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Zelda: A Link to the Past, 7 razones para rejugarlo

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| NSW Wii WiiU SNES - Reportaje |

El juego de Super Nintendo cumple 25 años desde que salió a la venta un 21 de noviembre en Japón. Disponible en Super Nintendo, Gameboy Advance también en plataformas actuales como Wii U o Nintendo 3DS, estas son las razones por las que es tan jugable como en su momento. Una Obra Maestra.

Reportaje

The Legend of Zelda: A Link to the Past es uno de los juegos más queridos dentro del extenso catálogo de Nintendo. Y no es para menos. Han pasado 25 años -se cumple hoy la fecha de salida del título en Japón- y muchos lo consideran como el mejor juego de la franquicia, poniéndolo incluso por encima de Ocarina of Time. Lo que seguramente no tiene discusión para la mayoría de fans de la saga es que es la mejor iteración en 2D que se ha hecho de las aventuras de Link. Y eso, más que un demérito de los juegos que han llegado a posteriori, es más un mérito del título que se creó en su momento para la conocida como ‘el cerebro de la bestia’. Un ejemplo de diseño que todavía aguanta el tipo, incluso a nivel audiovisual a pesar de todo lo que ha llovido hasta la fecha. 

El juego de Nintendo suposo el retorno de la franquicia a la idea principal que vimos con la primera de las entregas, justo cinco años antes de A Link to the Past. Una perspectiva aérea que se olvidaba de la mezcla de géneros que se ofreció en Adventure of Link, título mucho más centrado en la acción y con varios elementos poco habituales en la saga, como la subida de niveles y de estadísticas. Volver a lo que fue The Legend of Zelda es uno de los grandes aciertos que se le atribuye a la tercera entrega de la saga, capaz eso sí de explotar mucho más las bondades de la plataforma en la que salía. Han pasado 25 años, pero la tercera gran aventura de Link sigue siendo igual de imponente que en su primer momento. Por eso, ahí van siete razones para rejugarlo hoy mismo.

1.- Desafiante como el primer día

La jugabilidad, esa palabra que aglutina tantas cosas en un videojuego y que a veces es tan difícil de precisar, se mantiene intacta en un título de estas características a pesar de haber cumplido 25 años. Le pasa lo mismo que le pasan a grandes nombres de los años noventa como Super Mario Bros 3, Street Fighter II o Sonic 2. Que coges el mando, enciendes la consola y la respuesta a nuestras acciones sigue siendo tan fiel y precisa como antaño. El tiempo no le ha jugado una mala pasada y eso se nota en todas y cada una de las acciones que realizamos con el título desde el primer momento hasta el último. 

Una vez vemos que el juego responde de manera correcta, nos adentramos en una aventura que mantiene la exigencia en lo más alto. Un sistema de combate sencillo pero suficientemente efectivo para que tengamos que saber blandir nuestra espada y utilizar los objetos que vamos consiguiendo para acabar con los enemigos, todos con sus patrones y flaquezas, que se van apareciendo ante nosotros.  Junto a ello se añade una fórmula que ha sido la base de todo The Legend of Zelda: exploración por un lado, solución de rompecabezas (y eso va desde desarbolar caminos laberínticos en mazmorras hasta acertar con el punto débil de un jefe final) por el otro. Con la dosis de acción bien presente y de manera equilibrada. 

2.- Algunas de las mejores mazmorras de la saga

Shigeru Miyamoto ha explicado más de una vez, y así se recoge en Hyrule Historia, que la idea principal que tenían en mente cuando crearon The Legend of Zelda era que los jugadores crearan y se desafiaran a superar mazmorras. Posteriormente entendieron que lo más divertido de esto era superarlas en sí, más que generarlas. Y desde entonces, la base de la franquicia ha girado alrededor de los templos y mazmorras que explotan lo mejor a nivel jugable de cada una de las entregas de la saga. A Link to the Past dio un paso al frente respecto a la primera entrega de NES, ofreciendo templos de diversos niveles de altura, características cambiantes entre ellas y la necesidad de los objetos (algo que no sucedía siempre en el primer juego de NES) para superar la mazmorra de turno y acumular nuevas mecánicas para siguientes retos.

