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Regreso al Pasado: Star Wars en la era de los 32 bits

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| GBA N64 PC PS - Regreso al pasado |

Hace mucho tiempo, unos 25 años atrás, tuvo lugar la resurrección de una franquicia en sus inicios cinematográfica y ubicada en una galaxia muy, muy lejana. Dicho resurgir vino acompañado de un buen puñado de excelentes videojuegos que ahora nos disponemos a recordar.

Regreso al pasado

Star Wars. Solo con mencionar este nombre, millones y millones de personas ubicadas a lo largo y ancho del globo terráqueo acaban sintiendo algo muy especial en lo más profundo de su ser. Una agradable sensación colmada de inolvidables recuerdos en los que la galaxia muy lejana creada en el año 1977 por George Lucas es protagonista indiscutible. Star Wars tiene ya casi 40 años sobre sus espaldas, así que son ya varias las generaciones que han disfrutado y siguen disfrutando de esta, la mayor space opera jamás narrada. Unos tuvieron el privilegio de asistir al estreno del film original que supuso el pistoletazo de salida para todo lo que estaba por venir, mientras otros se habrán enganchado con el reciente estreno de la polémica (sobre todo para generaciones veteranas) El Despertar de la Fuerza.

Regreso al Pasado: Star Wars en la era de los 32 bits Captura de pantalla

Para muchos, Star Wars no es más que una vía de entretenimiento como otra cualquiera; un pasatiempo, algo con lo que matar el rato como podría hacerse con cualquier cosa. Sin embargo, para otros Star Wars es mucho más que eso. Es inevitable que, a medida que uno se adentra más y más en esa galaxia muy lejana por medio de películas, libros, cómics, series de animación o, por supuesto, videojuegos, acabe sintiendo esa sensación de formar parte de un universo mitológico del que ya no querrá salir. Es entonces cuando Star Wars pasa de entretenimiento a pasión; de pasatiempo a religión; de distracción pasiva a modo de entender la vida.

Un verdadero aficionado a Star Wars lo es para siempre, pues para él todo es cuestión de sentimiento. Este enlace va pasando por mejores y peores momentos a medida que transcurren los años, tal y como sucede en cualquier matrimonio. En los tiempos actuales, con la franquicia vendida por su creador a la titánica Disney, se llevaron a cabo una serie de cambios y decisiones que arrastraron bastante polémica y han llevado a muchos verdaderos creyentes a una profunda crisis de fe. En lo que al terreno del videojuego se refiere, Disney decidió cortar de un plumazo todos y cada uno de los proyectos sobre la saga galáctica que se encontraban en curso, algunos tan interesantes como un videojuego basado en las correrías de juventud de Boba Fett (Star Wars 1313), o el accidentado Battlefront III que a pesar de las dificultades que llevaba años arrastrando al fin comenzaba a tomar una más que interesante forma.

Star Wars 1313, una de las lloradas víctimas a las que Disney fulminó en cuanto se hizo con la franquicia galáctica.
Star Wars 1313, una de las lloradas víctimas a las que Disney fulminó en cuanto se hizo con la franquicia galáctica.


Así, Disney empapó de gasolina tanto esos como otros proyectos aún en estado conceptual (aunque con nombres tan interesantes como Battle of the Sith Lords), encendió una cerilla y les prendió fuego hasta que solo quedaron cenizas, al tiempo que echaba el cierre al histórico estudio LucasArts, que aunque por entonces no atravesaba uno de sus mejores momentos sin duda habría merecido correr una mejor suerte y despedirse de una forma mucho más digna. A partir de ahí lo único que hemos tenido han sido diversos jueguecillos móviles destinados a saquear los bolsillos de los usuarios por medio de la monetización, así como un gris y descafeinado reboot de la franquicia Battlefront que no solo ha resultado ser mucho menos interesante que la cancelada tercera parte de la saga, sino que además ni siquiera se encuentra a la altura de las entregas originales lanzadas en 2004 y 2005. Todo esto mientras la compañía del ratoncito alegre y juguetón se cargaba además la apasionante continuidad del Universo Expandido de Star Wars, reiniciándolo todo con nuevas historias en libros y cómics que al menos de momento no están a la altura de obras inmortales como la trilogía de series de novelas conformada por La Nueva Orden Jedi, El Legado de la Fuerza y El Destino de los Jedi. Y de ese refrito del Episodio IV que nos colaron con El Despertar de la Fuerza mejor ni hablamos, puesto que a estas alturas ya se ha dicho más que suficiente.



En fin, lo dicho, son malos tiempos para Star Wars, al menos a juicio de muchos de los aficionados veteranos que llevan años, e incluso décadas, recorriendo la galaxia muy lejana de un extremo a otro a bordo de sus cargueros corellianos convenientemente modificados. Pero ya llegarán tiempos mejores, bien con la próxima película Rogue One, con el Episodio VIII o con ese prometido videojuego al estilo Uncharted cuyo desarrollo parece eternizarse cada vez más.

En el nuevo juego de Star Wars, obra de Visceral Games, volveremos a Tatooine (o Jakku, que viene a ser lo mismo), lucharemos contra el Imperio (o la Primera Orden, que viene a ser lo mismo) y habrá destructores estelares en el cielo (del Imperio o de la Primera Orden. Es igual, es lo mismo). Muy original todo, sí señor. Parece que para Disney la galaxia es tan lejana como pequeña y limitada.
En el nuevo juego de Star Wars, obra de Visceral Games, volveremos a Tatooine (o Jakku, que viene a ser lo mismo), lucharemos contra el Imperio (o la Primera Orden, que viene a ser lo mismo) y habrá destructores estelares en el cielo (del Imperio o de la Primera Orden. Es igual, es lo mismo). Muy original todo, sí señor. Parece que para Disney la galaxia es tan lejana como pequeña y limitada.


Mientras esperamos la llegada de mejores pastos de los que nutrirnos siempre podemos jugar a Lego Star Wars: El Despertar de la Fuerza, título que demuestra que, pase lo que pase, Traveller’s Tales nunca falla. Por supuesto, también existe la posibilidad de ponernos al volante de nuestro viejo y fiel DeLorean para trasladarnos a tiempos pasados y por lo tanto mejores. Así, si os parece bien, viajaremos hasta el año 1995, para a partir de ahí comenzar a vivir una época mítica para el aficionado a Star Wars. La segunda mitad de la década de los 90 trajo el reestreno en cines de la trilogía clásica (con esos nuevos y polémicos añadidos computerizados), así como la promesa de una completa revolución con la llegada de la primera precuela que, buena o mala, al menos era diferente y un soplo de aire fresco respecto a lo vivido anteriormente en la galaxia muy lejana.



