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¿Son Pokémon Sol y Luna los mejores de la saga?

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| 3DS NSW - Reportaje |

La región de Alola es una clara declaración de intenciones para el fan: algo ha cambiado. Pokémon Sol y Luna son los mejores episodios de la serie a pesar de no ser los que más contenido incluyen en sus cartuchos; pero es precisamente refinamiento de la fórmula y el "Lenguaje Pokémon", explotado y perfeccionado, lo que los convierte en las obras definitivas. 

Reportaje

Ahora sí, la espera ha finalizado. La séptima generación de la segunda franquicia más vendida de todos los tiempos, únicamente superada por el fontanero, irrumpe en todo el mundo con un mensaje implícito que hemos conseguido saber interpretar, saber leer entrelíneas, tras más de cincuenta horas de partida.

Han sido varias semanas analizando, comprendiendo y valorando absoluatamente todos los aspectos de Pokémon Sol y Luna; hemos completado la Pokédex con la excepción del legendario de la versión contrapuesta y las criaturas de evento. Alola ha sido completada. Es por ello que queremos mojarnos y responder la pregunta que muchos se hacen y muchos preguntan pero muy pocos han respondido con convicción. Vamos a ser claros: ¿Son Pokémon Sol y Luna los mejores de la saga? ¿Son mejores que Oro y Plata? Sí, lo son.

Contexualización: Dónde estamos y de dónde venimos

Pero es que debemos partir de una base para desarrollar este reportaje; y es que dejando a un lado que las justificaciones que vamos a dar se corresponden con valoraciones subjetivas intentando ser lo más justos y honestos posibles, también creemos que los títulos que han puesto por el momento el listón más alto en la saga son Pokémon Blanco 2 y Negro 2. Todos los que hayáis completado las que son “terceras versiones” de la quinta generación (Nintendo DS, 2010-2012) sabréis y coincidiréis en que a nivel de contenido se trata de los cartuchos más densos, desarrollados y completos de toda la franquicia.

2901149-gbpsmcover.jpg Captura de pantalla

Entonces, ¿por qué son Oro y Pata los más popularmente vanagloriados por crítica y público? Por una cuestión de alcance. De acuerdo con la base de datos de Nintendo Japón, la cual hemos consultado para comprobar las ventas individuales y globles de los títulos de la saga, Pokémon Oro y Plata (Game Boy, 1999), han vendido nada menos que 23.1 millones de copias; sin embargo, Blanco 2 y Negro 2 sufrieron el efecto secuela y llegaron a tan solo 8.52 millones de jugadores, si nos permitís el uso de ese “tan solo” viendo los números que maneja la creación de Satoshi Tajiri. Hay que entender también el contexto en el que se situaron esas obras: pleno fin de vida de Nintendo DS y con Nintendo 3DS en pleno despunte.

El caso es que Blanco 2 y Negro 2, con un post-game sencillamente sobresaliente, modos de juego extra y un modo de dificultad añadido, no son tan conocidos pero objetivamente son los más completos. Y no, Pokémon Sol y Luna no son los más completos ni los que más contenido esconden tras completar la Liga Pokémon, ver los créditos finales y volver a casa. Pero es que no vamos a valorar, tras tantísimas horas, este inicio de la séptima generación únicamente por las cosas que podemos hacer tras completar la Liga Pokémon sino por todo lo que ha sucedido en ese proceso. Queremos valorar la aventura, el camino, el mensaje.

psm-alola-region.jpg Captura de pantalla

Pokémon Sol y Luna, un lenguaje redefinido

Es precisamente eso lo que quería Junichi Masuda junto al equipo de Game Freak al crear las ediciones Sol y Luna, unos títulos que no podían bajo ningún concepto ser creados a marchas forzadas, con un calendario sobre ellos haciendo que sintiesen estar con el agua al cuello. The Pokémon Company decidió no lanzar los títulos en 2015 y hacer por primera vez en casi una década que hubiese unas Navidades sin nuevos Pokémon de la saga principal. Esta vez era diferente.

20 años desde la primera vez que pusimos pie en Pueblo Paleta, Kanto, hace inevitable que muchos jugadores se hayan quedado en el camino y que otros tantos hayan llegado. La media de edad de la saga continúa in crescendo, algo que también hace que esta saga se sepa a sí misma como un imán ante los que la prueban. ¿Juegos para niños? Quizá lo correcto sea decir que son juegos para aquellos que continúan teniendo algo de ese niños que fuimos y nunca más seremos.

masuda.jpg Captura de pantalla

“Ahora puedes ver a niños de la década de los noventa que jugaron los primeros títulos de la serie y que ahora ya son padres o hijos”. Dice Junichi Masuda en una entrevista para el diario británico GamesMaster el pasado mes de marzo. “Sin embargo, hay algunos elementos de su jugabilidad que siguen atrayendo igual que en 1996. Ese sentido de coleccionismo patente en los juegos de la serie aún atrae a esa gente, y es muy importante desde un punto de vista estratégico”.