El juego de Super Nintendo tiene actualmente algunas de las mejores mazmorras que ha dado de sí la saga en los últimos 30 años. Un buen ejemplo de ello es el Palacio de Hielo, que contaba ni más ni menos que con siete pisos subterráneos en los que además de nuevos enemigos, teníamos también un suelo resbaladizo que se convertía en el peor de nuestros enemigos. La mecánica de mover bloques de un lado para otro para poder avanzar se explota de manera excelsa en una localización en la que nos espera Heladonte, gran jefe final. Si a ella añadimos que hay una gran cantidad de palacios, localizaciones tipo mazmorra y grandes contrastes entre ellas (qué respeto da entrar a la Torre de Ganon por primera vez), el resultado es ejemplar.

3.- La gran cantidad de objetos y su incidencia en el juego

A Link to the Past estrena varios de los objetos más clásicos de la saga y sabe utilizarlos con inteligencia a lo largo de cada uno de los escenarios que se nos van apareciendo ante nosotros. La gran variedad de situaciones que vamos encontrándonos a nuestro paso es digna de mención, sobre todo cuando combinamos los objetos. La vara de Somaria para crear un bloque encima de un interruptor, el bumerán para llegar a lugares inaccesibles y atontar a enemigos, el cetro de fuego para manipular el fuego, la primera vez que aparece la Ocarina en la saga, la importancia del arco con flechas, el cazamariposas pensado para atrapar todo tipo de objetos e insectos, las distintas armas que tendremos a lo largo del juego, las bombas…

Lo más impresionante de A Link to the Past es que ofrece una enorme variedad de mecánicas en forma de objetos que sirven para poder avanzar, facilitarnos la vida o explorar al 100% el mundo de Hyrule. El título de Super Nintendo es, además, el primero en estrenar el Gancho, uno de los objetos más útiles e importantes de la franquicia. Su mecánica, capaz de engancharnos a lugares imposibles, acercar objetos lejanos o paralizar enemigos cambia la manera de entender nuestro entorno: podemos hacer y llegar a lugares donde antes era simplemente imposible. Podríamos seguir con las botas pegaso, las aletas Zora, el martillo o el espejo mágico y su conexión para movernos entre los dos mundos.

4.- Dos mundos en uno

The Legend of Zelda ha sabido, en sus mejores entregas, ofrecer un giro brutal en todos los sentidos cuando se llega a la mitad del título. Muchos pensarán en Ocarina of Time, cuando Link se hace mayor y lucha en un mundo sumido en el caos en manos de Ganon. Pero algo similar ya pasó años antes con A Link to the Past. Cuando tenemos los tres colgantes y la Espada Maestra, pensamos que nuestra aventura terminará salvando a Zelda de las manos de Agahnim, el supuesto gran villano del juego. Pero ahí, en realidad, solo acaba de empezar la aventura. Cuando se nos manda al Mundo Oscuro nos damos cuenta que no habíamos rascado todo lo que parecía sobre el juego que teníamos delante.

En el Mundo Oscuro la dificultad sube de manera más que notable, con enemigos más duros, un mundo que nos rodea mucho más decrépito y… Siete doncellas encerradas en distintas mazmorras repartidas por Hyrule (entre ellas, el Palacio de Hielo mencionado anteriormente). A pesar de ciertas similitudes con el Mundo de la Luz, lo cierto es que las localizaciones de este Overworld siguen sorprendiendo 25 años después. La Pirámide del Poder, Las Ruinas del Este, el Gran Pantano, el Bosque de las Osamentas o la Montaña de la Muerte son lugares que cualquier jugador amante de las aventuras tiene que conocer por lo menos una vez en su vida. Por no hablar de lo sorprendente de convertirnos, por primera vez, en un conejo rosa cuando entramos en este mundo.