En lo que a videojuegos se refiere también nos encontrábamos por entonces en tiempos mejores, una era de revolución y descubrimiento tras la definitiva implantación de las tres dimensiones poligonales en la industria. Una época inolvidable, con sus cosas buenas y malas como sucede siempre, pero sobre todo un tiempo libre de DLCs, de monetizaciones, de juegos a medio acabar lanzados a trozosStar Wars aprovechó a conciencia este periodo temporal dado que se lanzaron unos 30 videojuegos (sin contar expansiones e incluyendo los títulos nacidos bajo ese experimento llamado Lucas Learning) entre 1995 y el año 2000. Algunos eran buenos, otros eran malos, y otros se cuentan entre los mejores títulos sobre la saga galáctica jamás lanzados. Los siguientes párrafos están dedicados a repasar 5 de dichos videojuegos. Por supuesto, como cualquier top que se precie todo es cuestión de gustos, y seguramente cada cual habría hecho una selección distinta, así que no dudéis en dejar fe de vuestras preferencias en el foro de comentarios.

Star Wars: La Nueva Orden Jedi no es otra cosa que la mayor y mejor historia posterior al Episodio VI jamás narrada. No os perdáis esta serie de novelas, por mucho que ahora para Disney no sean más que una leyenda.
Star Wars: La Nueva Orden Jedi no es otra cosa que la mayor y mejor historia posterior al Episodio VI jamás narrada. No os perdáis esta serie de novelas, por mucho que ahora para Disney no sean más que una leyenda.


Antes del despertar

Vaya por delante que los juegos que nos disponemos a enumerar no fueron ni mucho menos los primeros títulos basados en la lejana galaxia que llegaron a consolas y ordenadores. Ya en 1978 vio la luz un videojuego para Apple II que, aunque no era oficial, pareció contar con el beneplácito de la mismísima y por entonces en expansión Apple Computer. También se conoce de la existencia de algún que otro juego electrónico portátil aparecido a finales de los 70, aunque el que suele estar considerado como verdadero primer videojuego oficial de Star Wars no es otro que el The Empire Strikes Back lanzado para Atari 2600 en el ya más que lejano 1982. A este le siguieron otros dos títulos más para la inolvidable consola de sobremesa de Atari (Death Star Battle y Jedi Arena), así como la inmortal recreativa de 1983 elaborada a base de gráficos vectoriales, obra también de la ya mencionada compañía norteamericana.



Tanto el Crack del 83 como el vacío galáctico que se produjo tras el estreno en el mismo año de El Retorno del Jedi propiciaron que durante el resto de la década de los 80 poco existiera sobre Star Wars en el ámbito del videojuego. Afortunadamente, La Guerra de las Galaxias resurgió de sus cenizas a principios de los 90 gracias a excelentes productos como la novela Heredero del Imperio o el juego de rol (de los de toda la vida, de lápiz y papel) basado en la galaxia muy lejana. Este despertar se trasladó también al mundo de los videojuegos, ya que en 1991 se lanzó para NES el desenfrenado y más que difícil arcade titulado simplemente Star Wars. A partir de ahí el listón no dejó de subir: la trilogía original adaptada a Super Nintendo en forma de tres espectaculares arcades de acción y plataformas; el simulador de combates especiales X-Wing (y su excelsa secuela Tie Fighter); el revolucionario (aunque extremadamente limitado) Rebel Assault; el curiosísimo Star Wars Chess (indispensable para todo aficionado a SW que se precie de serlo); una nueva recreativa desarrollada por Sega para su histórica placa Model 1… Entonces llegó el año 1995 y esta fiebre por Star Wars en el terreno del videojuego, lejos de remitir, creció hasta adquirir proporciones gigantescas.

Star Wars Chess. Toda una rareza galáctica que incluso llegó a lanzarse en Mega-CD, distribuyéndose además en Europa en unidades muy limitadas.
Star Wars Chess. Toda una rareza galáctica que incluso llegó a lanzarse en Mega-CD, distribuyéndose además en Europa en unidades muy limitadas.


Star Wars: Dark Forces

Año de lanzamiento: 1995
Plataformas: PC, Mac, PlayStation

Puede que para las nuevas generaciones de aficionados a Star Wars los hechos que acontecieron durante el robo de los planos de la primera Estrella de la Muerte vayan a tener lugar en la inminente película Rogue One, pero para los que ya peinamos canas tan trascendental hurto tuvo lugar en el videojuego que nos ocupa, protagonizado por un mercenario llamado Kyle Katarn, el cual daría mucho que hablar en sucesivas secuelas de este legendario shooter en primera persona llamado Dark Forces. En 1995 aún coleaban las consecuencias del lanzamiento del histórico Doom (id Software, 1993), título que había elevado a los altares el género de acción en primera persona y empujó a que surgieran innumerables clones a su alrededor, todos desarrollados por compañías que buscaban hacerse con un trocito del goloso pastel que el inmortal juego de los Johns (Carmack y Romero) había puesto sobre la mesa.



De hecho, la idea de desarrollar un FPS ambientado en el universo Star Wars surgió del propio Doom, o más concretamente de algunos de los innumerables mods que la comunidad de usuarios elaboraba en número cada vez mayor, varios de los cuales se encontraban ambientados en el interior de la mismísima Estrella de la Muerte. Pero los programadores de Dark Forces no querían crear un clon más de Doom, así que construyeron desde cero un motor gráfico bautizado para la ocasión como Jedi Game Engine, el cual posibilitaba mejoras sobre el clásico de id tales como una estructura de niveles verdaderamente tridimensional (con diferentes alturas que se podían superponer una encima de la otra, algo de lo que el Doom Engine no era capaz), la posibilidad de saltar, agacharse y mirar hacia arriba o hacia abajo, así como la oportunidad de usar diversos ítems necesarios para nuestra supervivencia en los entornos tan hostiles en los que deberíamos entrar.

