Con la Super NES en vías de extinción, Nintendo se sacó de la chistera un nuevo concepto de Tetris: la idea consistía en desplazar los cubos mediante dos mirillas que intercambiaban entre ellas las piezas. Gracias a estos movimientos se podía conseguir la unión de tres figuras de igual color y eliminarlas del mapa.
La verdad es que aportaba un poco de aire fresco a un género tan tocado.
Pese a la simpleza técnica que comporta un título de sus características, se intentaba aliñar con ambientaciones muy al estilo Yoshi's Island, con esos trazos dignos de un niño, colores por doquier y animaciones (de los elementos decorativos) muy simpáticas.
Transcurridos los años, la gran N ha encontrado la mejor manera de recordarnos esa pieza: aprovechar el tirón Pokémon para dotar al juego de mayor carisma, y por supuesto, ese aliciente que les otorgue ventas simplemente por llevar tal cabecera.
PPL se estructura en partidas para un jugador con "Marathon", "Stadium", "University Puzzle", "Time Zone" y "Spa Service". La primera de ellas es la más elemental de todas; básicamente debes ir eliminando cubos sin preocuparte por nada, únicamente verás que el tema se complica cuando vas aumentando de nivel, y las tejas caen a mayor velocidad. La zona del tiempo consiste en acumular puntos que se transformarán en segundos para así poder alargar tu partida.
Detrás del extraño nombre "Servicio de Balneario" se esconde una divertidísima opción para dilucidar todas las líneas posibles hasta que se te acaben los bloques.
El Estadio puede convertirse en el modo más concurrido. Trata primordialmente de hacer acopio de un Pokémon y su respectivo preparador (Ash, Gary y así hasta un total de 16). Con ellos en la palestra, deberás ir progresando a través de una trama bastante simplona. Es el sistema operativo del cartucho, por lo que la finalidad de él se basa en terminarlo y ver si realmente eres el mejor Pokéntrenador, para eso, acompañando tus progresos se añaden insignias que catalogan tu calidad como "puzzlista".