5.- Hyrule, un lugar lleno de secretos

Aunque los secretos y las mejoras de equipamiento ya estaban en el primer The Legend of Zelda, y las charlas con NPC que nos podían dar pistas lo pudimos ver en todo su esplendor en Adventure of Link, es en esta entrega de Super Nintendo cuando realmente nos encontramos en un mundo vivo y repleto de secretos, que encaja perfectamente con el desarrollo de la aventura. Tendremos decenas de lugares en los que poder encontrar piezas de corazón, algunas mecánicas a realizar para dar con todas las botellas que están disponibles en el juego y también misiones secundarias para mejorar nuestras armas, incluida la Espada Maestra.

Nos encontraremos un elenco de personajes digno de mención. Bully y el amigo que están transformados en el Mundo Oscuro y que vuelven en los créditos al mundo de la luz; el chico cazador de insectos, el papel de los gnomos (Dwarven Swordsmith) herreros que nos pueden conseguir una espada mucho más poderosas y sabemos hacer la misión en cuestión con acierto, el chico de la ocarina y la importancia de este artilugio para facilitarnos la vida en nuestros movimientos por el mundo u otros que nos permiten realizar algunos minijuegos, como el de correr contra un chico que tiene una pieza de corazón. Hay muchos personajes con los que interactuar y descubrir secretos, incluida la Secret Room dedicada al ganador de un concurso de Nintendo Power o a ese misterioso personaje que no habla ni quiere hacerlo y que se encuentra cerca del desierto.

6.- Una historia de aventuras y su arranque 

La primera hora de juego es de esas que atrapa a un jugador de manera irremediable. Todo lo que se nos cuenta en el primer tramo de juego es el de una gran aventura que va a vivir cambios y giros argumentales interesantes. Nuestro tío se va al castillo de Hyrule, pero algo va mal y nosotros, Link, nos levantamos e intentamos ayudar a esa voz que nos habla de manera telepática. Encontrar un recoveco para entrar en el castillo sin ser vistos, dar con la princesa Zelda e intentar escapar en una localización de envergadura, con varios caminos y alturas por los que pasar, hace que tengamos una introducción en el juego intensa como pocas y vayamos disparados a buscar los tres colgantes que se nos piden para intentar acabar con todo lo que sucede.

Lo que no sabemos es que superada esta primera hora nos vamos a encontrar con un desarrollo mucho más complejo de lo que podía parecer en un primer momento.  No estamos ante una historia complicada, más bien sencilla… Pero muy bien contada y con buen ritmo. Tenemos un reino sumido en el caos por un malvado mago, una princesa que salvar, una espada legendaria que utilizar, sabios que nos dan pistas, personajes que sufren los hechizos de un mundo Oscuro... Todo bien combinado hacen que estemos ante una aventura épica con detalles que atrapan al jugador. No nos apartan de lo realmente importante, la jugabilidad, pero aportan su granito de arena.

7.- Mantiene su encanto audiovisual

The Legend of Zelda: A Link to the past tiene 25 años a sus espaldas, pero a diferencia de varios de los grandes juegos de NES, todo lo que apareció en Super Nintendo mantiene el tipo con el paso del tiempo, y más en un momento como el actual en el que hay una oleada de  juegos independientes que apuestan por el retorno del píxel. Y en medio de todo esto, el juego de Nintendo sigue ofreciendo lo mismo que le hizo brillar en su momento: colores vivos, localizaciones que cambian y ofrecen lugares únicos a la vista del jugador y personajes entrañables, desde los enemigos hasta los NPC, pasando por los Cucco asesinos, la fauna del Mundo Oscuro y efectos especiales sencillos pero eficaces. 

Y por último, naturalmente, la música. No se puede entender The Legend of Zelda sin las notas de Koji Kondo, su compositor. Desde la solemnidad de las primeras notas de la pantalla de inicio hasta las notas de tensión y suspense de todo lo que sucede en medio de la lluvia en los primeros minutos de juego, pasando por la mítica Hyrule Theme Field que tanto nos ha acompañado a lo largo de 30 años. Si una cosa tienen las composiciones de Kondo para la saga Zelda es que éstas saben transmitir sensaciones distintas según cada momento. Suenan con naturalidad, ayudan a la inmersión y tienen momentos brillantes. Desde la entrañable Kakariko Village a la inolvidable primera vez que suena The Dark World. Sí, también vale la pena rejugar el juego para rememorar su banda sonora.

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