Era inevitable que, tarde o temprano, acabara por celebrarse una feria de videojuegos en España. Es más, me atrevería a asegurar que, más que inevitable, era necesario e incluso imprescindible. La salud de la industria en nuestro país (de la industria en sí, no de las ventas, que más o menos se mantienen a pesar de mulas y torrentes) no ha sido lo que se dice boyante en los últimos años. A nivel de desarrolladoras existen unas 66 distintas, aunque prácticamente se pueden contar con los dedos de una mano las que llegan a hacerse con un hueco de relevancia en el mercado a nivel internacional. Las pocas que lo consiguen (ahí están los chicos de Mercury Steam tanto con Jericho como con su futurible Castlevania: Lords of Shadows, por ejemplo) necesitan del imprescindible apoyo de terceras compañías extranjeras para poner en marcha sus ambiciosos proyectos.
A nivel de distribuidoras, unas 60 diferentes, la lacra de la piratería golpea con cada vez más contundencia en las ventas de los títulos que dichas empresas nos traen año tras año. Dichos juegos descienden en cada periodo anual tanto en número de lanzamientos como en cantidad de unidades puestas en circulación, lo que ha acabado llevando a muchas distribuidoras a desaparecer de nuestro país, siendo el de la ya desaparecida Virgin uno de los cierres más sonados. Y a nivel de prensa la cosa no es que mejore, más bien todo lo contrario: los que trabajamos en páginas especializadas online vemos como los ingresos por publicidad (o lo que es lo mismo, el sustento que a nosotros nos permite escribir y a vosotros leer) se reducen notablemente, mientras en lo que a prensa escrita se refiere la situación es incluso peor (en pocos meses han caído Superjuegos Xtreme, Edge, N Gamer y Xbox 360 Oficial).
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Muchos pueden apuntar como razón de estas vacas flacas a la tan traída y más que llevada crisis económica, aunque no nos engañemos: la piratería (en la que España es una de las tristes cabezas visibles a nivel internacional) ha sido, es y seguirá siendo principal culpable de la situación anteriormente mencionada. Por todo esto y mucho más, era necesaria la celebración de un evento de videojuegos a nivel nacional. Una feria generalista en la que todos los estamentos que formamos la industria (usuarios, periodistas, desarrolladores, distribuidores…) pudiéramos vernos las caras, intercambiar opiniones e impresiones, estrechar lazos y disfrutar en grata compañía de nuestro entretenimiento favorito.
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Había ganas, muchas ganas de que tal deseo se hiciera realidad, y finalmente ha sido así. Todo se ha llevado a cabo más a golpe de ilusión que de medios, y es que los comienzos siempre son difíciles; pero con la ilusión por bandera pueden alcanzarse metas muy altas. La primera Feria de la Innovación, Videojuegos y Entretenimiento Digital, también conocida como FIVED ’09, se celebra en Córdoba desde el 30 de octubre al 3 de noviembre. Y el resultado, teniendo en cuenta tanto el escaso margen de tiempo disponible para prepararlo todo (apenas dos meses) como el hecho de encontrarnos ante una primera edición, está siendo francamente notable.

En mis conversaciones con los organizadores (que por cierto, también han sabido estar a la altura, solucionando rápida y eficazmente los problemas inherentes a un evento de estas características) no se ha podido ocultar la sorpresa ante la respuesta por parte tanto del público como de las compañías, estas últimas reticentes en un principio, aunque finalmente se encuentran presentes todas las grandes. Así, a lo largo y ancho del recinto se han dispuesto un buen número de consolas tanto de sobremesa como portátiles para disfrutar de los últimos lanzamientos del mercado, encontrando alguna que otra novedad que aún no ha llegado a nuestras tierras como esa pequeña obra de arte del pixel y el sprite llamada Muramasa.