Gyakuten Saiban es la prueba viviente de que los videojuegos pueden abarcar de forma exitosa todo tipo de formatos y géneros, llegando a tener éxito si se hace bien. Por supuesto, esto solo sucede en Japón que es donde siempre se está dispuesto a tomar más riesgo creativos, en general, que en Occidente (salvando honrosas excepciones).
Y es una pena, pues el título que hoy se va a tratar es uno que entusiasmaría por ejemplo, a amantes de las aventuras gráficas, que tanto echan en falta nuevos juegos para su género favorito. Gyakuten Saiban II es precisamente eso, una aventura gráfica pura y dura, con la diferencia de que es un poco más narrativa, y se aleja completamente del legado de Lucas en su mecánica, aunque no en su espíritu, que consiste en hallar claves y en elegir la opción adecuada en el momento oportuno.
Sin duda, este título es el sueño de cualquier estudio, pues con un equipo muy pequeño pero talentoso (con Atsushi Inaba en tareas de producción, misma función que ha desempeñado con Tekki, al igual que actualmente viene haciendo en Viewtiful Joe y Dead Phoenix para GameCube) se ha conseguido llevar a un juego de GBA a lo más alto del Top 10, vendiendo un numero considerable de unidades, todo un éxito si se tiene en cuenta que es un título de bajo coste y que no consume casi recursos, lo que maximiza los beneficios.
Concretamente, esta serie versa sobre las aventuras Ryuuichi Naruhodou, un prometedor y joven abogado. Ha pasado 1 año desde su estreno en el mundo de la justicia (que se relató en la primera parte del título) y ahora hay nuevos casos por resolver. Obviamente, que se sea un abogado no significa que haya que estar resolviendo papeleo en una oficina, ni encarando aburridos juicios como en la realidad, sino que se ha añadido toques de misterio, intriga, mundo sobrenatural y bastante de "fantasmeo" que siempre es bienvenido cuando es para darle vida a un título.
Naruhodou, aparte de abogado es también detective privado, por lo que los cuatro capítulos en los que se divide el juego se dividen en una parte en las cortes, defendiendo tus argumentos contra otro abogado frente al juez, y otra en la calle, investigando y recogiendo evidencias. Para ello habrá que estar atento y utilizar tu poder de observación para intentar dar con las claves del caso.