El propio Peter Molyneux fue el maestro de ceremonias a la hora de presentar Fable 2, o más concretamente, una versión en desarrollo de un juego al que todavía le queda, como poco, un año de desarrollo, según sus palabras.
El motivo por el que realizó la presentación no fue para presentar un juego bonito y acabado -aunque realmente el título ya luce muy bien a pesar de lo temprano de la versión- sino para incidir en un aspecto específico en el que Lionhead está poniendo un gran empeño: el combate.

La presentación entorno al innovador sistema de combate en la que se está trabajando comenzó con una reflexión sobre los actuales sistemas de combate. Por un lado están los títulos que basan toda su jugabilidad en el sistema de combate, que suele utilizar un sistema de combos con varios botones y controles direccionales, además de diferentes iteraciones de armas y movimientos especiales. Un jugador experimentado de Devil May Cry 3 puede hacer cosas asombrosas -hay algunos videos en youtube simplemente increíbles- pero llegar a ese nivel exige mucha práctica y una enorme precisión a los mandos.
En el otro lado están los juegos que basan todo el combate en la repetición de golpes secuenciales y pequeños combos, herederos directos de la época de los Final Fight y Renegade. Hoy en día la gente espera más de un juego de acción que una simple iteración de golpes iguales los unos a los otros, por lo que, a menos que el combate no sea una parte importante de tal título, esa mecánica suele ser sinónimo de pobres valores de producción. Con todo, nadie puede negar que es más sencillo manejar un botón que seis.

Lo que Molyneux y su equipo pretenden es combinar los dos mundos, la complejidad de un espectacular y rico sistema de combate con la comodidad de tener todas las acciones mediante un solo botón. Para conseguir tal cosa, es fundamental que el personaje en pantalla entienda el contexto de su situación, de dónde vienen los golpes y dónde están los enemigos, dejando que sean los reflejos del jugador los que controlen el tempo de la pulsación del botón (X en este caso) para realizar la acción deseada.
