Ante todo, no puedo evitar sonreir ante la "pasión" del autor por Nintendo...
Tranquilo, que a mí me pasa lo mismo. Llevo en esto de los videojuegos desde el Spectrum (año 84), y he disfrutado prácticamente con todos los formatos habidos de videojuegos desde entonces, y en todas sus formas. Y he de reconocer que la capacidad de innovación de Nintendo siempre me ha fascinado.
En lo que respecta a Brain Training, por supuesto ya tengo mi copia. Y, dado que no es un videojuego al uso, es realmente difícil de analizar siguiendo los cánones habituales (y he trabajado durante dos años en Hobby Consolas y Nintendo Acción).
Lo que sí es admirable, hoy en día, es encontrarnos con un producto nuevo, que llame la atención y que provoque nuevos debates (si es divertido, si triunfará aquí, etc...). Y lo que es realmente absorbente es su propuesta, con una dinámica de... ¿juego? plenamente satisfactoria y que nos anima a seguir superándonos.
Vale, aquí no hay fases, enemigos ni princesas que rescatar. Pero es que, estrictamente, Brain Training no tendría ni que ser analizado en las revistas de videojuegos. Pues... es un videojuego realmente?
Da igual. Mi consejo es que si tienes una DS te lo compres y que disfrutes. No tiene contraindicaciones. Y si no tienes una DS, pues que hagas como los japoneses y te compres ambos. Si estás leyendo ésto, no lo dudes: es porque el cartuchito te atrae. Así que no le des vueltas y regálale a tu intelecto algo nuevo y estimulante.
Y como colofón, cuando te canses de él, cómprate el gran "olvidado" de la Touch Generation y de la DS en general: el genial Tetris, completamente imprescindible y a la altura (o más) de Brain Training. NO es una alternativa, es casi una obligación.