Regreso al Pasado: Star Wars en la era de los 32 bits Captura de pantalla

Obviamente, bautizar al motor gráfico como Jedi Game Engine no suena nada raro teniendo en cuenta que con él se iba a desarrollar un videojuego de Star Wars, aunque esto tiene otra explicación, ya que en la planificación inicial del proyecto estaba previsto que Dark Forces se encontrara protagonizado nada más y nada menos que por Luke Skywalker. Y ojo, mencionar para los jovenzuelos que estén leyendo esto lo siguiente: no hablamos del Luke viejuno que sale corriendo con el sable entre las piernas para esconderse en el rincón más apartado de la galaxia en cuanto un alumno se le tuerce, sino del Luke jovenzuelo y autodidacta al que le basta un cursillo acelerado en la Fuerza para acabar derrotando a todo un Imperio Galáctico. Sin embargo, poner a un jedi hecho y derecho como protagonista de una aventura de desarrollo tridimensional se reveló como algo demasiado ambicioso, al menos con los medios de entonces, por no mencionar que el juego acapararía toda la atención del departamento de Lucasfilm dedicado a dar coherencia narrativa a los productos relacionados con Star Wars, limitando con ello la libertad del guion que se tenía pensado dotar al juego.

Sprites, píxels, escenarios laberínticos, ítems para recuperar salud y recargar el escudo... Vieja escuela de la buena.
Sprites, píxels, escenarios laberínticos, ítems para recuperar salud y recargar el escudo... Vieja escuela de la buena.


Así que los desarrolladores optaron por crear desde cero un nuevo personaje al que brindar el protagonismo en Dark Forces: Kyle Katarn, un mercenario que trabajaba para la Rebelión y sobre cuyos hombros descansaba en inicio la difícil tarea de robar los planos de la mismísima Estrella de la Muerte. El bueno de Kyle gozaría en años sucesivos de una notable presencia no solo en las secuelas que siguieron a Dark Forces, sino también en los libros de Star Wars ambientados años después del Episodio VI (los buenos, los de antes, los que ahora la compañía del ratoncito molón denomina Leyendas). Pero existe otro concepto creado en Dark Forces que ha llegado hasta nuestros días, sobreviviendo incluso a la política de tierra quemada de Disney: los Dark Troopers. Estos soldados de asalto imperiales, mucho más letales que los normales, son de los enemigos más mortíferos a los que nos enfrentaremos en Dark Forces, y ya está más que confirmado que reaparecerán en el film Rogue One, aunque con el nombre de Death Troopers.

Aunque en su concepto difieren de los originales, los death troopers que veremos en Rogue One deben mucho a los dark troopers aparecidos en Dark Forces. Además, puede que la nave de Kyle Katarn, la Cuervo Mohoso, haga también una fugaz aparición en la película.
Aunque en su concepto difieren de los originales, los death troopers que veremos en Rogue One deben mucho a los dark troopers aparecidos en Dark Forces. Además, puede que la nave de Kyle Katarn, la Cuervo Mohoso, haga también una fugaz aparición en la película.


Dark Forces también fue uno de los primeros videojuegos de Star Wars que contó con nuevas melodías que iban más allá de lo compuesto por John Williams para las tres primeras películas de la saga. El músico elegido para poner banda sonora a este videojuego no fue otro que Clint Bajakian, un ya por entonces histórico de LucasArts dado que suyas fueron las melodías de títulos de la talla de Monkey Island 2, Indiana Jones y el Destino de la Atlántida o Day of the Tentacle. No era la primera vez que el bueno de Clint, que en años recientes se ha ocupado de poner música en juegos del renombre de God of War III o la saga Uncharted, ponía su talento a disposición de Star Wars, dado que anteriormente trabajó en Tie Fighter.

Clint Bajakian, leyenda de la edad dorada de LucasArts y actualmente uno de los compositores más destacados en el ámbito del videojuego.
Clint Bajakian, leyenda de la edad dorada de LucasArts y actualmente uno de los compositores más destacados en el ámbito del videojuego.


Por aquella época LucasArts seguía desarrollando sus juegos principalmente en PC, así que esa fue la plataforma elegida para dar cabida a Star Wars: Dark Forces; aunque también se creó una versión para Macintosh que dio algún que otro quebradero de cabeza a los programadores. No en vano, el ordenador de Apple disponía únicamente de un sistema operativo basado en interfaz gráfica (en PC aún se podía tirar del vetusto DOS), lo que dejaba menos RAM disponible a la hora de trabajar con videojuegos. Ya en 1996 se lanzó una conversión destinada a la primera PlayStation, tan inferior técnicamente respecto a las versiones de ordenador que incluso se repercutía negativamente en la jugabilidad debido a un horrendo frame rate.

El Dark Forces de PlayStation prometía mucho al estudiar el reverso de su caja. Desgraciadamente, al introducir el CD en la consola todo se venía abajo.
El Dark Forces de PlayStation prometía mucho al estudiar el reverso de su caja. Desgraciadamente, al introducir el CD en la consola todo se venía abajo.


En lo que a jugabilidad se refiere, Dark Forces atesora todas las virtudes y buen hacer que enarbolaban los FPS desarrollados durante la edad dorada del género: escenarios laberínticos que se convertían en un desafío más a superar, poseyendo incluso secciones de salto y exploración que aprovechaban la tridimensionalidad extra que el título atesoraba respecto a Doom y sus inmediatos sucesores; numerosos enemigos de escasa IA pero tremenda dificultad al no existir regeneración automática alguna para nuestro personaje, ya sea de salud o de blindaje; numeroso y variado arsenal de armas e ítems… Y ya que hablamos de entornos, Dark Forces nos permitirá visitar lugares míticos del universo Star Wars como Coruscant (una Coruscant aún no demasiado perfilada, dado que todavía faltaban años para el lanzamiento de las precuelas fílmicas en las que el planeta-capital debutó definitivamente en toda su gloria), el yate de recreo de Jabba o la propia Estrella de la Muerte.

Para el aficionado veterano a La Guerra de las Galaxias, el robo de los planos de la Estrella de la Muerte por parte de Kyle Katarn siempre será mucho más que una simple leyenda.
Para el aficionado veterano a La Guerra de las Galaxias, el robo de los planos de la Estrella de la Muerte por parte de Kyle Katarn siempre será mucho más que una simple leyenda.


