... respecto al primero, el resultado es... igual de vulgar.
No me hice con este juego porque tuviese mucho interés en él. Pero después de mucho tiempo intentando deshacerme de Firefighter cambiándolo por otro, sin conseguirlo, finalmente tuve la ocasión de cambiarlo por ?Drakengard 2? y pensé que mejor era esto que nada y sería más fácil de volver a cambiar, de los que pude conseguir. Naturalmente, en el momento del cambio ignoraba que estaba íntegramente en inglés, circunstancia que me hubiese disuadido de inmediato de adqurirlo.
Digo que no tenía interés en él porque el primero no terminó nunca de convencerme, aunque fue un juego al menos interesante de probar e incluso terminar. Aunque pensé cuando jugué con él, que de mejorar algunas cosas podría llegar incluso a merecer la pena.
Pero como tras probarlo, algunos no vieron mucha mejora, pues pensé que no merecería la pena. Y el comienzo no podía ser más desalentador. Porque te encuentras de bruces con la misma historia trillada del anterior de caballeros y princesas con el inevitable toque japonés edulcorante. Pero además te lo encuentras en inglés. Así que te dices: ?bueno, es igual, lo que importa es la mecánica de juego como en los demás beat´em up sofisticados?. Así que empiezas a darle al botón de start para no tener que leer los diálogos típicos que pese a estar en inglés, se entienden sin muchos problemas incluso por gente como yo, con un paupérrimo nivel de este idioma.
Y cuando comienzas a repartir tajos con la espada, observas que los gráficos han mejorado respecto a la primera parte. Han mejorado bastante, incluidos los interiores, que ahora están mejor diseñados. Pero a pesar de todo, siguen siendo demasiado extensos como para tener mucho detalle, y tampoco se puede evitar la aparición repentina de enemigos. Eso sí, la niebla se ha disipado bastante. Por lo demás los enemigos están mejor diseñados, sobre todo los de la fase del dragón, que ahora no sólo son cubos estáticos.
Otro aspecto que ha mejorado bastante es el sonido. Ahora la banda sonora está más cuidada y, aunque siempre en los juegos la música termina por hacerse repetitiva, este problema no se hace tan absolutamente decisivo como en el 1º, en el que contribuía de manera crucial a hacerlo insoportable, hasta el punto de tener que bajar el volumen al mínimo.
En cuanto a la mecánica de juego, si bien en un principio parece tener más salsa, con movimientos de esquiva y algún ataque contundente, pronto te das cuenta de que en realidad la cosa ha ido a peor. En el primer Drakengard, aunque repetitivo, uno podía ponerse a machacar enemigos al estilo ?Dynasty warriors? o ?Chaos legion?. Incluso era divertido poder dar cantidades industriales de golpes a un enemigo ya liquidado y encandenar con otros. Para descargar adrenalina no estaba mal, aunque siempre por debajo de los títulos citados en mi modesta opinión. Pues bien, ahora, al principio del juego, ni eso.
Se ha querido dar una mayor profundidad a la historia del juego, que en el primero era una jodida mierda como un sombrero mexicano. Aunque aquí parece en principio ir por parecidos derroteros típicos de japoneses alucionados con la Edad Media europea, y obsesionados siempre con ?salvarla? (qué cándidos e infantilones son estos orientales), hay que reconocer que luego pasa a ser lo único que mantiene cierto interés. Tampoco es ninguna maravilla, no nos engañemos, pero parece que los orientales con esa mayor humanidad que los suele caracterizar, a veces dotan a sus historias de giros inesperados (o esperados, pero emocionantes) y a sus personajes de esa dualidad bien-mal que no se suele encontrar en los juegos yanquis, donde siempre somos los buenos (porque sí y porque lo valemos) y normalmente vamos a salvar a alguien (que si es mujer, nos ligaremos y si es hombre será feo y tonto) de las garras de su propio pueblo, porque hemos decidido que necesita ser salvado por nuestros cojones. En el fondo se deja entrever un trasfondo político y nos cuenta cómo la verdad oficial suele ser precisamente la mentira. Una vez más se observa la ambigüedad moral que tanto nos gusta. Ahora el enfoque de los hechos es desde el punto de vista opuesto respecto de los personajes del primer juego.
A pesar del relativo interés de la historia (tampoco es el paradigma de la originalidad), la mecánica de juego va, poco a poco dando al traste con este título.