Nosotros lo llamamos “Lenguaje Pokémon”, un lenguaje que se ha ido ampliando y desarrollando en GameBoy, GBA, Nintendo DS y ahora Nintendo 3DS. Siempre fieles a un estilo y una filosofía, diciéndole no a sistemas domésticos donde podrían haber generado una verdadera máquina de hacer dinero; pero había que ser fieles a sus raíces y seguir siendo igual de conservadores y clásicos, introduciendo pequeñas pinceladas traducidas en cambios que, si bien poco apreciables en algunos casos, han hecho que ahora estemos ante una licencia más madura, consistente, profunda y al mismo tiempo fresca que nunca. ¿Cómo es posible que se sientan más novedosos y renovados ahora que muchos hablaban de desgaste, que la luz se apagaba? Como dijera Jack el Destripador: vayamos por partes.

2900445-1.png Captura de pantalla

La relación Entrenador – Pokémon

Desde el primer minuto Pokémon Sol y Luna hace algo que no habíamos visto nunca y que da un mensaje al jugador indicándole que las cosas están cambiando y que se está racionalizando ese lenguaje Pokémon del que hablábamos anteriormente. En Alola es el Pokémon inicial quien debe aceptar tu elección. Litten, Popplio y Rowlet. Tres piezas sinérgicas que juegan a modo de piedra – papel – tijera, por supuesto. La diferencia es que esta vez la balanza se equilibra, ya no hay una mesa de la que coger una Poké Ball; ya no hay un maletín para salvar a un Profesor del ataque de un Poochyena ni un amigo que nos dé la criatura que más nos guste como si de un llavero se tratase. En la Isla Melemele se nos da la bienvenida a un mundo donde Pokémon y humanos conviven en prácticamente igualdad de condiciones; un territorio en el que estas criaturas ayudan a las personas a llevar a cabo tareas del día a día, no solo para cumplir las ansias de jóvenes entrenadores. Puede que antes también fuese así, pero no se dejaba ver, no se explicaba ni se hacía hincapié en ello.

Las MO desaparecen, un guiño a la saga spin off Pokémon Ranger. Ahora tenemos un Sharpedo o un Lapras para ir a zonas acuáticas; un Machamp para hacer las funciones de Fuerza o un Tauros para atravesar barreras aparentemente impenetrables. Ya no afecta al Pokémon capturado; estas especies son préstamos que vienen y van, siempre están ahí y asumen que era un verdadero suplicio tener que “castigar” a uno de nuestros Pokémon con la MO 01 Corte para eliminar en un momento dado un pequeño árbol. Solo con esta presentación tenemos motivos para creer que Sol y Luna quieren ser los mejores de la franquicia porque hacen una lectura de las quejas de los aficionados tras seis generaciones completas.

Alola, un territorio casi definitivo

Pero recordad que no hemos hecho más que escoger nuestro inicial, que nos ha mirado con firmeza y la convicción de que el sí que se intuye en su rostro no será sino el inicio de un viaje; y es ese viaje a lo largo y ancho de cuatro grandes islas lo que convierten a Pokémon Sol y Lun en la aventura más redonda que hemos vivido en casi dos decenas de cartuchos. Alola se compone de Melemele, Akala, Ula-Ula y Poni, un archipiélago que está lejos de ser perfecto, pero que al menos hace que la sensación de tener una única región -Oro y Pata tienen dos, por ello comen aparte- sea mucho más grande y difícil de saciar.

Decimos que está lejos de ser perfecta porque hemos echado en falta más cuevas, más zonas heladas y alguna ciudad llena de rascacielos y gente deambulando. Alola es terrenal, agreste, casi bucólica: está viva. Se nos dice que está “muy lejos” de las Kanto, Johto, Hoenn y Sinnoh; que es una contraparte de la modernidad de Teselia o el europeísmo de Kalos. Alola tiene de lejos mucha más personalidad e identidad que Kalos, es más ambiciosa.

psm-alola.jpg Captura de pantalla

A pesar de no tener todo lo que nos habría gustado, es difícil sentir éste un territorio limitado o falto de contenido. Game Freak ha dado con la tecla, recreando una Hawaii alejada de la tecnología, donde hasta nuestra llegada de la lejana Kanto no existía una Liga Pokémon, no hay gimnasios, no hay Máquinas Ocultas.

Todos estos cambios son algunos de los riesgos que ha tomado The Pokémon Company a la hora de crear estas entregas. Podrían haberse equivocado y darse un buen golpe entre la crítica y, más importante, su público. Pero cuando leemos que estas ediciones han distribuido más de 10 millones de copias físicas solo para su lanzamiento -récord en cualquier título de 3DS-, superando con creces el resto de episodios vistos en esta consola, nos damos cuenta de que han acertado.

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