Waku Waku Taito y Square Enix nos acercan un nuevo simulador de mascotas a Nintendo DS, uno que nos permite cuidar nada menos que a 40 tipos de criaturas, alimentarles, hacerles competir en concursos y mucho más. Te adentramos en la mecánica de My Pet Shop, un título que hará las delicias de los más pequeños de la casa.
Hay veces en los que un título lo dice todo, y es el caso del juego que nos ocupa. “My Pet Shop” se une a la creciente lista de juegos que ofrecen al jugador criar a su propia mascota, una especie de simulador de vida en la línea de lo ofrecido en la serie Petz (que ya cuenta con integrantes de todo tipo, lo que incluye Dogz, Catz e incluso Horsez). Esta creciente fiebre, que comenzó en España con Nintendogs (en Japón ya había títulos así en GBA) es un filón que siempre funciona a nivel comercial.
Conocedores de esto, Taito ha desarrollado “My Pet Shop”, un producto que aúna la simulación con elementos de RPG, todo de forma bastante liviana para que su público objetivo no tenga ninguna dificultad a la hora de progresar en la aventura. Square Enix se ha encargado de distribuirlo en buena parte del globo, siendo Proein la editora en nuestro país, compañía que ha tenido a bien traducirlo completamente al castellano para la ocasión.
La premisa es bastante sencilla: tú y tu madre os habéis mudado a Ciudad Verde desde la metrópolis de Ciudad Dorada. En un entorno más pequeño, y tras una serie de situaciones, decidís montar una tienda de animales para ayudar a los lugareños que consigan las mascotas que desean. Así, todo se inicia el primer día en el local, en el que tendrás que echarle un cable a tu madre con varias peticiones de los residentes de la zona, desgranándose poco a poco la mecánica de juego.
Jugabilidad “My Pet Shop” es un juego bastante simple y accesible desde el primer momento. A través de menús simples y claros, vamos aceptando misiones tras hablar con nuestra madre. Pero antes de esto tendremos que obtener nuestra propia mascota, yendo al bosque de los alrededores y buscando entre todo el escenario hasta dar con él. Aquí aprendemos la forma de atrapar a las criaturas, una bastante sencilla y que implica que nos vayamos ganando su confianza poco a poco, sin despertar sospechas que puedan hacerles huir.
El mecanismo es sencillo: en el escenario, a través de la zona táctil, debemos tocar todos los elementos del mismo y sacudirlos para encontrar lo que buscamos. Matorrales, ramas de árboles, frutos o piedras son algunos de los elementos interactivos que iremos encontrando. Haciendo esto pueden ocurrir dos cosas, la primera es que encontremos objetos o trampas, como serpientes o bombas a punto de explotar, la segunda, que hallemos al animal. La aparición de uno u otro es aleatoria, así que podría ser cualquier tipo de perro –por ejemplo- o un gato (al menos en los primeros compases).
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