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Regreso al Pasado: Shooters en 32 bits

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| PC PS STN - Regreso al pasado |

Los matamarcianos, esos juegos venerables que tanto triunfaron en las primeras generaciones del videojuego, vivieron unos últimos y maravillosos años a pleno rendimiento durante la era de los 32 bits. Desde Radiant Silvergun hasta R-Type Delta, pasando por RayStorm, Gradius Gaiden, Einhänder o Sexy Parodius, os invitamos a descubrir lo más laureado, ya sea en scroll horizontal o vertical, de una época irrepetible.

Regreso al pasado

Invasiones Alienígenas de ayer y hoy presenta…

Ahora llamados Shoot Em Ups o Shmups. Antes simplemente shooters, cuando este término no aludía como ahora a los FPS anuales, que por entonces simplemente no existían. Los enfrentamientos entre artefactos voladores pilotados por el jugador y hordas de multicoloristas ingenios enemigos, preferentemente alienígenas, han sido uno de los pilares del mundo del videojuego desde 1978. Ese año, con todo lo que provenía del espacio de moda tras la primera película de  Star Wars, ve la luz el  que se considera el primer Shoot em up, y comienza una gran historia.

Cómo no, se trata de Space Invaders, mito donde los haya del mundo del videojuego. Gráficos y sonido de finales de los setenta, con unos toscos aliens que descienden hacia nuestra nave (o cañón, que no está muy claro) con la sana intención de tomar la tierra algo torpemente, pero conceptos revolucionarios para la industria y gigantesco éxito comercial, con leyenda urbana sobre escasez de monedas en Japón incluida. Hoy nos produce una sonrisa, pero es la semilla de un género que treinta y cinco años después produce obras muy maduras y aceptadas, como Sine Mora y Dodonpachi Resurrection por nombrar dos de los títulos que últimamente han mantenido viva la llama, o Resogun, uno de los primeros juegos para Ps4.



Tras estos primeros invasores del espacio, el género se convertiría en referencia durante los ochenta, hasta tal punto que sería muy lícito considerar que se trató de su edad dorada. Comienza una sucesión inabordable por el número de títulos que inundaron los salones recreativos, definiendo poco a poco los conceptos clave del aquí llamado “matamarcianos”. Galaxian y su secuela, Galaga, profundizarían en el concepto de Space Invaders; Defender y Scramble (posiblemente el origen de la saga Gradius) nos liberarían de la pantalla fija incorporando el scroll lateral; Asteroids nos permitiría disparar en todas las direcciones; Xevious tendría una enorme trascendencia por consolidar la variedad vertical que con los años será una de las más explotadas, y añadirá el concepto de disparo a enemigos en tierra con un arma secundaria. Por estos años hay que destacar otros juegazos como Star Force, Exerion o Phoenix (posiblemente el primero que contó con jefes finales), 1942 y su secuela… es una historia interminable, y como tal deberá ser contada en otra ocasión.

A mediados de la década de los ochenta llegarán las primeras obras maestras que se consolidarán como sagas. Konami lanza en 1985 uno de sus mayores mitos, Gradius, introduciendo una importantísima mejora técnica al género, y permitiendo una entonces muy novedoso sistema de armas y mejoras seleccionables por el jugador. Más tarde, otra compañía venerable en este mundo como es Irem, completaría esta primera madurez del género con el origen  de otra saga de referencia. Se trata del gran R-Type, con su dispositivo force que se acopla a la parte frontal o trasera de nuestra nave y nos permite acabar con los enemigos, o bien absorber proyectiles enemigos, por puro contacto. Estos dos títulos suponen la consolidación de las mecánicas jugables de las que, de una manera u otra, van a beber todos los shoot em up (sobre todo horizontales), hasta nuestros días, introduciendo ya de paso el otro elemento distintivo del género: una dificultad totalmente endiablada y la necesidad de una estrategia cada vez más profunda a la hora de plantear las partidas, a medida que van interviniendo más conceptos en el juego.

El primer e inolvidable final boss de R-Type. Una imagen icónica de uno de los mejores matamarcianos de la historia del videojuego.
El primer e inolvidable final boss de R-Type. Una imagen icónica de uno de los mejores matamarcianos de la historia del videojuego.

Los primeros 90 y el comienzo del fin
 
Durante los 90, el shoot em up aún tendrá una importancia de alcance en los salones recreativos y, por supuesto, en los sistemas domésticos. En cualquier caso, siempre serán identificados completamente con las recreativas, cosa que no cambiaría jamás, podría decirse que ni siquiera en nuestros días. De ahí su pérdida de importancia a medida que los salones fueron decayendo en su relevancia. Las obras punteras de esta década lo serán en los salones,  y la mayor parte de sus grandes éxitos domésticos, ya fuese en ordenador o en consola, serán las conversiones provenientes de este mundo, salvo honrosas y muy poderosas excepciones presentes en todos los sistemas. Entre ellas citaremos, ahora que celebramos los 25 años de Sega Megadrive, los extraordinarios Thunder Force III y IV, o un impresionante ejemplo de la utilización de los recursos técnicos de la Snes, como es el magnífico Axelay de Konami, por mencionar algunos desarrollos específicamente pensados para consolas y excelentes exponentes del género.

Los 90 verán la época en la que los shooters se irán haciendo mayores, profundizando en todas las posibles variables en cuanto a su jugabilidad, y llevando la técnica a nuevos horizontes a medida que evolucionan consolas y recreativas. Las compañías reinas del universo de la lucha, Capcom y Snk, también nos deleitaron con obras simplemente impresionantes del género durante esta década, con títulos que ya son mucho más disfrutables hoy día que los que hemos citado al comienzo, al gozar de un aspecto técnico mucho más evolucionado. Pulstar, Last Resort y el brutal Blazing Star por parte de Snk, y Carrier Airwing, 1941 y Eco Fighters por la de Capcom son algunos de los exponentes del género en las recreativas de los 90, por parte de estas compañías que entonces dominaban la escena. Otras como Toaplan  (luego Cave), una verdadera especialista,  o Irem con su R-Type Leo y otras joyas como In the Hunt se unían a la fiesta con resultados también muy destacables y que gozaron de gran éxito.


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