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Regreso al Pasado: Generación Cero

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| ARC AT26 PC - Regreso al pasado |

Pong fue la primera recreativa que logró convertirse en un éxito, dando pie a la industria arcade. Magnavox Odyssey fue el primer sistema enfocado a los hogares, dando pie a la industria doméstica. Sin embargo, el videojuego no nació con ellos. Acompáñanos en un viaje a la prehistoria de la industria: la Generación Cero.

Regreso al pasado

Se suele decir que el sector de los videojuegos es aún demasiado joven, poco más que un niñato imberbe y llorón que no puede siquiera aspirar a las migajas de reconocimiento que dejan otras industrias mucho más adultas y serias. La literatura es un sector artístico cuya historia se cuenta por milenios; la pintura incluso podríamos situarla más atrás en el tiempo; el cine es un arte con un largo recorrido de más de un siglo a sus espaldas; incluso el cómic, vapuleado durante décadas y que aún cuenta con cierta percepción entre los apócrifos de que “es pa los niños”, logró alcanzar equilibrio y reconocimiento cuando en dicho sector vieron la luz unas cuantas obras maestras irrefutables y claramente adultas durante los 80 y primeros 90 del pasado siglo XX. Sí, sin duda al comparar dichos sectores con el videojuego, este último parece muy joven e inmaduro. Pero, ¿en verdad lo es tanto?

Ninguna de las anteriormente mencionadas industrias, o cualquier otra que tenga algo que ver con el sector del entretenimiento, ha cambiado tanto como lo ha hecho el videojuego. Poniendo como ejemplo a uno de los artes más antiguos de la historia de la humanidad, poco ha cambiado la pintura desde que en la prehistoria se garabatearan unos cuantos bisontes a la luz de una hoguera. Obviamente han evolucionado los instrumentos, los estilos, los materiales… Pero, en esencia, el modo de hacerlo sigue guardando algunas semejanzas. 40.000 años, que se dice pronto, y la evolución no ha sido como para sorprenderse demasiado teniendo en cuenta el tiempo transcurrido. El videojuego, en cambio, está cada dos por tres reinventándose, transformándose, reconstruyéndose; lleva cuatro décadas haciéndolo. 40 años pueden parecer poca cosa en comparación a los 40 milenios trascurridos desde que aquellos hombres cavernarios comenzaran a darle al grafiti, pero desde luego han sido muy, pero que muy movidos.

Se suele decir que todo comenzó con este juego. Sin embargo, aunque Pong fue el primer videojuego de éxito comercial, no fue el primer videojuego propiamente dicho.
Se suele decir que todo comenzó con este juego. Sin embargo, aunque Pong fue el primer videojuego de éxito comercial, no fue el primer videojuego propiamente dicho.

Regresemos a la pregunta planteada en el primer párrafo. ¿Es joven la industria del videojuego? La opinión de este humilde servidor de ustedes es clara: no, no lo es. Dejó de serlo cuando la inocencia comenzó a dar paso a la ambición, lo que ni mucho menos sucedió de la noche a la mañana, aunque podríamos fijar el punto de partida más o menos a principios de los 90, cuando las ventas de videojuegos comenzaron a crecer hasta las estratosféricas cotas registradas hoy día. Lo malo es que, de nuevo en opinión de este humilde servidor de ustedes, la industria ha crecido, sí; se ha desarrollado, también; pero no ha madurado. A mis ojos, la industria es un adulto que acaba de entrar en la crisis de los 40, pero que todavía va por ahí con pañales, babero y sonajero. Y ha sido esta generación la que más claramente ha confirmado mis convicciones al respecto. La industria aún tiene ante sí mucho camino por delante si lo que quiere es madurar y transformar la percepción que de ella todavía guardan muchos estamentos de la sociedad. Pero desde luego, parece que en lugar de aprender continúa empecinada en orinarse encima mientras se contempla el ombligo con una sonrisa idiota en la cara. Los cambios producidos durante el desarrollo de un videojuego que van destinados a esquivar, obviar o edulcorar temas tan preocupantes como las violaciones, el fanatismo religioso o las torturas (en Tomb Raider, Bioshock Infinite y el próximo Splinter Cell, respectivamente) son buena muestra de ello. En cine, vale; en literatura, perfecto; en cómic, adelante… pero, ¿en videojuego? ¡Por Dios, no! ¡En videojuego no! Y lo más triste de todo es que son los propios desarrolladores los primeros en bajar los brazos en cuanto comienzan a llegar las quejas provenientes de los de siempre, de ahí la inmadurez del medio a la que acababa de hacer mención.

