No es la primera vez que el beat ’em up, conocido popularmente en estos lares como “yo contra el barrio”, protagoniza un RaP, y a buen seguro tampoco será la última. La mencionada disciplina, inaugurada oficialmente por Renegade (Technos, 1986) y popularizada poco después por Double Dragon (Technos, 1987), daba un nuevo enfoque al género de las tortas. Hasta la llegada de Renegade, los juegos cuya mecánica se centraba en controlar a un experto luchador de artes marciales para “repartir alegría” a base de mano abierta o puntapié volador siempre transcurrían en dos dimensiones “puras”, donde sólo era posible desplazarse a derecha o izquierda debido a la falta de profundidad de los escenarios. Kung-Fu Master (Irem, 1984), considerado primer juego de tortas de la historia, es buen ejemplo de ello, aunque podemos encontrar otros como Yie Ar Kung-Fu (padre de los juegos de lucha tipo Street Fighter) o Shao-Lin’s Road, ambos publicados por Konami en 1985.
El ya mencionado Renegade revolucionó el género al incluir al fin escenarios con profundidad, en los que ya nos podíamos desplazar hacia el fondo o exterior de la pantalla. Así, el movimiento en ocho direcciones permitía una lucha más intensa, ofreciendo más posibilidades al jugador a la hora de plantear estrategias. Tres años después de la llegada de Renegade, ya en 1989, el beat ’em up comenzó su edad dorada gracias a dos títulos que se contaron entre los más populares de los salones recreativos de aquellos días: Final Fight por parte de Capcom y un Golden Axe (primera entrega de la franquicia protagonista del presente RaP) programado por una Sega muy distinta a la actual.
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Si bien Final Fight (y Double Dragon antes de él) puede considerarse como la principal influencia para lo mucho que vino después, no podemos por ello quitar mérito a Golden Axe. El juego era un soplo de aire fresco para el género en lo referente a ambientación, ya que se encontraba encuadrado en un Medievo fantástico al más puro estilo Conan (con unas gotitas extra de Tolkien) en lugar de en las más que ochenteras calles urbanas atestadas de basura, punks, ladrones, pandilleros, navajeros, políticos y demás gente de mal vivir. El sistema de combate, sencillo y directo tal y como era norma en toda recreativa que pretendiera triunfar, un solvente apartado audiovisual y una dificultad justa y medida (rara avis en los salones arcade) también contribuyeron al éxito de un juego que, cómo no, acabó convertido en franquicia.
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Seguir el rastro a esta clásica saga a lo largo de su historia (tal y como haremos en breve a bordo de nuestro viejo y fiel DeLorean) es bastante curioso, ya que puede decirse que en el curriculum de Golden Axe se encuentran las claves de la trayectoria de todo un género, el beat ’em up, a lo largo de los últimos veinte años. Y es que la saga que nos ocupa, al igual que la disciplina en la que se encuentra encuadrada, ha sufrido importantes traspiés que se extienden hasta nuestros días. El primer escollo a superar por el beat ’em up no fue otro que el arrasador éxito de Street Fighter II (Capcom, 1991), juego que puso la industria patas arriba y posicionó a todo un género, la lucha versus, en un lugar privilegiado al que cualquier otra disciplina ni siquiera podía soñar en llegar. Pese a que los herederos de SFII pasaron a abarcarlo todo, aún hubo sitio para el beat ’em up durante algunos años más, aunque resulta interesante pensar qué habría pasado si, tal y como vimos en el primer RaP dedicado a la saga Street Fighter, Final Fight se hubiera acabado convirtiendo en la secuela oficial del primer SF tal y como estuvo planeado en un principio.
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Pero no fue así, y tanto los beat ’em ups como la franquicia Golden Axe acabaron sufriendo un profundo desgaste que los llevó al ostracismo, ya que nadie sabía muy bien cuál era el lugar de dichos juegos en el mercado. Aunque la disciplina inaugurada por Renegade acabó resurgiendo de sus cenizas a principios de la presente y ya casi extinta década gracias a la franquicia Dynasty Warriors, Golden Axe no ha corrido la misma suerte, siendo el reciente y fallido GA: Beast Rider buena prueba de ello. Bien, es hora de comenzar a hablar pormenorizadamente de todo esto y mucho más. Nuestro DeLorean nos espera para emprender un viaje que nos llevará a recorrer tanto las cinco entregas oficiales de la franquicia como sus devaneos por géneros tan dispares como el rol al más puro estilo Zelda o la lucha versus tipo Street Fighter.