NVIDIA, con su nueva GTX 285, nos ofrece una nueva vuelta de tuerca sobre la que a día de hoy sigue siendo su tarjeta estrella, la GTX 280. En un mercado donde a las reglas del juego se han añadido la posibilidad de utilizar varias GPUs en una misma tarjeta gráfica, la GTX 280 mantenía una más que digna oposición al resto de tarjetas de una sola GPU, superando con facilidad a las ATi HD 4870, pero debía hincar la rodilla ante las denominadas “X2” de ATi, principalmente ante las HD 4870 X2.
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Para dar respuesta a las HD 4870 X2. a la altura de la generación G200 y con poco más jugo que exprimirle a esta tecnología, NVIDIA opta también por la doble unidad de proceso y pone en el mercado las GTX 295. Sin embargo, entre los usuarios queda la duda de si optar por una tarjeta “simple” como la GTX 280 o una “doble” como la HD 4850 X2. La respuesta de ATi llega no el nombre de GTX 285.
Todo lo anterior sirve para justificar la llegada al mercado de un producto que no deja de ser una revisión o, mejor dicho, una mejora de producción de su producto anterior. Dicho de otro modo, una GTX 285 es una GTX 280 fabricada en tecnología de 55 micras en lugar de 65.
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Esta evolución que se repite periódicamente, y que no deja de ser alto tan simple como un cambio de tamaño, tiene dos ventajas claras. La primera es que al reducirse el tamaño del chip, es posible fabricar más gracias a una misma oblea, con lo que el coste final de cada chip se reduce. Esto debería traducirse en una rebaja similar en el precio final del producto, pero lo habitual es que el precio se mantenga y que el que realmente baja es el del producto al que se acaba de dar relevo. En todo caso, buenas noticias para el usuario.