Quizá lo único que podría achacarse a este juego, o al menos lo que los aficionados a Star Wars pueden echar más de menos en él, es que el factor jedi brilla por su ausencia. Kyle es un mercenario corriente y moliente (al menos en este primer título de la serie), así que nada de sables de luz o poderes de la Fuerza de los que echar mano. Por lo demás, el juego exhala aroma a La Guerra de las Galaxias por todos sus rincones y sigue siendo una gozada a nivel jugable. En lo que a gráficos se refiere ha envejecido peor, sí; y entre otras cosas lo ha hecho debido a las limitaciones de su motor, el cual usaba sprites de toda la vida para poner en pantalla enemigos y diversos elementos del escenario. En definitiva, un juego al que ni mucho menos hay que tachar simplemente como “clon de Doom”, ya que posee virtudes suficientes para ser considerado uno de los mejores FPS que vieron la luz en la primera mitad de la década de los 90. Eso sí, a la hora de jugar haceos con el original de PC y huid de la versión PlayStation como si de un político en plena etapa electoral se tratara.

Cuervo Mohoso, el medio de transporte de Kyle Katarn.
Cuervo Mohoso, el medio de transporte de Kyle Katarn.


Teniendo en cuenta que Dark Forces expandió su legado en años sucesivos con hasta otras tres entregas más, es obvio que este lanzamiento acabó cosechando un buen éxito comercial. El juego rozó el millón de copias vendidas, lo que en la época equivalía a un excelente resultado a nivel de ventas, obtuvo altas puntuaciones por parte de la prensa especializada (excepto la versión PlayStation, obviamente) y adquirió una gran relevancia dentro del canon del Universo Expandido de Star Wars, generando incluso algo de merchandising en la forma de las hoy día cotizadísimas figuras de Kyle Katarn y un dark trooper lanzadas por la compañía Hasbro.

A lo largo del tiempo se han lanzado varias figuras de Kyle Katarn. Una de las más demandadas es ésta en la que el ya maestro jedi comparte protagonismo con un temible yuuzhan vong... ¿Cómo? ¿Que no sabéis quiénes son los yuuzhan vong? Pues eso es algo que deberíais remediar cuanto antes.
A lo largo del tiempo se han lanzado varias figuras de Kyle Katarn. Una de las más demandadas es ésta en la que el ya maestro jedi comparte protagonismo con un temible yuuzhan vong... ¿Cómo? ¿Que no sabéis quiénes son los yuuzhan vong? Pues eso es algo que deberíais remediar cuanto antes.


Star Wars: Sombras del Imperio

Año de lanzamiento: 1996
Plataformas: Nintendo 64, PC

Una sombra muy alargada

La década de los 90 supuso el pistoletazo de salida definitivo del hoy tristemente rebooteado Universo Expandido de Star Wars. Dado que tanto los reestrenos de la trilogía clásica como la puesta de largo de la primera precuela llegaron ya a finales de dicha década, los aficionados a la galaxia muy lejana estuvimos años subsistiendo a base de libros, cómics y videojuegos de Star Wars, y era toda una gozada hacerlo dado que la mayoría de dichos productos contaban con una calidad por encima de la media. Esa fue también época de lanzamientos especiales entre los que sin duda destacó Sombras del Imperio, un proyecto multimedia (por entonces esta palabra estaba muy de moda) a la altura de lo que sería una nueva película de Star Wars, solo que sin film de por medio.

Todo comenzó con una novela que no sería más que la punta de un gigantesco iceberg.
Todo comenzó con una novela que no sería más que la punta de un gigantesco iceberg.


Así, el guion de este proyecto, una historia ubicada entre los episodios V y VI de la saga cinematográfica, tomó inicialmente la forma de una excelente novela escrita por Steve Perry, toda una referencia dado que también ha trabajado en franquicias de la talla de Conan, Alien o Depredador. Para dar más empaque al proyecto, se contó con el maestro Drew Struzan (creador de un buen número de los carteles cinematográficos de Star Wars) para elaborar la ilustración de la portada del libro. A partir de la novela ya se generó todo lo que suele conllevar un proyecto cinematográfico de Star Wars. Lo primero y más sorprendente, teniendo en cuenta que ni hubo película de Sombras del Imperio ni llegó a estar planeado hacerla, fue la banda sonora orquestal, la cual en un principio iba a estar compuesta por el mismísimo John Williams. Sin embargo, los problemas de agenda del maestro de maestros de la música fílmica le llevaron a rechazar el proyecto, aunque sugirió a Lucasfilm un sustituto para hacerse cargo del trabajo: Joel McNeely.

El impactante arte que el maestro Drew Struzan creó para Sombras del Imperio, en toda su gloria y esplendor.
El impactante arte que el maestro Drew Struzan creó para Sombras del Imperio, en toda su gloria y esplendor.


McNeely ya era conocido en Lucasfilm, puesto que había sido uno de los compositores principales de la serie televisiva Las Aventuras del Joven Indiana Jones, pero sin duda con Sombras del Imperio firmó el mejor trabajo de su carrera. Usando con inteligencia y moderación los temas principales compuestos por John Williams para las películas, al tiempo que añadía numerosos cortes de su propia cosecha como The Battle of Gall, Beggar’s Canyon Chase o The Seduction of Princess Leia, McNeely consiguió elaborar un producto capaz de codearse de tú a tú con los legendarios trabajos del principal compositor de Star Wars.

Una señora banda sonora orquestal, inspirada por un libro en lugar de una película. Algo que solo podía pasar en la Star Wars de los 90.
Una señora banda sonora orquestal, inspirada por un libro en lugar de una película. Algo que solo podía pasar en la Star Wars de los 90.


La banda sonora de Sombras del Imperio fue uno de los objetos más codiciados por los coleccionistas galácticos de la época (para rematar la faena, el cuadernillo que acompaña al CD es excelente; y además el propio disco se encuentra repleto de información y material sobre Sombras del Imperio, accesible al introducirlo en un ordenador), y a día de hoy sigue siendo un elemento primordial a la hora de diferenciar una buena colección de merchandising de Star Wars de otra más corriente y moliente. De hecho, y a espera de escuchar el trabajo de Michael Giacchino para Star Wars: Rogue One, la banda sonora de Shadows of the Empire sigue siendo la mejor música de Star Wars no firmada por John Williams jamás compuesta.

Joel McNeely, junto al cartel de una de las últimas películas a las que ha puesto música: la injustamente maltratada Mil Maneras de Morder el Polvo.
Joel McNeely, junto al cartel de una de las últimas películas a las que ha puesto música: la injustamente maltratada Mil Maneras de Morder el Polvo.


