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Regreso al Pasado: Videojuegos Neoclásicos

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| MDR PC PS3 SNES 360 - Regreso al pasado |

Rayman Origins, Street Fighter IV, Sine Mora… Títulos actuales en cuya raíz jugable atesoran mecánicas y desarrollos de antaño. Son los llamados juegos neoclásicos, y a continuación os presentamos diez de los mejores de esta generación.

Regreso al pasado

¿Cómo dices? ¿videojuegos neoclásicos?

La séptima generación de consolas está a punto de terminar, con las sucesoras ya en el mercado o en la rampa de lanzamiento final.  Ocho generaciones de máquinas componen ya el ciclo vital de la industria del videojuego desde que dos paletas golpearan una bolita en el que habitualmente se considera el primer videojuego, el “Pong”, lanzado hace la friolera de 41 años. Un período de más de cuatro décadas desde el origen constituye ya un marco temporal lo suficientemente amplio como para poder hablar de etiquetas, como es el término “neoclasicismo” en un nuevo medio audiovisual, lo que en el fondo es el videojuego. Un amplio ámbito temporal en el que, paralelamente a la evolución de la tecnología, hemos asistido a un enorme cambio en la manera de concebir el ocio electrónico, al espectacular aumento de su importancia social y económica y, con todo ello,  a las modas o tendencias. Las idas y venidas  que cada cierto tiempo toman la voz dominante en el sector para mantenerla durante unos años y luego desaparecer o pasar a un segundo plano (Los shooters bélicos ahora, o los juegos de lucha en los 90).

El término “Neoclasicismo”, en toda la historia de las artes plásticas o la música, se aplica siempre a un período de retorno a las formas y maneras clásicas, al tipo de creación de épocas pasadas en una determinada actividad artística. Para que exista un  neoclasicismo deben, por tanto,  existir unas fuentes de las que beber,  un clasicismo que evocar y que intentar mejorar en el proceso con los medios disponibles en el momento. Si nos planteamos cuál es el epicentro del videojuego clásico, las fuentes que evocar en este mundo,  lo primero que nos viene a la mente a todos los que llevamos unos años en esto, es la generación de los 16 bits. Los días de Snes y Megadrive y, sobre todo, las máquinas recreativas.  Con una Nintendo referencia en creatividad. Una época en la que todos los juegos eran en dos dimensiones y lo tridimensional era aún un campo totalmente experimental, con títulos como Virtua Racing (1992) y Starwing (1993) dignos de ser recordados por su importancia. Los salones recreativos aún ofrecían lo más avanzado del mundillo, con unas Capcom, Snk, Taito y otras imparables, que cada pocos meses nos dejaban a todos con la boca abierta con su nueva genialidad que arremolinaba a las masas alrededor de estas máquinas ahora casi desaparecidas.

El salón recreativo, punta de lanza técnica del videojuego durante cinco generaciones.
El salón recreativo, punta de lanza técnica del videojuego durante cinco generaciones.

Además de este predominio de la bidimensionalidad, otra característica define el mundo clásico del videojuego, y es el hecho de que todos los desarrollos abarcaban pocos géneros, o al menos un número más reducido que ahora y, desde luego, con muchos menos matices argumentales. Plataformas, shoot em ups  en vertical o en horizontal, juegos de acción en desplazamiento lateral, Beat' Em ups, con Capcom como estrella y, por supuesto, los juegos de lucha que durante tanto tiempo reinaron en los salones.  Algún puzzle, la ración de siempre de juegos deportivos y los RPG, que siempre han estado ahí, terminaban de componer el panorama.
 
Es bastante constatable que los juegos de esta época han conservado un enorme poder sobre los que los jugamos en su día,  y aún hoy atraen a muchos nuevos jugadores interesados en los orígenes del mundillo. Un elemento es el que hace que este poder de atracción se haya mantenido vivo y se mantenga el interés: la sencillez es la gran clave del juego clásico. Todos eran títulos de una gran simplicidad en cuanto a concepto y argumento. En cambio, podían llegar a un grado de profundidad y complejidad apabullantes, en una época en la que los juegos eran, sin duda, más difíciles de lo que ahora se estila.

Los nostálgicos de la edad de oro del arcade llegan incluso a elaborar asombrosas máquinas artesanales como ésta, para poder disfrutar en sus casas de una experiencia lo más cercana posible a las vividas en su infancia y adolescencia.
Los nostálgicos de la edad de oro del arcade llegan incluso a elaborar asombrosas máquinas artesanales como ésta, para poder disfrutar en sus casas de una experiencia lo más cercana posible a las vividas en su infancia y adolescencia.

Todo comienza a cambiar en la generación de los 32 bits. De repente, las 2D caen en desuso y también en el desprestigio. De repente, todo lo que olía a bidimensional empezó a ser visto como un caduco fósil con reminiscencia arcade.  En muy poco tiempo, y sobre todo tras la revolución que supuso “Super Mario 64” y también “Zelda: Ocarina of time”, títulos totalmente definitorios de la transición al 3d, todo adoptó la tridimensionalidad. Ahora, industria y jugadores se dan cuenta de que se llegó demasiado lejos en este aspecto, y que lo bidimensional aún tenía mucho que decir. Las generaciones posteriores, con Ps2 , Xbox y Gamecube, siguieron esta orientación, mejorando progresivamente el aparato técnico, en una búsqueda de videojuegos con un aspecto gráfico tridimensional de un realismo cada vez más apabullante, llegando a las cotas que ya conocemos en la actual generación, la de Ps3, Xbox360 y Wii, en las que estamos ya participando en guerras, corriendo a 300 por hora o sobreviviendo a oleadas de necromorfos, en entornos de un realismo  y un nivel de producción casi cinematográfico, que no podíamos soñar cuando jugábamos al Super Mario World en nuestra Super Nintendo.

¿Qué ocurrió con esa jugabilidad de antaño?, la de las dos dimensiones, los alegres decorados coloristas y los planteamientos simples, pero también la de la diversión más inmediata y directa, la de los juegos que puedes disfrutar en veinte minutos y luego a otra cosa hasta el próximo ratito. Sin duda quedó atrás, arrasada por la fiebre tridimensional. Pero, aunque disminuida en importancia, siguió latente en todas las generaciones tras los 16 bit. En pequeñas dosis, cierto, pero normalmente de bastante calidad. Pensemos en títulos  como el genial Castlevania Symphony of the Night o la saga Oddworld, en la generación 32 bits y en otros como Viewtiful Joe, R-type Final o Gradius V en la posterior. Por supuesto, no olvidemos las consolas portátiles, durante mucho tiempo el verdadero refugio espiritual del estilo clásico.

Castlevania: Symphony of the Night es el perfecto ejemplo del desprestigio en el que cayeron los juegos 2D durante la generación de los 32 bits. Hoy día es considerado una obra maestra, pero en el momento de su lanzamiento original fue ignorado por la mayoría de usuarios y medios especializados por el simple hecho de haber sido elaborado en dos dimensiones.
Castlevania: Symphony of the Night es el perfecto ejemplo del desprestigio en el que cayeron los juegos 2D durante la generación de los 32 bits. Hoy día es considerado una obra maestra, pero en el momento de su lanzamiento original fue ignorado por la mayoría de usuarios y medios especializados por el simple hecho de haber sido elaborado en dos dimensiones.

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