Cada vez queda menos para que el balón comience a botar en la mejor liga baloncestística mundial y, a diferencia del fútbol, los aficionados al deporte virtual podrán disfrutar de las mejores jugadas antes de que Pau Gasol y compañía comiencen a defender su título de campeones. Pronto veremos como Kobe se vuelve a levantar mientras los defensores se cierran sobre su posición, como Le Bron recorre el campo como una gacela o como Dwight Howard machaca el aro como si fuera fácil. Pero primero lo viviremos en NBA Live 10, el remozado juego de Electronic Arts que parece haber aprendido de todos sus errores para ofrecernos la mejor experiencia deportiva posible.
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La historia de esta franquicia es similar a la de la otra gran saga de la compañía canadiense. Nació hace más de una década para convertirse en la referencia de su género, siguió creciendo hasta que comenzó una caída libre con la entrega del año 2006, que le hizo perder toda credibilidad. Ahora mismo NBA Live está en proceso de recuperación de su trono, aunque desde ya podemos decir sin temor a equivocarnos, que este no será el culmen de la saga.
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Los chicos de EA Canada lo tenían claro a la hora de ponerse con la nueva entrega: había que centrarse en mejorar la jugabilidad para hacer los partidos más reales. Todo ello pasaba por mejorar las animaciones y la fluidez de movimientos de los jugadores sobre el campo, mejorando las transiciones entre animaciones y optimizando los fallos que presentaba la edición de la temporada pasada. Estos objetivos se han cumplido en su mayor parte, por lo que podemos decir que estamos ante el NBA Live con el aspecto y ritmo de juego más cercanos a la realidad que hemos visto.
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La clave de todo ha sido encontrar una nueva piedra angular para el sistema de juego, la defensa. En anteriores entregas no era raro ver como un jugador hábil recorría el campo para acabar con una espectacular canasta. Eso se acabó. Ahora es más fácil defender cada jugada, e incluso la inteligencia artificial es capaz de estar a la altura, robando e interceptando balones. Esto desemboca en que ante cada ataque debemos plantearnos la solución a la trampa defensiva de nuestro rival, exigiendo mucho más para conseguir los dos (o tres) puntos, pero también proveyendo de una mayor variedad de situaciones a cada partido.
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Este cambio en la jugabilidad se refleja además de en el ritmo de los partidos, en el esquema de botones sobre el mando. La modificación más obvia es el hecho de que encontremos únicamente un botón de tiro para todos los menesteres. Da igual que tratemos de hacer una bandeja que un tiro en suspensión o un mate. La clave para realizar unos movimientos u otros no reside en la aleatoriedad o la cercanía a la canasta, sino en la combinación con el botón de turbo y el stick analógico izquierdo a la hora de encarar el aro. Es decir, una vuelta a los orígenes que se confirma con la vuelta de la mecánica de tiro más usada en el género. Y es que las probabilidades de encestar dependen del punto de nuestro salto en el que soltemos el botón. Clásico, pero infalible.
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