No hace mucho tiempo de cuando la era de los 16 Bits estaba en pleno fervor, y cuando mes tras mes éramos avasallados por un montón de Beat'em ups de renombre. En aquellas fechas, posiblemente el juego que más comprometió el auge de este género fue la reconversión a Super Nintendo del fantástico Final Fight, cartucho que salió a la venta cuando el año 1992 estaba aun en plena adolescencia.
Aunque no todo se ha basado en las peripecias de Guy, Cody y Haggar, los buenos resultados obtenidos tanto en ventas como en críticas de productos de la misma especie, el aluvión de títulos en los que había que repartir mamporros incrementó tan considerablemente que incluso llegaron a saturar el mercado. De tantísimos intentos como el inefable Rival Turf de Jaleco o el incomprendido Batman Returns de Konami, sobresalieron de la muchedumbre la única saga que ha plantado cara a la hegemonia de Capcom, Streets of Rage, y algún que otro título como Mutation Nation, fruto de la omnipresente Neo Geo en cuanto al género de la lucha.