Konami no piensa malgastar el contrato millonario con Universal Studios que les ha hecho valedores de la licencia de Jurassic Park, entre muchos otros. DNA Factor es el primero de una trilogía que comienza denotando claros indicios de debilidad. Pruébalo antes de que se extinga...
Los que hayan visto Jurassic Park 3 sabrán que no es precisamente el mayor logro de cuantas cintas han desfilado este año por la gran pantalla. Más bien, Joe Johnson ha profanado el buen hacer de Steven Spielberg y ha dirigido una película pobre en contenido, escasa en efectos y nula en originalidad. Luego hay quien se queja que las versiones a consola no son nada del otro jueves...
Imagínate pues como se puede hacer un juego decente de algo tan execrable. Te pondremos un par de ejemplos: recapitula menos de un año y piensa como trasladó Konami la licencia de la Momia a PC, PS One y Game Boy Color. Salvo la versión de 8 Bits que aun podía cogerse por los pelos, el resto eran aventuras lamentablemente mediocres, con un entorno gráfico muy rudimentario y una estética que, podríamos denominar... mugrienta. O, como no, su secuela, que en el caso de GBC era una amalgama sin mucho sentido de Prince of Persia -plataformas-, Gladiator -combates- y Perfect Dark Color -disparos.
Game Boy Advance no se va a librar, y eso que DNA Factor sobre el papel tiene bastante buena pinta. Nosotros debemos controlar a dos personajes: Mark y Lori, de oficio fotógrafo y piloto respectivamente. El caso es que, oportunamente, mientras un avión cargado de cápsulas de ADN sobrevuela la isla de Sorna -la otra reserva donde se procrearon los dinosaurios-, recibe el impacto de un rayo que le obliga a realizar un aparatoso aterrizaje de emergencia. Pero muy aparatoso, pues la cola se desprende de la parte delantera, las alas salen disparadas a los dos lados y el motor se escacharra. En fin, que tu eres uno de los dos supervivientes del siniestro, y deberás recuperar las cápsulas que se han desperdigado por toda Sorna antes de que algún velocirraptor, por ejemplo, lo engulla y se convierta en un especimen genéticamente avanzado. Lo que, en resumidas cuentas, sería una amenaza para la humanidad. Que bien, ¿verdad?. Pues no tanto...
g r á f i c o s
Comenzamos con una bonita introducción hecha a base de imágenes estáticas de mucho colorido que simulan la entradilla de la aventura. Apesar de alguna que otra deficiencia, como la forzada pose del Tiranosaurio, la cosa no está del todo mal. Incluso en la pantalla del menú principal, donde aparecen huellas de estos enormes carnívoros, da la extraña sensación de que el estudio de Honolulu de Konami ha estado trabajando a fondo.
Veamos: dos personajes, bien modelados, por lo menos en el índice de selección, y hasta hacen algún movimiento bastante atractivo. Pulsa start.. a ver que pasa y... ¡TACHÁN!: perspectiva horizontal, con personajes enanos, detalles escasos, dinosaurios microscópicos, desconcertantes lucecitas brillando en el suelo, fondos de scroll parallax y... ¿que es esto? ¡nos podemos mover hacia arriba y hacia abajo!, pero, ¿donde está la sensación de profundidad?, ¿porqué diantres no crece ni disminuye nuestro personaje? ¿porqué no se han dejado de experimentos infructuosos y han optado por algo más clásico?. Lo dicho, que son muchas preguntas y pocas respuestas, pero nos hemos quedado muy extrañados con la pobrísima calidad de todo el apartado gráfico. No hubiera estado mal limitarse a hacer algo similar a la versión de Parque Jurásico de Megadrive, por ejemplo, que aun pasando por alto los escasos cuadros de movimiento del Dr. Allan Grant -que no aparece en este título- resultaba infinitamente más efectista que lo actual. Y eso que ojeando el catálogo de GBA hay cosas como Tony Hawk, Rayman, Castlevania o Mario Advance.