Pero no saquemos los pies del tiesto. No estamos aquí para debatir la juventud o madurez de la industria, sino para celebrar sus ya más de cuatro décadas de historia. En el reciente 2012 se cumplieron varios aniversarios de gran importancia y notable calado. Plataformas tan míticas e inmortales como Spectrum y Commodore 64 cuentan ya con algo más de 30 castañas a sus espaldas, mientras sagas y franquicias tan importantes y trascendentales como Metal Gear y Street Fighter se pueden jactar de que un cuarto de siglo contempla ya sus logros y hazañas. Sin embargo, los aniversarios más importantes no fueron otros que las cuatro décadas cumplidas tanto por el juego Pong como por la consola Magnavox Odyssey. ¿Y por qué fueron los más importantes? Bueno, que tanto Pong como Odyssey cumplan cuatro décadas es como decir que nos encontramos ante el 40 aniversario de la industria en general, dado que estos dos productos significaron el pistoletazo de salida para el gigantesco entramado industrial y empresarial que es a día de hoy esto del videojuego. Productos que pueden ser considerados videojuegos ya existían antes de 1972, tal y como veremos a lo largo del presente reportaje, pero fueron las creaciones de Ralph Baer, Nolan Bushnell y Ted Dabney las que demostraron que aquello de mover palitos, puntitos y triangulitos mostrados en una pantalla podía convertirse con el tiempo en algo muy, pero que muy grande.

Odyssey, sistema pionero en llevar los videojuegos hasta los hogares.
Odyssey, sistema pionero en llevar los videojuegos hasta los hogares.

Todo esto supone la excusa ideal para dar salida a algo que se llevaba gestando en mi cabeza desde hace tiempo: un artículo dedicado en exclusiva a repasar los orígenes del videojuego. Si esto de los RaPs llegara algún día a ver la luz en forma de libro (sí, de esos de papel; sí, esas cosas analógicas y obsoletas que compraban y leían nuestros abuelos), sin duda lo que vais a leer a continuación no sería otra cosa que el primer capítulo de la obra. O tal vez el prólogo, puesto que 1972 no será nuestro punto de partida, sino de destino, ya que lo enfocaremos todo en prestar atención a la prehistoria del videojuego, a aquellos años AP (Antes de Pong) en los que a unos cuantos visionarios se les ocurrió usar esas titánicas computadoras que ocupaban habitaciones enteras para algo más que procesar datos. Todo comenzó ni más ni menos que en 1947; aunque, si es por apuntar al pasado, podríamos programar nuestro viejo y fiel DeLorean para que nos llevara incluso hasta 1889, año de la fundación de Nintendo.

Pero no nos iremos tan atrás (eso sí, si queréis conocer al dedillo el casi siglo de historia de la Nintendo anterior a los videojuegos, recomiendo encarecidamente la obra The History of Nintendo Vol. 1, una gozada que debería ser libro de cabecera de todo aficionado a nuestro querido mundillo que se precie de serlo). En lugar de ello, nos concentraremos en revelar cómo surgieron los videojuegos propiamente dichos. Será un viaje de descubrimiento repleto de anécdotas y curiosidades, y desde este teclado me concentraré especialmente en hacerlo lo más ameno y entretenido posible, para que así os entre el gusanillo de hacer click en la página siguiente, y así hasta llegar al final del texto. Espero alcanzar mi objetivo. Sin más dilación, el DeLorean nos espera.

Sabemos a lo que jugaban nuestros padres, pero ¿y nuestros abuelos?
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