Desilusión… Es muy triste tener que empezar el análisis de la que sin lugar a dudas es la tarjeta más potente del mercado con esa palabra, pero los encargados del marketing de NVIDIA se lo han ganado a pulso. Volvemos al “problema” de las nomenclaturas, el cambio de generaciones y lo que para nosotros no es más que la búsqueda intencionada de ganar ventas gracias a generar confusión y a buscar “el error” en el comprador. Quizá para algunos medios sea algo totalmente intrascendente y sean capaces de centrarse en el análisis de este excelente producto, pero en Meristation “enturbiar” un escenario que ya de por sí es complejo, el del hardware, es algo que nos molesta. Y mucho.
Así que nos vemos obligados a empezar el análisis intentando poner cada cosa en su sitio, informando de qué es exactamente lo que NVIDIA nos ofrece en esta “nueva” generación y, en definitiva, deshaciendo el trabajo de desinformación que los norteamericanos nos han preparado.
La primera de las tarjetas GeForce 9xxxx en aparecer en el mercado fue la 9600GT, un producto que cuando analizamos nos sorprendió por lo poco que innovaba, lo extraño de su salida al mercado en primer lugar (cuando esperábamos esta 9800GTX), pero que valoramos muy bien dada su gran capacidad a un precio más que ajustado. Dejamos todas las esperanzas intactas a la espera de analizar la presenta 9800GTX. Esperábamos analizar un producto que supusiese un salto similar al ofrecido por su “antecesora”, la 8800GTX que llegó al mercado en un ya demasiado lejano noviembre de 2006. ¿y qué nos encontramos realmente?
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Pues encontramos una nueva evolución del G92, o lo que es lo mismo, una ligera revisión de las 8800GT y GTS y de la excelente 8800 GTS de 512MB y arquitectura de 65nm. Y si acotamos aún más la comparación, lo que encontramos es exactamente una 8800GTS de 512 MB con un ligero overclocking. De ahí nuestra indignación cuando sobre su lomo vemos el logo GeForce 9. Nos hubiéramos ahorrado todos estos párrafos si NVIDIA hubiese bautizado a este producto como 8900 GTX o de una manera similar. Nosotros nos hubiésemos ahorrado este tirón de orejas, pero NVIDIA no hubiera vendido ni la mitad, así que creo que su decisión era clara.