Porque parece que Square-Enix después de tantos años haciendo juegos, ahora no saben. Y han intentado trasladar la mecánica de un arcade de los SNES aquí. Y es que no se han parado a pensar que en un arcade, la motivación era superar la dificultad de una fase tras varios intentos. Pero el problema es que entonces una fase o nivel podía durar 5 ó 10 minutos. Sin embargo, aquí eso acaba por hacerte sentir espasmos, sudores, mareos y ganas de vomitar, cuando ves el juego en la estantería y te planteas continuar con él. Sólo la historia te invita un poco a seguir. Que yo recuerde, esa sensación debería darla la necesidad de pasar por el quirófano, la proximidad de un examen importante o un discurso de Aznar, pero no un videojuego, que debe ser algo que te invite a pasar el rato.
Porque aquí una misión no dura 5 minutos. Puedes tirarte perfectamente 30 minutos o más repartiendo golpes, y al final morirte. Y entonces tienes que empezar de nuevo. Ya se sabe el sucio truco ahora tan utilizado de hacer un juego largo a base de hacerte repetir 500 veces lo mismo, por no haber puntos de guardado. Además no hay posibilidad de retirarte y seguir en otro momento llevándote la experiencia acumulada como en ?Chaos legion?. Aquí si te vas, es como si hubieras perdido por completo media hora y no avanzas nada. Como si no hubieras estado jugando. Todo porque el dinero que vas ganando a lo largo del juego es tan escaso que no te da para comprar más que un par de pociones que, cuando llegas al final de nivel, ya has consumido. Y entonces ves a los 5 espíritus ó 10 brujos que se frotan las manos pensando de qué manera te van a sacar las tripas, los ojos o lo que sea. Y tú con la barra de vida casi al mínimo, sabes que no hay manera de recuperarla y que te puedes dejar matar perfectamente porque ¿para qué alargar la agonía? En fin, lamentable. Toca mucho los huevos que tanta dificultad cree tensión y mate la diversión poco a poco. Porque ahora cada vez más en los juegos, cuando un enemigo te lanza un hechizo o te dispara, el proyectil te persigue. Antes lo esquivabas y ya está. No es normal tampoco que a los minotauros, con Urick (escoge a este tío en cuanto puedas porque es un bestiajo de mucho cuidado) les hagas más daño con una combinación de golpes que con un ataque especial. ¿Y por qué cuando el enemigo prepara un ataque especial, no puedes hacerle nada y ellos a ti, sí pueden cuando lo preparas tú? ¿De qué mierda sirven los movimientos defensivos si cuando los haces, el juego está programado para que te sigan en esos movimientos y te aticen aunque los hagas.
Como decía antes, los movimientos que puedas hacer sirven de muy poco o nada en otras situaciones. Los enemigos son auténticamente asquerosos. Sus reacciones ante tus movimientos especiales son tan eficaces que te preguntas para qué coño sirven realmente tales movimeintos. Sin ir más lejos, esos caballeros tan grandes con enormes escudos a los que tratas de buscar constantemente la espalda y se giran autom´ticamente en cuanto estás detrás de ellos. O esos brujos que te lanzan a veces unas cuantas esferas seguidas que te dan sin remisión una tras otra y te dejan con la barra de vida tiritando. Éstos enemigos te suelen atacar en grupos al final de la misión cuando ya vas jodido de vida, estropean media hora de juego. Los brujos curándose unos a otros infinitamente, se convierten en una pesadilla. En suma, unos enemigos demasiado latosos para haber tal cantidad de ellos. Cuando aparecen tantos enemigos deben ser de ?estilo ?Dynasty warriors?. Eso sí, hay que reconocer que en este juego puedes distinguir perfectamente a tu personaje de entre los enemigos, cosa que en ?Chaos legion? o ?Dynasty warriors?, era tarea difícil.
Por otra parte yo entiendo que machacar al enemigo desde el aire hace la cosa demasiado fácil, pero es que joder, se tendría que notar que vas en un dragón. A los enemigos más complicados, desde el aire más que daño, se les hace descojonarse de ti, a no ser que lances el ataque ?tormenta de fuego?, pero para poder lanzarlo necesitas tener la barra al máximo, que si no tienes poción mágica, hay que llenar a base de matar enemigos pequeños, y si ya no quedan, pues toca bajar a matarlos a mano. En ese sentido era más divertido ?Drakan?. Ver a esos enemigos que te acosan en tierra, huir como conejos cuando vas sobre el dragón, no tiene precio.
Sin embargo, creo que lo peor de todo, y lo que realmente estropea el juego, es la cámara, una cámara que nunca está en su sitio y que tienes que estar constantemente intentando corregir sin poder, porque los extraños ángulos posibles para colocarlas no permiten colocarla correctamente, en demasiadas ocasiones.
En resumen, un juego al que, en demasiadas ocasiones, no apetece jugar. Y esto es lo peor que se puede deci rde un juego independientemente de lo demás. Una pena.