
Aunque desde nuestra estimada industria se tienda más a las comparaciones con el cine (por aquello de compartir la filosofía audiovisual, además de no pocos clichés), la verdad es que, al menos en lo referente a la trayectoria y percepción por parte de la opinión pública, el mundo de los videojuegos tiene muchos más puntos en común con el cómic. Una inmensa parte de la sociedad relaciona el cómic como coto exclusivo de niños y adolescentes, a pesar de que existen títulos para lectores adultos que pueden ser considerados verdaderas obras maestras a todos los niveles. Además, el mundo del cómic fue objeto de una feroz caza de brujas durante décadas por parte de gobiernos y diversas asociaciones que se jactan de poseer la Verdad Absoluta sobre todas las cosas, siendo tachado de ser el principal culpable de pervertir a tiernos infantes y convertir a jóvenes y adolescentes en sangrientos asesinos de masas.

Así, hasta fechas más o menos recientes, los cómics eran carne de crítica, censura y veto en el mismo instante en que dichos “guardianes de nuestros intereses”, en este caso encarnados en el ya felizmente extinto Comics Code Authority, acababan viendo algo que no les gustaba. Situaciones más que tristemente familiares para nuestra industria (el más reciente y sangrante caso ha sido el de Manhunt 2, aunque gobiernos como el alemán o el australiano fijan su punto de mira en todo aquello que no esté recomendado para menores de edad); una lacra de la que, afortunadamente, el mundillo del cómic se libró al fin unos tres lustros atrás (ojalá tarde o temprano nosotros también lleguemos a tan ansiada situación). Uno de los cómics que contribuyó a dicho cambio fue The Dark Knight Returns (1986), aún considerado a día de hoy como la obra cumbre sobre uno de los tres mayores iconos que ha dado el también llamado por muchos noveno arte: Batman.

Bill Finger (guión) y Bob Kane (lápices, aunque injustamente acabaría siendo reconocido como único creador) se encargaron de idear en el ya más que lejano 1939 a dicho personaje, el cual ha trascendido las fronteras de la industria que lo vio nacer para convertirse en un icono a nivel mundial reconocible por todos. Los últimos 25 años de la existencia de Batman han dado pie a algunas de sus mejores historias (la citada The Dark Night Returns, La Broma Asesina, Año Uno, Arkham Asylum…), así como a un total de seis películas, tres de notable factura (Batman, Batman Returns y Batman Begins) y dos absolutamente vomitivas (Batman Forever y Batman & Robin), quedando la última (la reciente El Caballero Oscuro) como el mejor film jamás creado en lo referente al género superheroico.

Por supuesto, un personaje de tal trascendencia no ha podido permanecer ajeno al mundo de los videojuegos. Eso sí, el debut del Caballero Oscuro en formato interactivo se produjo en 1986, mucho más tarde de lo esperado para un personaje de su nivel. Desde entonces hasta ahora, se han desarrollado unos 20 títulos sobre el personaje (el número varía según las fuentes consultadas, dado que un mismo videojuego podía ser radicalmente distinto según la plataforma en la que fuera lanzado), siendo la mayoría de ellos, a decir verdad, bastante olvidables. Pero existen no pocas pequeñas joyas a recordar, como el primer videojuego de Batman (una aventura isométrica al más puro estilo Ultimate) o las versiones de Batman Returns destinadas a Super Nintendo (un notable beat ’em up de excelente calidad audiovisual) y Mega-CD (con una banda sonora y unas fases de conducción sobresalientes).

Sin embargo, parece ser que lo mejor está aún por llegar. El ya cercano día 28 del presente mes es la fecha elegida para el lanzamiento de Batman: Arkham Asylum, el cual, salvo hecatombe de última hora, puede ser desde ya considerado como el mejor videojuego del Hombre Murciélago jamás lanzado, así como uno de los títulos de mayor calidad para lo que queda de 2009. Para ir abriendo boca, desde Regreso al Pasado repasaremos la trayectoria del Caballero Oscuro por el mundo del videojuego. Por esta vez, dejaremos nuestro viejo y fiel DeLorean en el garaje y tomaremos prestado el flamante batmóvil que el bueno de Bruce Wayne ha tenido a bien cedernos para tan especial ocasión. El camino será largo, pero el siempre atento Alfred nos ha preparado unos canapés por si el hambre aprieta. Sin más dilación, es hora de proveernos de batarangs para disponernos a limpiar Gotham City de ladrones, criminales, políticos, banqueros y demás gente de mal vivir.