Pero Sombras del Imperio no se quedó ni mucho menos ahí. Tras el libro y la banda sonora llegó el videojuego (en el que por supuesto ahora nos detendremos con calma), el cómic (distinto al libro, ya que se centra en Boba Fett y el resto de cazarrecompensas que pudimos ver en esa mítica escena de El Imperio Contraataca en la que Vader dejaba claro aquello de “nada de desintegraciones”), los juguetes (la compañía Kenner lanzó una línea que incluía personajes y vehículos, e incluso se crearon tres sets de figuras en la marca Micro Machines), las cartas coleccionables (100 naipes creados por la compañía Topps -cómo no- e ilustrados por los sensacionales hermanos Hildebrandt), el volumen al más puro estilo “así se hizo” (que recibió el título de The Secrets of Shadows of the Empire), el tráiler (elaborado con secuencias tomadas de los episodios V y VI), una secuela en forma de cómic que se ambientó en la época de El Retorno del Jedi

Varias de las numerosas figuras de Sombras del Imperio que se lanzaron al mercado. En primer plano está la Jinete del Espacio, nave de Dash Rendar.
Varias de las numerosas figuras de Sombras del Imperio que se lanzaron al mercado. En primer plano está la Jinete del Espacio, nave de Dash Rendar.


Lo dicho, menos película, Sombras del Imperio lo tuvo todo. La historia en sí trata de responder a muchas incógnitas que uno se plantea al ver el inicio de El Retorno del Jedi, como de dónde sacó Luke su nuevo sable de luz y por qué sus poderes estaban potenciados si aún no había regresado a Dagobah para completar su entrenamiento a las órdenes de Yoda. Los malos más carismáticos de Star Wars, Vader y Boba Fett, también tienen un protagonismo destacado en la novela, al tiempo que se crean personajes nuevos que calaron hondo en los aficionados. Entre ellos destaca sin duda el príncipe Xizor, líder de la organización criminal Sol Negro, que no duda en conspirar con el objetivo de convertirse en la mano derecha del Emperador ahora que éste no mira a Vader con tan buenos ojos tras su fracaso en Bespin.

Regreso al Pasado: Star Wars en la era de los 32 bits Captura de pantalla

Y dado que Han Solo no puede aparecer en la novela al estar por entonces congelado en carbonita, se crea también a un nuevo personaje para sustituirlo. Éste no es otro que Dash Rendar, un contrabandista colleriano que, como todo buen contrabandista corelliano que se precie, cuenta con su propio carguero modificado, un YT-2400 (modelo por lo tanto más moderno que el viejo montón de chatarra más rápido de la galaxia en el que todos estamos pensando) que recibía el nombre de Jinete del Espacio. Mencionar como curiosidad que en la edición especial de Una Nueva Esperanza, estrenada en 1997, el Jinete del Espacio llegaba a hacer un cameo. En cuanto a Dash Rendar, su mayor momento de gloria le llegó al ser protagonista único del videojuego en el que, ahora sí, nos disponemos a entrar de lleno.

Dash Rendar, seguramente el personaje más controvertido de Sombras del Imperio. No en vano, el motivo principal de su creación fue el de tener algo lo más parecido posible a Han Solo en una historia que no podía contar con el propio Han Solo.
Dash Rendar, seguramente el personaje más controvertido de Sombras del Imperio. No en vano, el motivo principal de su creación fue el de tener algo lo más parecido posible a Han Solo en una historia que no podía contar con el propio Han Solo.


Sombras poligonales

Prácticamente todos los productos que abarcaban el proyecto multimedia de Sombras del Imperio se lanzaron simultáneamente, así que el juego apareció en el mismo mes en que la novela irrumpía en las librerías de medio mundo. Sobre el videojuego de Sombras del Imperio llegaron a correr ríos de tinta entre la prensa especializada de la época, y es que aunque este título finalmente no llegara a ser nada del otro mundo, tuvo el honor de convertirse en uno de los primeros exclusivos third party anunciados para Nintendo 64. Aquí, los más viejos del lugar recordarán ese Dream Team de desarrolladores third party selectos que se montó Nintendo para intentar hacer ver al usuario que su nueva plataforma contaría con títulos escogidos y contados que contrastarían visiblemente con la numerosa morralla que, según ellos, inundaba el catálogo de la primera PlayStation. Es más, incluso el por entonces requetepluriempleado Shigeru Miyamoto llegó a hacer algunas sugerencias a LucasArts sobre Sombras del Imperio durante su desarrollo.



Incluso es posible que en los meses previos al lanzamiento de la esperadísima consola de la gran N solo el mismísimo Super Mario 64 llegara a acaparar más atención por parte de las revistas físicas de entonces; sobre todo en Europa, donde Sombras del Imperio formó parte de la primera hornada de juegos que llegaron al viejo continente junto a la consola. Mencionar como curiosidad que al principio estaba previsto que el juego se encontrara protagonizado por Boba Fett, aunque LucasArts desechó la idea puesto que prefería desarrollar un videojuego donde el cazarrecompensas más letal y eficaz de la galaxia fuera el eje central de su propia historia. Dicho videojuego no acabó siendo otro que el notable Star Wars: Bounty Hunter (PS2 y GameCube, 2002), con la diferencia de que el progenitor de Boba, Jango Fett, fue el único protagonista. Parece ser que el cazarrecompensas preferido por los aficionados no tiene mucha suerte en el ámbito del videojuego, visto lo que pasó también con Star Wars 1313 más de 10 años después.

Regreso al Pasado: Star Wars en la era de los 32 bits Captura de pantalla

Regresando a Shadows of the Empire, y una vez estuvo claro que el protagonista sería Dash Rendar, ya solo quedaba planificar la jugabilidad y los niveles de los que constaría. Aunque el desarrollo y el hilo narrativo de Shadows of the Empire se basa en la novela homónima, se incluyen secciones alternativas que en su mayoría van enfocadas a acercar el videojuego lo máximo posible a la trilogía clásica de películas. Así, la acción comienza ni más ni menos que en la Batalla de Hoth con la que se abre El Imperio Contraataca. Dash Rendar es metido aquí con calzador por medio de retrocontinuidad (vamos, que se supone estaba allí, solo que dio la casualidad de que no aparecía en las escenas de la película original de 1980), para que así podamos pilotar un snowspeeder y nos demos el gustazo de derribar AT-ATs a golpe de cable. Una vez a bordo del Jinete del Espacio, nos escabulliremos de la encerrona imperial echando mano del mismo campo de asteroides que sirvió de vía de escape al Halcón Milenario.

