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Donkey Kong Country

Donkey Kong Country

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En 1994 apareció uno de los mejores juegos de Rare y un imprescindible de Super Nintendo. Rendimos homenaje a uno de los iconos de Nintendo, el plataformas Donkey Kong Country. Todavía hoy desafiante como el primer día.

Nintendo y Rare, compañías cogidas de la mano y desarrollando algunos de los mejores videojuegos de la época de los 16 bits. No es para menos, ya que de dicha alianza salieron los mejores juegos de una desarrolladora que a día de hoy se ha diluido en medio de la fiebre Kinect. Alejada de grandes nombres que la convirtieron en una de las más deseadas de la industria. Creadores de Goldeneye, Banjo-Kazooie o Conker’s: Bad Fur day. Y también, como no, de uno de los mejores plataformas de la historia del ocio electrónico: Donkey Kong Country. Un juego que maravilló en 1994 por su avanzado poderío gráfico, por esa espectacular banda sonora que a día de hoy sigue siendo delicia para los oídos y por una jugabilidad endiablada plenamente vigente en 2013. En Super Nintendo empezó todo. En el cerebro de la bestia Donkey recuperó el protagonismo que había perdido.

Mario era el rey absoluto de la compañía de Kyoto. Después de los continuos éxitos del fontanero italiano con Super Mario Bros, Super Mario Bros 3 o Super Mario World, no había ninguna duda de quién era el icono de la compañía. Aunque ese mismo Mario hubiera sido un personaje sin nombre años atrás en la máquina recreativa de Donkey Kong. Mono con nombre de asno que tan buen empujón dio a la carrera de Nintendo hasta convertirse en dominadora del mundo de los videojuegos y que había sido relegado a un segundo plano debido a la ascendente figura de Mario. Pero Nintendo tenía muy claro que dentro de su universo había sitio para todas sus creaciones. Y decidieron recuperar Donkey Kong para Super Nintendo. No serían ellos los encargados de ponerlo a primera fila de actualidad. Sería una compañía europea como Rare.

Usar a Rambi es una de las muchas posibilidades del título, variado en personajes.
Usar a Rambi es una de las muchas posibilidades del título, variado en personajes.

El proyecto Donkey Kong no era para nada sencillo. El formato de escalada de abajo hacia arriba de la recreativa quedaba totalmente desechado, y se apostaba por realizar un plataformas de scroll lateral como tantos otros tenía el género. Adentrarse en una disciplina con tantos buenos ejemplos en la misma casa –el propio Super Mario World era un referente y había salido años atrás- suponía un reto desafiante para Rare, que tenía que demostrar que estaban creando algo distinto y poderoso. Además, las consolas 16 bits estaban llegando a su fin y el relevo generacional parecía más cerca de lo esperado. Pero Rare fue capaz de dejar boquiabierta a la prensa y a los usuarios con una propuesta que parecía poner al límite la consola de Nintendo: 32 megas de cartucho y un acabado audiovisual nunca visto. La nueva generación podía esperar, ese era el mensaje.

El éxito de Donkey Kong Country quedó fuera de toda duda. El título se convirtió en uno de los tres videojuegos más vendidos de la historia de Super Nintendo, que es a su vez una de las plataformas de mayor éxito comercial de la compañía japonesa. El avance tecnológico fue sorprendente, y uno de los ganchos comerciales del título de Rare. Posteriormente, como ya se sabe, recibiría dos secuelas más en las que se seguiría puliendo y avanzando tanto a nivel audiovisual como también a nivel tecnológico, siendo seguramente la segunda parte la mejor valorada de todas. Eso sí, la trilogía es brillante de principio a fin. Este mismo mes de mayo Nintendo 3DS recibirá Donkey Kong Country Returns, una secuela espiritual de dicha trilogía de Rare que llegó primero de la mano de Retro Studios a Wii y ahora se convierte en port para la portátil estereoscópica. Muchos de los éxitos de Returns tienen como culpable este Donkey Kong Country que protagoniza el retro análisis de esta semana.

Nuestro objetivo es recuperar las bananas que nos han robado los enemigos.
Nuestro objetivo es recuperar las bananas que nos han robado los enemigos.

Robo de bananas
El argumento de Donkey Kong Country no es más que una mera excusa para ofrecernos unas divertidas sesiones de plataformas y aventura a lo largo de diversos niveles. El protagonista del título debe, junto a su sobrino Diddy, recuperar las bananas que los Kremlings les han robado. El archienemigo de esta sencilla pero efectiva historia es King K. Rool. La idea principal es que los protagonistas exploren por todos los niveles de la isla Donkey Kong hasta dar con el gran jefe de los Kremlings y reclamen lo que les pertenece. Básicamente esto significa que tendremos que ir recogiendo bananas por todos los escenarios como Mario recogía monedas mientras acabamos con enemigos diversos en diseños y patrones, muchos saltos por plataformas y alguna que otra sorpresa de lo más agradable para dar vitalidad a la mecánica de juego.

En total, tenemos por delante cuarenta niveles de avance lateral para conseguir recuperar las reservas de bananas que han sido saqueadas por nuestros enemigos. Cada nivel nos invita a empezar desde un punto y terminar en otro, pero lo que se sucede en nuestro camino es completamente distinto en todas las fases. Eso sí, hay una gran cantidad de elementos comunes que vamos a encontrarnos a lo largo de todos ellos. El objetivo no es solo llegar sanos y salvos a la otra punta de la fase en cuestión –cuando nos golpean una vez moriremos y empezaremos de cero a no ser que hayamos llegado al barril en forma de checkpoint que hay a mitad de fase- sino también recoger el mayor número de bananas posibles –cada 100 nos darán una nueva vida- y recoger también otros elementos escondidos, tales como letras que forman la palabra KONG (otra vida para nosotros), globos que también aumentan el contador de vidas o unas figuras doradas en forma de animales que nos abren las puertas de niveles secretos.

La mecánica de jefes finales, como este castor, es bastante simple. El único %22pero%22 a un título brillante.
La mecánica de jefes finales, como este castor, es bastante simple. El único %22pero%22 a un título brillante.

Los protagonistas son Donkey y Diddy, y ambos los podemos controlar como jugador 1. Es una de las gracias de este Donkey Kong Country: empezamos con el orangután que da nombre al juego, pero al poco encontraremos un barril con las siglas DK en las que dentro estará Diddy (o a la inversa). El otro personaje que nos siga durante la fase se mueve de manera automática y depende de todos nuestros movimientos. Si saltamos al vacío él saltará con nosotros, para que nos entendamos. Cuando un enemigo nos golpea y nos mata, si tenemos al otro compañero seguiremos la fase con él. Además, con los dos vivos y presentes en pantalla, podemos cambiar el control con tan solo pulsar un botón. Diddy es más rápido y salta más lejos, mientras que Donkey es el más fuerte de los dos personajes.

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9,5
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Desarrolla: 
Rare
Género: 
Plataformas
Lanzamiento: 
26/11/1994
Plataforma: 
SNES
+3

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