake para Xbox 360) que al AC original.
Nos movemos en una perspectiva 2.5D, lo que quiere decir que no hay scroll lateral únicamente sino que en algunos momentos podemos ir de arriba a abajo –así como de derecha a izquierda-, dándole la tercera dimensión al escenario pese a mantener los elementos típicos de un arcade bidimensional. Los gráficos son, de igual forma, en 3D puras.