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Ridge Racer: Dos Décadas a Todo Gas

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| ARC GC 3DS N64 DS PC PS PS2 PS3 PSN PSP PSV 360 - Regreso al pasado |

Dos décadas de juegos. 20 años de derrapes, equipos, historias, coches, música y títulos que abarcan 3 generaciones de consolas Sony y entregas para otros sistemas. Como dicen en la saga, Bienvenidos al mundo de Ridge Racer.

Regreso al pasado

Welcome to the World of Ridge Racer
“¿Dónde te encontrabas tu en 1993?”. En ese año, muchos de nosotros estábamos en plena 4ª Generación, sacándole humo a nuestras Mega Drive, Super Nintendo, Game Boys y Game Gears –y Neo Geos los más pudientes. Y el fin de semana entre máquinas y arcades en los salones recreativos. Ajenos aún a la evolución que al año siguiente comenzaría cuando PlayStation y Saturn empezaran a asomar sus cabezas por el horizonte nipón a finales de 1994. Pero quien estuviese en Japón en 1993 pudo vivir de primera mano el nacimiento de uno de esos arcades de salones recreativos que desde la primera vez que son encendidos atraen colas masivas.  El título se llamaba Ridge Racer, y presentaba un entorno visual a años luz de los pixelados que acostumbrábamos a ver en Out Run o Super Hang On. Y con una jugabilidad que hacía del derrape un arte y no un fallo al pasarnos de frenada. Y aquí, con un pionero en los arcades de velocidad, comenzó todo… Así que

“Gentlemen, Start your engines!”

Ridge Racer (Arcade, 1993)
El primer título de la placa arcade System22 de Namco llegó en 1993 a las salas recreativas y tuvo gran aceptación entre el público gracias a sus gráficos 3D con mapeado de texturas, su rapidez, su música hipervitaminada , y sobre todo por su manejo desenfadado basado en derrapar de curva a curva sin apenas perder velocidad. Era el inicio de una saga mítica. Namco diseñó una versión especial del arcade llamada "Ridge Racer Full Scale", en la que el juego se manejaba desde una réplica a tamaño real de un coche de verdad, un Mazda MX-5, delante del cual se instaló una pantalla de tres metros de ancho en la que se proyectaba el juego. Los pedales eran los del propio coche: acelerador, freno y embrague, todos completamente funcionales, al igual que la palanca de cambios o la llave de contacto. Incluso los relojes del coche se correspondían con lo que pasaba en pantalla. Varios altavoces emiten sonidos reales y unos pequeños ventiladores generan corrientes de aire sobre el descapotable. El hardware de la recreativa iba metido bajo el capó en una de las mejores decisiones de diseño. Como curiosidad, sólo hay cuatro fuera de Japón y uno de ellos está en Barcelona.

Ridge Racer: Dos Décadas a Todo Gas Captura de pantalla

 

Ridge Racer (PlayStation, 1994)

Conversión casi perfecta de la recreativa, con mejoras jugables como una vista del coche desde atrás, espejo retrovisor, modos y coches extra, modo espejo gracias a un bug (fallo) y posibilidad de escuchar CDs de música durante el juego., Ridge Racer fue el título de lanzamiento que convenció al mundo de las posibilidades de la nueva consola de Sony, la mítica PlayStation. Como la arquitectura de la consola de sobremesa era básicamente la placa arcade System 11 adaptada, la conversión de títulos de recreativa no se hizo esperar, y prueba de ello es el excelente desempeño de Ridge Racer. Aparte de la menor resolución de pantalla y ciertos detalles técnicos, el título que inauguraba el catálogo de la gris era una suerte de "arcade en casa", incluso con mejoras sobre el original. Una de ellas fue el minijuego Galaxian amenizando las pantallas de carga que, además, si lo superábamos daba lugar a la aparición de nuevos coches.