Regreso al Pasado: Star Wars en la era de los 32 bits Captura de pantalla

Este inmejorable comienzo para Sombras del Imperio resulta jugar en contra del título cuando ya la acción pasa a inspirarse directamente en la novela de la que toma el nombre, puesto que los subsiguientes niveles no están tan conseguidos como los que se ofrecen al inicio del juego. Aquí ya nos encontramos con Rendar yendo tras la pista de Boba Fett para intentar rescatar a Han Solo de las garras del cazador de recompensas antes de que éste lo lleve al palacio de Jabba el Hutt. Sin embargo, antes de medirnos con Fett acabaremos cruzándonos con IG-88, el letal droide que también se dejó ver por primera vez en El Imperio Contraataca. Luego tenemos a Dash protagonizando una vertiginosa carrera de motos speeder en Tatooine, todo para encontrarse con Luke en la abandonada residencia de Obi-Wan Kenobi a la que el incipiente jedi se ha retirado para construir un nuevo sable de luz y potenciar su dominio en la Fuerza. El contrabandista también saboteará un superordenador imperial (y encontrará los planos que suponen la prueba del desarrollo de una segunda Estrella de la Muerte, así que parece que no solo los espías bothan tuvieron algo que ver en el asunto) y acabará uniendo fuerzas con Luke, Lando y Chewie para rescatar a Leia de las feromónicas garras del príncipe Xizor. La gran batalla espacial final de la novela también está reflejada en el videojuego de Sombras del Imperio, incluyéndose además un epílogo posterior que hace que el final de la historia nos deje un mejor sabor de boca respecto a lo que pudimos leer en el libro.

El príncipe Xizor es un falleen, especie que puede proyectar feromonas para seducir a miembros del sexo opuesto, algo que pondrá en serios aprietos a Leia.
El príncipe Xizor es un falleen, especie que puede proyectar feromonas para seducir a miembros del sexo opuesto, algo que pondrá en serios aprietos a Leia.


En lo que a nivel técnico se refiere, Shadows of the Empire es hijo de su tiempo y refleja a la perfección su condición de juego perteneciente a la primera hornada de lanzamientos para Nintendo 64. De hecho, los kits de desarrollo de N64 ni siquiera estaban disponibles cuando se empezó a trabajar en Shadows of the Empire, por lo que se usó una estación de trabajo de Silicon Graphics (la compañía que se alió con la gran N para desarrollar el hardware de la por entonces conocida como Proyect Reality) a la hora de programar el juego.



Es más, para comenzar a testear el título no hubo más remedio que echar mano de ingenio (tampoco se disponía de pads de N64 a tal efecto), ya que se usó un prototipo construido por Konami y consistente en un controlador de Super Nintendo modificado con un arcaico stick analógico y un gatillo Z. El legendario secretismo de la gran N llevó no solo a que los programadores de Shadows of the Empire tuvieran que firmar un sinfín de acuerdos de confidencialidad, ya que también se encontraron con que aquel controlador de SNES tuneado estaba encerrado en una caja con la abertura justa para introducir las manos, todo para evitar que pudiera fotografiarse.

Nintendo revolucionó el mercado (otra vez, y no sería ni mucho menos la última) con su pad de N64 al introducir el stick analógico como forma de control estándar en la industria del videojuego.
Nintendo revolucionó el mercado (otra vez, y no sería ni mucho menos la última) con su pad de N64 al introducir el stick analógico como forma de control estándar en la industria del videojuego.


La tercera gran plataforma de sobremesa de la gran N hacía gala de varias características técnicas sensacionales, como el cacareado anti aliasing que evitaba la pixelación de las texturas al añadir un efecto de difuminado; pero se veía muy limitada por su sistema de almacenamiento, el cartucho, muy caro de producir en capacidades de memoria altas, lo que obligaba a las compañías a economizar megas en parcelas como la sonora, la musical o la definición de las texturas. Incluso el número de niveles de Shadows of the Empire tuvo que verse visiblemente reducido para que todo cupiera dentro del cartucho, ya que de los 19 proyectados inicialmente acabaron sobreviviendo únicamente 10. Además, el número de polígonos que N64 era capaz de poner en pantalla, aunque superior al de sus coetáneas de generación, seguía siendo demasiado bajo como para permitir escenarios elaborados o modelados medianamente decentes.



Así, Shadows of the Empire no ha resistido demasiado bien el paso del tiempo a nivel visual, revelándose a ojos del usuario actual como un juego tosco y excesivamente cuadriculado. De todas maneras el nivel del hardware en la época no daba para más. Eso sí, el suave frame rate del juego destacaba especialmente (no en vano, esta característica era otro de los puntos fuertes de Nintendo 64), algo también aplicable a la calidad de su banda sonora, ya que los cortes orquestales de John Williams y Joel McNeely están grabados directamente en el cartucho en lugar de convertidos a sintetizador, tal y como era tristemente común en los juegos de N64 debido a la ya mencionada limitación de memoria de su soporte de almacenamiento.

La gran N fue destronada como dueña y señora de la industria del videojuego por Sony y su arrolladora PlayStation. Pero ello no quita que Nintendo 64 fuera una extraordinaria consola.
La gran N fue destronada como dueña y señora de la industria del videojuego por Sony y su arrolladora PlayStation. Pero ello no quita que Nintendo 64 fuera una extraordinaria consola.


Sombras del Imperio también cumple a nivel jugable, aunque con reservas. Su jugabilidad se divide entre secciones de combate espacial y niveles en los que ya controlamos al propio Dash Rendar en frenéticos tiroteos y exploración de corte tridimensional en tercera persona (con posibilidad de activar una vista en primera persona no demasiado conseguida). Así, las secciones de combate en las que tomamos el control ya sea del snowspeeder o del Jinete del Espacio solo pueden tacharse de soberbias, mientras que las protagonizadas por el propio Rendar (que son mayoría en el juego) no pasan de seguir las directrices de un título de acción corriente y moliente de la época.

Enfrentarse a todo un señor AT-ST con tan solo un blaster en la mano. Un momento recurrente en los videojuegos de Star Wars.
Enfrentarse a todo un señor AT-ST con tan solo un blaster en la mano. Un momento recurrente en los videojuegos de Star Wars.


