La idea de Konami cuando editó hará cosa de 3 años Dance Dance Revolution era plasmar los mejores movimientos, pases y música a la pequeña gris de Sony, si bien es cierto que contenía muchas similitudes con el inefable Parapa de Rapper, el sabor auténtico del baile se había pincelado en un cuadro firmado por KCET.
Evidentemente, Nintendo 64 ha carecido de un producto de la misma índole desde su fecha de salida. Hasta la falta de apoyo por parte de Konami que poco se ha arriesgado (excluyendo Hybrid Heaven), y del que tan solo hemos visto infinidad de celebridades como ISS, Castlevania o NBA Pro ha propiciado el desamparo absoluto de un juego similar.
Suerte, que pese a estar pasando los momentos más peliagudos en cuanto a cantidad de cartuchos, y amén a la licencia que Konami atesora de Disney, la posibilidad de bailar como unos locos delante del televisor no está demasiado lejos... a falta claro, de la confirmación de distribución al viejo continente.