Hace muchos años se pusieron de moda los cubos de Rubik, aquellas formas cuadriculadas de seis caras y nueve cuadros cada una. Las jugueterías vendían toda clase de versiones, desde las más baratas hechas en plástico hasta sofisticadas obras de arte fabricadas en materiales más vistosos como el metal.

El objetivo era mover las celdas del cubo hasta dejar cada cara del mismo color. Un total de seis colores y un rompecabezas reservado para los más listos. Muchos éramos los que resolvíamos con trampas el puzzle, pero al final lo que contaba era exhibir la "proeza" a los amigos y, en el mejor de los casos, ser capaces de reconstruir el cubo, toda una proeza tridimensional de la que están orgullosos muchos seguidores en la red, como así lo sugieren los numerosos vídeos que pueblan el servicio Youtube.

Tiempo después, el cubo vuelve a nuestros hogares en versión videojuego para ordenadores PC. En esta ocasión el puzzle se ha adaptado a nuestras mentes y además de contar con el reto de siempre, montar la figura por completo, existen retos más pequeños y significativamente más fáciles. Además el interfaz resulta ser bastante cómodo, veremos siempre una de las caras de forma frontal y podremos girarlas o mover columnas apretando un botón.