El videojuego de Sombras del Imperio se convirtió en todo un éxito en cuanto llegó a las estanterías de las tiendas. Su condición de juego perteneciente a la primera hornada de títulos de N64 jugó a su favor y le permitió alcanzar la nada desdeñable cifra de más de un millón de copias vendidas. La prensa de la época le otorgó buenas puntuaciones, aunque nada extraordinarias, ya que la mayoría de revistas se quedaron en un 7 sobre 10. Nintendo mantuvo la exclusividad del título durante toda su vida comercial, ya que solo se lanzó una conversión destinada a PC, plataforma ajena a la guerra de consolas que en ese momento la gran N mantenía con Sony.

Regreso al Pasado: Star Wars en la era de los 32 bits Captura de pantalla

Star Wars: Jedi Knight -Dark Forces II-

Año de lanzamiento: 1997
Plataforma: PC

Nos encontramos ante uno de los mejores videojuegos sobre el universo Star Wars jamás lanzados. Así, como suena, sin medias tintas. Jedi Knight es más que una secuela de Dark Forces. En realidad es un juego completamente nuevo en todos los aspectos que comparte con su antecesor el género (acción en primera persona, aunque ahora con la posibilidad de saltar a tercera en cualquier momento) y sus protagonistas principales. Ya el propio título deja bien a las claras lo que encontraremos en el juego: Jedi Knight (Caballero Jedi) nos hace ver que la total ausencia de sables de luz y poderes de la Fuerza que existió en el primer juego ha pasado a la historia. El principal elemento diferenciador de Star Wars respecto a otras space operas es implementado en el juego en toda su gloria y esplendor, de una forma jamás vista antes en un título de La Guerra de las Galaxias.



Puesto que Kyle Katarn era de nuevo protagonista en el juego, había que transformarlo en un jedi de la noche a la mañana, así que los guionistas del título tuvieron que tomarse algunas libertades con Kyle, haciendo que el cursillo acelerado en la Fuerza que Luke tuvo en Dagobah pareciera en comparación un entrenamiento de décadas de duración. La acción se sitúa un año después de los acontecimientos de El Retorno del Jedi. El Imperio Galáctico ha sido descabezado tras las muertes del Emperador y de Darth Vader. Pero la galaxia es muy grande, la maquinaria de guerra imperial sigue siendo enorme, y nuevas amenazas surgen por doquier mientras Mon Mothma y sus aliados tratan de convertir a la Alianza Rebelde en una incipiente Nueva República capaz de afrontar los desafíos que sin duda se presentarán en el futuro.

Regreso al Pasado: Star Wars en la era de los 32 bits Captura de pantalla

Una de las consecuencias directas surgidas tras las muertes de Palpatine y Vader ha sido la aparición de algunos jedi que hasta entonces habían permanecido ocultos en la clandestinidad. Luke comienza a contactar con ellos, todo con vistas a reinstaurar una Orden Jedi que será más que necesaria en el futuro. Pero algunos de esos resurgidos jedi no tienen intención alguna de servir a la Fuerza, o al menos no desde su lado luminoso. Son jedi oscuros, siete en total, corrompidos por años de clandestinidad en los que se han visto obligados a ocultarse entre las sombras y cometer actos execrables para sobrevivir. El más poderoso de todos responde al nombre de Jerec, lidera a los otros seis jedi renegados, y tiene la intención de hacerse con el control del Imperio. Pero antes de eso anhela convertirse en un lord Sith a todos los efectos, para lo que deberá acceder a un valle secreto, un lugar sagrado en el que la Fuerza fluye más que en cualquier otro rincón de la galaxia.



Mientras tanto, Kyle Katarn descubre cosas impactantes sobre su pasado. Una grabación revela a Kyle que su fallecido progenitor ayudó a un caballero jedi a ocultar el mapa que llevaba al valle secreto que Jerec quiere encontrar a toda costa. El propio jedi oscuro que ahora planea sustituir a Vader como lord Sith y a Palpatine como emperador galáctico fue el asesino del padre de Kyle, por lo que el objetivo de Katarn queda entonces claro: detener a Jerec a toda costa. Pero sin un maestro a su lado para enseñarle los misterios de la Fuerza, el camino que Kyle ha elegido recorrer puede llevarle por senderos muy oscuros.

El combate final entre Kyle y Jerec es uno de los más intensos y desafiantes que pueden vivirse en el Universo Expandido de Star Wars.
El combate final entre Kyle y Jerec es uno de los más intensos y desafiantes que pueden vivirse en el Universo Expandido de Star Wars.


Así, mientras los primeros niveles de Jedi Knight transcurren de forma muy similar a Dark Forces, con Kyle usando blasters, detonadores termales y diverso arsenal propio de un mercenario galáctico, todo dará un giro de 180 grados cuando descubra la verdad sobre el pasado de su padre. Kyle blandirá entonces un sable de luz y podrá acceder a diversos poderes de la Fuerza. Como jugadores en general y aficionados a Star Wars en particular, no podremos evitar esgrimir una amplia sonrisa cuando escuchemos el característico zumbido del arma jedi tras activarla. Aunque podremos seguir usando un amplio arsenal de armas láser y explosivos, a partir de entonces no querremos hacer otra cosa que activar la vista en tercera persona, agarrar con ambas manos nuestro sable de luz y repartir justicia a lo largo y ancho de la galaxia, fulminando a nuestros enemigos en los combates cuerpo a cuerpo y devolviendo los disparos láser al remitente cuando alguien ose atacarnos a distancia. Lo dicho, una auténtica gozada puesto que Star Wars: Jedi Knight no era otra cosa que el “simulador de jedi” definitivo, el juego que los aficionados a la saga galáctica llevábamos 20 años esperando.



Entre las innumerables virtudes que posee Jedi Knight, destaca sin duda la posibilidad de desarrollar nuestros poderes de la Fuerza bien desde el lado luminoso o bien desde el reverso tenebroso de la misma. Los poderes de cada extremo están perfectamente reflejados, pudiendo por ejemplo curarnos a nosotros mismos o confundir a nuestros enemigos desde el lado luminoso, o bien retorcer gargantas a distancia o lanzar los mortíferos rayos de Fuerza desde el reverso tenebroso. También existen poderes de la Fuerza neutrales, accesibles tanto desde la luz como partiendo de la oscuridad, que nos brindarán por ejemplo más velocidad de desplazamiento o capacidad de salto. Dependiendo de las decisiones que tomemos durante el juego y de los poderes de la Fuerza que decidamos desarrollar podremos acceder al final bueno (derrotamos a Jerec y nos unimos a Luke en su academia jedi para enseñar a una nueva generación de caballeros) o malo (matamos a Jerec, nos convertimos en lord Sith y nos hacemos con el control del Imperio).

