REPORTAJE Nuestro corresponsal en Japón te trae toda la información que genera el país del sol naciente. Humor, curiosidades, información, noticias y alguna que otra sorpresa en esta revista quincenal. ¡Y en este número participa en el sorteo de tres Famitsu número 1.000!. Ikimashou!
Esta vez toca algo desagradable. Y es que estamos hablando de algo tan serio como son los alimentos y la salud. Recientemente ha habido en Japón un escándalo por la contaminación al parecer intencionada de unas empanadillas hechas en china.
Este tipo de empanadilla china es muy popular en Japón y recibe el nombre de “gyoza” (la z se pronuncia como una s sonora). Se consume tanto en restaurantes chinos como japoneses y es un plato muy apreciado en los hogares. Vienen en varias presentaciones, pero una de las más populares por su comodidad es la de las bolsas congeladas. Y once de estas bolsas contenían empanadillas contaminadas que han causado el envenenamiento de miembros de varias familias de toda la geografía nipona. Cuando se analizaron, resultó que estaban impregnadas de una sustancia llamada metamidofos mezclada con otros agentes químicos. El único metamidofos que existe en Japón es uno puro al 99% que se utiliza en investigación en laboratorios. El que se encontró en las gyoza no era puro.
La policía encontró agujeros en las bolsas de las empanadillas a través de los cuales cree que alguien introdujo el veneno. Este tipo de metamidofos impuro ha resultado ser igual que un tipo empleado en China hasta que se prohibió el año pasado debido a su alta toxicidad.
Por el momento nadie sabe quién puso el veneno en las empanadillas. La empresa fabricante china hasta ahora se ha lavado las manos, pero todas las sospechas recaen sobre ella. Pero lo más grave es que este asunto está enturbiando unas relaciones bilaterales que hasta el momento gozaban de bastante buena salud.
Hoy no traigo vídeos locos. Para variar, os propongo algo mucho más relajado. Algo realmente enternecedor, especialmente para los amantes de los gatos.
Os pongo en situación. Resulta que en invierno, uno de los platos típicos es el “nabe”, una especie de cocido a la japonesa, que se cocina en la mesa en una olla que recibe el mismo nombre. Los comensales se sirven directamente a su propio plato y la verdad es que está delicioso y es muy nutritivo y adecuado para ayudar a paliar los efectos del frío. Evidentemente cada región del país tiene su propia variante del nabe.
Pero lo que todos los gatos (o eso creo) del país comparten es su afición a meterse en las ollas cuando estas están vacías y no se les da uso. Se acurrucan dentro y no hay nadie que los saque de la comodidad que parece ofrecer este utensilio de la cocina japonesa.
Esto ha pasado desde siempre, pero con la popularización de las cámaras digitales y de vídeo, y sobre todo de Internet y su todopoderoso “Youtube”, se han puesto de moda los vídeos de estos simpáticos felinos metidos en los nabe. Este fenómeno se ha dado en llamar “nekonabe” o “los gatos de los nabe”. Kawaii!