Los pocos menús del juego son de acceso inmediato y en todo el juego apenas hay tiempos de carga. Entre otras cosas podemos elegir diferentes configuraciones de botones, el tema musical que sonará en carrera, o entrar en el "Music Player" para escuchar la música sin prisas, además de las opciones de guardado y las tablas de mejores tiempos. Hay tres tipos de carrera a seleccionar, uno por nivel de dificultad que se determina según la velocidad máxima del vehículo propio y de los rivales, amén de la dificultad del trazado en sí, y un cuarto tipo llamado "Time Trial" donde se compite contra un único rival. De inicio hay 4 coches seleccionables con distintos niveles de velocidad máxima, aceleración, maniobrabilidad y agarre. La posibilidad de utilizar cambio manual da un ligero toque de simulación, en lo que respecta al nivel de revoluciones óptimo, a la forma de tomar ciertas curvas, y a la velocidad máxima. Incluso dentro de un juego tan arcade como este, el verdadero "jugón" batía todas las marcas y se sabía cada metro del circuito despreciando la transmisión automática.

Ridge Racer: Dos Décadas a Todo Gas Captura de pantalla

Una vez en la pista nos encontramos de frente con un aventajado apartado gráfico para su época exacto al de la recreativa. Colorido y texturizado, realmente entraba por los ojos. Primera o tercera persona, cuentarrevoluciones analógico, velocímetro digital, espejo retrovisor, mapa del trazado y demás marcadores generaban un "habitáculo" para el jugador del que muchos no se iban a separar en días. Días que en el propio juego también iban pasando, más apresuradamente, al amanecer y anochecer varias veces en el transcurso de una carrera de no más de cinco minutos. Doce coches en pista, de los cuales uno está programado para ser nuestro más duro rival. Más que tener una inteligencia artificial más elaborada que los demás estaba ahí para meter presión, y el dejarlo atrás a mitad de carrera era buena señal.

Este es un juego de ganadores natos, por lo que terminar en otra posición que no fuera la primera no servía de nada. La condición de avance en el juego era la victoria. Si se lograba en cada uno de los circuitos se recibía el premio de ver los créditos del juego, aparecían pistas extra, que no eran más que las mismas pero en sentido contrario, y el modo T.T. variaba de forma que además del rival de siempre, entre las sombras se escondía el coche secreto. Tras dejar un margen de ventaja al jugador, para posteriormente arrancarle las pegatinas con su inmensa velocidad, en un acto de arrogancia lo espera al inicio de la segunda vuelta, para no detenerse más. A partir de ese momento sólo había que cumplir una condición para ganarle y añadirlo al garaje: no cometer errores. Ninguno.

Ridge Racer: Dos Décadas a Todo Gas Captura de pantalla

Tras completar la hazaña, muchos jugadores con ganas de más se propusieron aprovechar todo lo que el juego podía ofrecer y más, desvelando "bugs", opciones ocultas y curiosidades, algunas que habían sido puestas ahí a propósito y otras que eran una incógnita. La bandera ondeante de la pantalla de menú podía ser manipulada con ciertas combinaciones de botones, el disco podía ser extraído de la consola para sustituirlo por uno de música propia, ya que cargaba todo el juego del tirón y luego sólo leía el audio directamente del CD, ciertas formas de derrape podían hacer al vehículo rebasar los 300km/h, impensables de otro modo, y si uno daba la vuelta y se lanzaba a cierta velocidad contra el muro que delimitaba la salida, además de ganarse una reprimenda del comentarista de carrera, lo atravesaba y provocaba un "modo espejo" que ampliaba la vida del juego. En 2005 vio la luz una versión del primer Ridge Racer para teléfonos móviles.

Circuitos y Coches
Los mismos que el arcade original, uno corto que recorre los alrededores de Ridge City, la ciudad que sirve de marco a gran parte de los circuitos de toda la saga y que pasa por la playa, y otro extendido por las inmediaciones del aeropuerto. Empezamos con 4 coches distintos: F/A Racing, RT Ryukyu, RT Yellow Solvalou y RT Blue Solvalou. Si completamos el minijuego Galaxian de la pantalla de carga se desbloquearán otros 8, básicamente iguales a los anteriores pero con otros colores y patrocinio. Y si completamos el juego aparecerá el primer coche secreto de la saga, el Devil Car negro, el 13" Racing, el coche número 13.

Ridge Racer: Dos Décadas a Todo Gas Captura de pantalla

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