"Escribo esta, la que seguro será mi última carta. Las tropas del Imperio Sagrado de Loris han tomado parte de nuestro territorio, mi ejército ha sido derruido en el frente del sur, y las viandas cedidas por nuestra majestad desde el reino están escaseando. Yo, como buen coronel, debo cuidar de mis vasallos, por su salud, y por mantener llena su moral en la guerra. Que no sufran por lo que sucede en casa, en la salvación. Esta noche, me acercaré furtivamente al campamento de nuestro enemigo, a espaldas de mis superiores y mi gente, a la espera, de que la providencia me acompañe; a la espera, de que mi muerte nos sea en vano..."
Magnus Gallant. Capitán de las fuerzas de Palatina.
Esto es Ogre Battle; la guerra y la magia en estado puro; las misiones, tácticas y estrategias que tanto han escaseado en Nintendo 64, elevadas a la enésima potencia. Una historia, que narra como Magnus Gallant, ha sido enviado a la conflictiva zona del sur Palatineana, en plena contienda por la libertad, de la que toman parte todos los recursos de la comunidad: civiles de bajo estado social, guerreros, hechiceros y nobles; soldados experimentados o luchadores neófitos... un elenco de personajes que supera la cincuantena de infantería, incluyendo criaturas legendarias y del caos.
Persons of Lordly Caliber (N64)
Aunque la remozada versión del Ogre Battle aparecido en 1994 para Super Nintendo supure tintes de fantasía por todos los poros, uno de los atractivos que ha convertido a la saga en todo un éxito tanto de ventas como de críticas por cualquiera de los cotos que haya pisado, se debe fundamentalmente al realismo de que ha sido dotada la carne de cañón: por ejemplo, los hombres alistados de improvisto en la escaramuza comienzan sin saber tan siquiera que es una lanza o para que demonios se usa. A medida que se va cultivando su habilidad en el combate, la destreza con los pertrechos e incluso en la magia, se perfila cual brizna fraguada por un herrero. Esto conlleva al irrevocable resultado de crear una auténtica bestia en el campo de batalla, o simplemente, a quedarse rezagado ante la potencia que adquieren tus oponentes.