Los gráficos de Jedi Knight no han envejecido demasiado bien, debido sobre todo al bajo número de polígonos que los ordenadores de la época podían poner en pantalla. Pero creednos, más allá de sus gráficos, Jedi Knight es un título sobresaliente.
Los gráficos de Jedi Knight no han envejecido demasiado bien, debido sobre todo al bajo número de polígonos que los ordenadores de la época podían poner en pantalla. Pero creednos, más allá de sus gráficos, Jedi Knight es un título sobresaliente.


Por si todo esto no fuera suficiente, el desarrollo de la historia de Jedi Knight es apasionante. Los siete jedi oscuros a los que debemos enfrentarnos están excelentemente construidos en cuanto a personalidad y carisma; los combates que entablamos contra ellos son realmente apasionantes y variados; e incluso la épica y el dramatismo de algunas escenas están a la altura de varios de los mejores momentos de las películas de Star Wars (no queremos destripar nada, pero ya veréis cuando cojáis el sable de luz amarillo; al menos para el que esto suscribe esa escena se convirtió en uno de los mejores momentos Star Wars que jamás he vivido). Además, las escenas cinemáticas del juego fueron elaboradas usando actores reales, lo que permitió a Jedi Knight convertirse en el primer producto Star Wars desde el estreno en 1983 de El Retorno del Jedi que incluía combates de sables de luz rodados cinematográficamente.



Los niveles de Jedi Knight, 21 en total, atesoran además todas las virtudes de la edad dorada de los FPS: laberínticos, enrevesados, desafiantes, únicos, salpicados de puzles… El juego se benefició a nivel técnico de su condición de exclusivo de PC, por lo que su apartado visual, de entera construcción poligonal, lucía impresionante si teníamos la suerte de poseer una tarjeta gráfica aceleradora, y se escuchaba de fábula si instalábamos en nuestro ordenador un buen sistema de sonido.

Regreso al Pasado: Star Wars en la era de los 32 bits Captura de pantalla

Pero no se vayan todavía, pues a continuación hubo mucho más. Jedi Knight contó con una expansión bautizada como Mysteries of the Sith. Desarrollada en 1998, esta expansión se ambientaba cinco años después de los acontecimientos de Jedi Knight, partiendo del final benigno de dicho juego. Kyle Katarn es ya aquí todo un maestro jedi, y ha tomado como aprendiz a una alumna, digamos, complicada. Dicha alumna no es otra que la mismísima y añorada Mara Jade. La que durante la era imperial fuera Mano del Emperador y ojito derecho de Palpatine recibió tras la muerte de éste el encargo de asesinar a Luke Skywalker, aunque logró escapar de la influencia póstuma de su diabólico maestro en los acontecimientos que se relatan en la trilogía de novelas de la Nueva República. Ahora, más que enseñar los misterios de la Fuerza a una mujer que empuña un sable de luz púrpura y es desde hace muchos años una de los jedi más poderosos de la galaxia, Kyle intenta reconducirla al buen camino por petición de Luke.

Mara Jade, la pelirroja más letal de la galaxia.
Mara Jade, la pelirroja más letal de la galaxia.


Lo mejor de todo es que, tras unos niveles iniciales en los que seguimos controlando a Kyle, pronto tomaremos el rol de Mara y ya no lo abandonaremos hasta el final del juego. Mara Jade es uno de los mejores personajes vistos en el antiguo Universo Expandido de la saga (para el aficionado veterano de la franquicia, su carisma y personalidad la hacen digna de codearse en el top de personajes con los mismísimos protagonistas de la trilogía clásica), y sin duda se convierte en uno de los principales reclamos para jugar a Mysteries of the Sith, aunque ni mucho menos el único. Eso sí, por desgracia nos quedaremos con las ganas de ver a Mara siendo interpretada por una actriz de carne y hueso en las secuencias cinemáticas del título, dado que éstas son construidas usando el propio motor gráfico del juego en lugar de ser rodadas con actores reales tal y como sucedió en Jedi Knight.



La expansión mejora al ya de por sí excelente juego original en muchos aspectos, por lo que podría ser considerada perfectamente y con todas las de la ley como una nueva e independiente entrega de la saga Dark Forces. Con 14 niveles, 20 nuevas clases de enemigo entre las que se incluye todo un señor rancor, un hilo narrativo que no tarda en girar alrededor de Mara Jade, y diversas mejoras en el motor gráfico del juego con respecto a lo visto en Jedi Knight, Mysteries of the Sith es otra joya interactiva que ningún aficionado a Star Wars que se precie de serlo puede dejar escapar.

  

La recepción de Star Wars: Jedi Knight fue excelente entre la crítica y el público, algo de esperar debido a la tremenda calidad de la que hacía gala el juego. La mayoría de puntuaciones que recibió lo situaron por encima de un 90 sobre 100, rubricando con ello su condición de producto sobresaliente. Lo único que quizá se le podría achacar es lo concerniente a su banda sonora. Por supuesto no por dudar de su calidad, ya que los cortes estaban tomados directamente de las BSOs de la trilogía clásica compuestas por John Williams, sino porque acababan haciéndose repetitivas al haberlas escuchado ya tantas veces anteriormente. Aquí quizá lo ideal habría sido contar con un nuevo compositor para desarrollar material melódico inédito, tal y como sucedió con otros juegos de Star Wars tanto pasados como futuros.

Regreso al Pasado: Star Wars en la era de los 32 bits Captura de pantalla

Jedi Knight no perdió nunca su condición de título exclusivo de PC, siendo el único juego de la saga Dark Forces que jamás llegó a ser lanzado en consola alguna. Afortunadamente, a día de hoy es posible hacerse tanto con este juego como con su también extraordinaria expansión con facilidad, todo gracias a la Steam del tito Gabe, así que ya estáis tardando en descargarlo para poder disfrutar de uno de los mejores videojuegos de Star Wars de todos los tiempos.

Un jedi con la Fuerza como aliada es capaz incluso de enfrentarse en solitario a todo un ciclópeo AT-AT, algo que Luke ya demostró en una de las muchas secuencias míticas de El Imperio Contraataca.
Un jedi con la Fuerza como aliada es capaz incluso de enfrentarse en solitario a todo un ciclópeo AT-AT, algo que Luke ya demostró en una de las muchas secuencias míticas de El Imperio Contraataca.

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