¿Qué ocurriría si la historia del mundo no fuera tal como la conocemos? ¿Qué pasaría si hubiera un periodo oscuro, del que todo lo que sabemos actualmente hubiera sido incorrecto? Una época en la que el Salvaje Oeste es más salvaje aún, en el que el mundo de los vivos se une al de los muertos. Ni tan siquiera tu alma se aventuraría a salir de tu cuerpo, pues hay cosas que son peores que la muerte. Prepárate, el juicio final se acerca…
La muerte tenía un precio…
Deadlands (PlayStation 2)
En los años 1800 tardíos, el salvaje oeste estaba repleto de bandidos, forajidos y leyes que respetar, una paradoja que daba lugar a implantar el orden por personas justas y valerosas, o, en su defecto, por la de sus pistolas. Un justiciero, cuyo único apelativo era el de “El Forastero”, fue el más famoso entre los hombres que lucharon por la paz y la justicia en estos polvorientos tiempos; y equilibraba la balanza con una poderosa arma: una Colt modificada conocida como la Pacificadora. Pero hubo una pandilla de maleantes a los cuales El Forastero nunca pudo poner fin. Este grupo era conocido como “Los Siete Pecados”. Obsesionado durante años con darles caza, el famoso justiciero logró reunir un grupo de voluntarios para poner fin a esta amenaza y llevarles ante la justicia. Una vez que logró encontrarles se libró un gran enfrentamiento del cual El Forastero nunca regresaría… lo que sucedió a continuación, no se podrá encontrar en ningún libro, pues su sola aparición haría temblar los pilares de la historia del Lejano Oeste, tal y como la conocemos…
Deadlands (PlayStation 2)
El Forastero murió aquella noche… su alma estaba lista para realizar el viaje al más allá, pero algo ocurrió durante la transición. Un malvado espíritu, un Manitou, devolvió el alma de El Forastero a su cuerpo en estado de descomposición, impotente, a órdenes de su nuevo y verdadero poseedor, el demonio Manitou. Sin embargo, su alma no estaba condenada a esta existencia a merced total del espíritu, y aunque han pasado siete largos años, el justiciero encontró la forma de suprimir temporalmente al demonio interior, gracias a un elixir proporcionado por una figura conocida sólo como El Buscador, el cual le habla sobre los Reckoners y sus malvados planes para convertir el mundo en que viven en Tierra Muerta.
… y el Infierno venía tras él.
Deadlands (PlayStation 2)
Pero el asunto aún puede ser peor, pues los terribles Siete Pecados, que también murieron aquella noche, fueron poseídos al igual que El Forastero, por demonios Manitou y han establecido una alianza con los Reckoners. Es hora de que se haga justicia, y de que el pistolero que acabó con los Siete Pecados termine el trabajo, usando el arma original, la Pacificadora. Para ello, el Forastero decide aceptar la oferta de alianza con los otros cazadores sirvientes al Buscador, y eliminar uno tras uno a Los Siete Pecados, (¿Os suenan las palabras “final bosses”?) de los cuales obtendrá nuevos poderes sobrenaturales que le será de gran utilidad para continuar su camino (¿Os suenan las palabras Soul Reaver?)
El jinete pálido.
Deadlands (PlayStation 2)
Deadlands es un juego de acción y horror en tercera persona en el cual, como si de un Manitou se tratara, nos metemos en la piel de El Forastero, un pistolero no-muerto, traído a la vida para hacer justicia. Para lograrlo contamos con un número muy elevado de armas totalmente modificables a nuestra disposición, así como nuestros nuevos poderes sobrenaturales adquiridos, los cuales nos proporcionarán un suculento número de ataques especiales que se irán ampliando a medida que avancemos en el juego. Todo este torrente de acción frenética estará combinado con elementos de aventura y exploración, eso sí, de un modo bastante lineal, que servirán para introducirnos más en el proceso narrativo.